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Refugiados: Europa no se pone de acuerdo; España y Hungría cierran fronteras

Sociedad Global / Top News / 15/09/2015

SOMOSMASS99

 

Gabriela Sánchez / Desalambre / eldiario.es

Lunes 14 de septiembre de 2015

 

Fracaso en las instituciones europeas en el reparto de refugiados. Uno más. Tras las escenas de miles de refugiados intentando alcanzar un lugar seguro en Europa en las últimas semanas, desde Hungría y Grecia principalmente, los gobiernos europeos no han sido capaces de cerrar un acuerdo para distribuir a 120.000 personas. La Comisión Europea propuso un reparto obligatorio: este lunes los ministros del Interior europeos no han cerrado el reparto. Lo han pospuesto hasta el 8 de octubre y, finamente, será voluntario.

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Los países de la UE son incapaces de acordar la distribución de los 120.000 refugiados que propuso la Comisión.

El rostro del pequeño Aylan contra la arena, su cuerpo inerte azotado por las olas en la costa griega de Lesbos, agitó conciencias. Los ciudadanos europeos han salido a la calle, en diversas manifestaciones, para reclamar que Europa reaccione, que acoja a los refugiados (la mayoría sirios) que llegan en condiciones lamentables a Europa en busca de un lugar seguro para vivir.

Pero no. La reunión de los ministros europeos se ha alargado este lunes debido a la dificultad de cerrar un documento final entre los 28. Mientras que Alemania y Francia acudieron a la cumbre extaordinaria reclamando que se acataran las cuotas obligatorias propuestas por Bruselas –por las que a España le corresponderían cerca de 15.000 refugiados– otros países, como el llamado Grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia), se oponían a la medida.

«Pensamos que las cuotas no son la solución», dijo el ministro del Interior de Eslovaquia, Róbert Kalinak, quien sí se mostró a favor de ayudar no solo a Grecia e Italia, sino también a Alemania y Austria, que son los países a los que quieren ir la mayoría de los refugiados.

La ministra británica, Theresa May, reiteró que su país no participará en el sistema de reubicación de demandantes de asilo de la UE, pero recalcó que desde el comienzo de la guerra siria ha aceptado a más de 5.000 refugiados y prevé acoger a 20.000 sirios directamente desde campamentos fuera de la Unión Europea.

España, que en julio se oponía frontalmente a las cuotas, ahora ha aceptado a los 15.000 refugiados que le ha encomendado Bruselas.

 

El reparto de los 40.000

 

Una de las decisiones que sí han tomado los ministros, de las primeras de la agenda de este lunes, es ratificar el acuerdo alcanzado en julio para repartir a 40.000 solicitantes de asilo desde Grecia e Italia al resto de la UE en los próximos dos años. Los países solo han distribuido 32.256 personas, pero se comprometen a cerrar el acuerdo de los 40.000 en diciembre de este año.

De los cerca de 7.000 potenciales refugiados que se quedaron sin destino por el momento, la mayor parte fue asignada a España en mayo. El ministro del Interior español ha confirmado antes de entrar a la reunión que  España acogerá a menos de un tercio de las personas que le asignó Bruselas entonces: 1.300 de 4.288 refugiados. «No vamos a cuestionar cifras que ya están cerradas y no se ha sugerido», ha dicho Jorge Fernández Díaz.

El Gobierno dijo que aceptaría a todos los refugiados que le pidiera la Comisión Europea, pero solo ha reaccionado así para el reparto de los 120.000 refugiados más que se debate ahora, de los que a España le corresponden alrededor de 15.000.

 

Más control de fronteras

 

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En la reunión de los ministros europeos del Interior, Alemania y Francia han exigido más control fronterizo y que se agilice el retorno de inmigrantes sin derecho a asilo.

Los ministros de Alemania y Francia han expresado en un receso de la reunión que la «solidaridad» europea debe ir acompañada de un mayor control en las fronteras exteriores, que pertenecen a Grecia e Italia principalmente.

Los ministros del Interior francés y alemán han comparecido ante la prensa para destacar los puntos fuertes que defienden ambos países a puerta cerrada. Ambos, partidarios del reparto de Bruselas y de un sistema «permanente y obligatorio» de distribución, han destacado que la «solidaridad» debe ir acompañada de un mayor control fronterizo y de la distinción rápida de migrantes y refugiados.

Para las personas que no sean potenciales beneficiarios de asilo, Alemania y Francia exigen una repatriación rápida. Sus responsables han recordado también la necesidad de que los ‘hot spot’ (puntos calientes) en Grecia e Italia funcionen lo antes posible. Son puntos de registro, en los que participará personal comunitario experto en asilo y de Acnur, para separar a las personas que llegan a Europa entre demandantes de asilo e inmigrantes. Para los segundos, no hay oportunidad en suelo europeo.

La Comisión Europea, por su parte, debe informar dentro de una semana sobre los avances en cuanto a esos centros de registro, cómo se establecen y se instalan, continuó el ministro alemán, Thomas de Maizière.

También adelantó que habrá un apoyo adicional a países en regiones de crisis y a Turquía, aunque de momento sin concretar una dotación económica, así como un respaldo a la creación de una lista de países de origen seguros, que incluya a todos los Estados de los Balcanes, pero no a Turquía. «Sobre Turquía habrá que hablar más», afirmó De Maizière.

 

El bloqueo de la frontera Marruecos – España separa a decenas de familias sirias

Alasha rompe a llorar cada vez que habla con ellos por teléfono desde Melilla. La frontera de Marruecos y España le separa de su pequeño Hamed (7) y su marido. «Pasan los días y no aparecen…», dice agobiada junto a su otro hijo de cuatro años. Al otro lado de la valla, Kalet les menciona una y otra vez: «Mi mujer y el bebé. Mi mujer y el bebé», repite frente a la barrera que permanece cerrada para buena parte de los refugiados en plena crisis humanitaria.

