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Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Jueves 7 de mayo de 2020
- Las piezas de caballete del artista zacatecano reflejan las expresiones humanas en una forma auténtica
Monjes, frailes y santos formaron parte de su imaginario, a veces real en otras se admira la total fantasía, así era la obra del pintor zacatecano Rafael Coronel (24 de octubre, 1931-7 de mayo, 2019), quien estudió en Escuela Nacional de Arquitectura, en México, luego cursó en la academia High American School y en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda.

Foto: UNAM.
A un año de su deceso se recuerda al autor de obras como: El Quijote, Tras de ti, Los amigos, Horizonte, Gallo, Peregrinos, El universo rojo, El reposo y Tiziano el moro, cuya influencia de Goya, Rembrandt, Uccello, Vermeer y Caravaggio está presente en la plástica del nuevo expresionismo mexicano.
Además de que Rafael Coronel expuso su obra en cuatro ocasiones en el Palacio de Bellas Artes, su colección de máscaras -que supera las 11 mil piezas en la actualidad- es considerada la más grande del mundo. Realizó, también, dos murales en el Museo Nacional de Antropología.
Integrante de movimientos artísticos, como la Ruptura y el hiperrealismo, Rafael Coronel presentó su obra tanto en México, como en Estados Unidos, Bélgica, Italia, China, Japón, Puerto Rico y Brasil, entre otros países, invitando al público a conocer su propuesta creativa, absorta de una dramática teatralidad de las atmósferas cromáticas o la corporeidad y expresividad de los personajes.
Distanciándose de los temas nacionalistas y el muralismo mexicano de la época, Rafael Coronel desarrollaría su propio estilo, sobre el que Salvador Elizondo comentaría: “Estas imágenes de Rafael Coronel no pertenecen ni a la realidad ni al sueño, alientan en esa zona intermedia entre una y otro en que parecen sueños, pero son reales, en que parecen reales, pero son soñadas”.

El Quijote. | Gicleé sobre canvas / 175 x 125 cm | Autor: Rafael Coronel.
Otra de las características en su obra es el color, elemento importante para definir su estilo. Según especialistas, la obra de Coronel Arroyo refleja mucho las expresiones humanas en una forma auténtica.
Cabe señalar que en 1952, ganó un concurso de pintura que le otorgó una beca para estudiar en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda del INBAL en la Ciudad de México, además obtuvo el Premio Córdoba en São Paulo, Brasil, (1965) y el Primer Premio en la Bienal de Tokio, Japón (1975); en 1994 ingresó como miembro a la Academia de Artes.
En 1990, el artista realizó uno de sus más grandes proyectos: en el Ex-Convento de San Agustín, en Zacatecas, creó el Museo Rafael Coronel con cinco mil máscaras mexicanas (en la actualidad supera las 11 mil), 400 piezas prehispánicas, mil 500 piezas de cerámica colonial, 200 títeres de la Compañía de Rosete Aranda y 100 dibujos de Diego Rivera.
Con información y foto de portada del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
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