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Mientras algunas personas logran sortear a la policía marroquí, otras se quedan atrás: «Si no llegan, tendremos que regresar a Siria», dice Hassan en Melilla.

El bloqueo de cientos de refugiados en Marruecos está provocando la separación de decenas de familias sirias. Para sortear el control de la policía marroquí, tratan de cruzarla cada día infinidad de veces. Suelen separarse para tener más oportunidades de éxito. Unos lo consiguen, otros se quedan atrás.

Kalet se quedó atrás y vio como Alasha no podía más que mirar hacia delante. Continuó su camino hacia Melilla junto a su hijo de tres años. Ese día Kalet fue feliz. Al menos su mujer y «el bebé», como él le llama, estarían bien. Pero ya han pasado diez días y no ve el momento de reunirse con ellos. En el otro lado nos enseña fotos de su niño, mientras su otro hijo Hamed las mira sonriendo unos minutos antes de intentarlo de nuevo.

El pequeño agarró de la mano a una adolescente siria y se dirigió con ella al paso fronterizo. El desenlace, como contó eldiario.es este domingo, se resume en las palabras con las que la policía marroquí frenó su paso: «Sirios, no». Asha, la joven que le acompañaba, trató de convencer a los agentes. El niño no soltaba su mano y miraba a los gendarmes con timidez. Se dieron la vuelta.

Su madre está preocupada, admite en Melilla. «Hablo poco con ellos porque es muy caro. No sé cómo está Hamed, no sé lo que come, no sé dónde va a dormir esta noche». Al otro lado de la frontera, Kalet cuenta el poco dinero que le queda. «Llevamos dos días durmiendo en la calle», reconoce a este medio. «El dinero se agota y ya no podemos permitirnos el precio de los hoteles».

A pocos metros de él, otra familia separada. Tienen ganas de hablar porque se aferran a cualquier oportunidad de que algo pudiese cambiar en las altas escalas. De que el Gobierno español tomase alguna medida para que Marruecos permitiese su salida a España. «Mi marido, Hassan, y mi hijo», enumera Fatima. Ella aún continúa en Nador junto a su hija de 16 años, Asha.

Cuánto se parece Asha a su hermano. Al otro lado de la barrera que la adolescente observa durante largas horas, aparece su hermano y su padre en las inmediaciones del CETI de Melilla. Mientras Hassan habla de su familia, sus ojos se humedecen, aunque aguanta el tirón con media sonrisa. Cruzaron la frontera hace dos semanas y el refugiado sirio no puede evitar la ansiedad. No puede evitar pensar en un cúmulo de ‘qué pasa sí…’

Qué pasa si llega el ansiado momento de su traslado a la Península y ellos no han llegado.

– «Esperaremos. No nos iremos de aquí sin ellos».

Qué pasa si transcurren los días, los meses, y no aparecen. Si no logran escabullirse de la policía marroquí y pasar el control que les bloquea. Si no consiguen dinero para pagar a los pasadores y asegurar su entrada a España. Si, como amenazaron unos policías marroquíes al grupo con el que suele pasar el tiempo su mujer, «nunca» les dejarían cruzar la frontera.

«Volveremos a Marruecos. Recogeré a mi familia. Y, -hace una pausa- regresaremos a Siria.

– Pero la guerra…

– En Siria… -empieza a hablar de su país y para en seco-. No puedo hablar de Siria, perdón. Me duele. Me duele aquí – se disculpa mientras se toca el pecho-.

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Hassan lleva en España 15 días con su hijo, pero su mujer y su otra hija siguen intentando cada día cruzar la frontera desde Marruecos.

Otra mujer sale apresurada del CETI de Melilla. Habla rápido, está agobiada, cree que le podemos ayudar. «Mis hijos, mis dos niños pequeños están en Marruecos. No pueden pasar la frontera». Maha está desesperada. Sus hijos pequeños no logran alcanzar España. Ellos, de 10 y 8 años, como los cientos de sirios que continúan atrapados al otro lado de la barrera, intentan atravesarla cada día. Pero no lo consiguen. Llevan diez días separados y Maha no sabe qué hacer.

Ella consiguió burlar la negativa marroquí engalanada con típicas ropas marroquíes junto a su hija de 15 años. La adolescente cuenta que en el CETI está bien pero echa de menos a sus hermanos. Mucho. «El Gobierno de España debería abrir las fronteras para los sirios», sentencia.

Una frase similar la convierte en pregunta un refugiado sirio hospedado en un céntrico hotel de la ciudad de Nador. «¿Por qué el Gobierno español permite que nos tengan separados?». Como muchos de los que tienen una parte de su familia al otro lado de la frontera, habla sin tapujos. Muestra su foto por si sirviera de algo, poco antes de que un marroquí le pidiese que no hablase «tanto de política», que podría traerles problemas.

Pero su problema es otro. Su hijo está en Melilla y él no.

Hungría empieza a rechazar a los refugiados que llegan de Serbia

La policía húngara ha comenzado este lunes a impedir la entrada de refugiados a través de su frontera sur con Serbia, donde estaba cerrando el último hueco que quedaba en la valla alambrada que separa ambos países.

Esta noche entra en vigor la nueva ley de inmigración de Hungría, que tipifica como delito el cruce ilegal de sus fronteras y establece penas de hasta cinco años de cárcel por entrar en Hungría de forma ilegal. El primer ministro, Viktor Orbán, anunció que a partir del mismo martes la Policía empezará a detener a quienes entren irregularmente en el país.

 






Luis López




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