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Jueves 20 de agosto de 2015

- Los niños trabajaban siete días a la semana de 8 de la mañana a 5 de la tarde por 100 pesos la jornada y dormían sobre colchonetas en cobertizos
En el ejido El Higo, en el municipio de Ramos Arizpe Coahuila, cerca de 200 niños procedentes de San Luis Potosí, Tamaulipas, Hidalgo y Veracruz son explotados como jornaleros en un rancho propiedad de la empresa Prokarne.
Las autoridades estatales rescataron a 54 de ellos pero los demás huyeron cuando los vieron llegar.
De acuerdo al reporte de El Universal, el rescate se logró después de que uno de los niños esclavizados en el rancho se pudo comunicar con su padre para advertirle que ya no podía vivir de ese modo.
Los niños, que vivían en condiciones infrahumanas ya que no les daban de comer y dormían en el piso sobre cartones o pedazos de unicel, tenían entre dos y cuatro meses en el lugar, a donde llegaron al enterarse por diversos medios, que había trabajo por 100 pesos la jornada. El trabajo que realizaban en el campo eran jornadas de 10 horas, recolectando calabazas y cebollines.
Las autoridades detuvieron a dos personas que vigilaban que ninguno de los niños y adolescentes escapara durante la noche.
De lunes a domingo

- Un informe de la Red de Jornaleros Internos calcula que existen 433.000 menores que trabajan en el campo mexicano.
A través de un comunicado, el Gobierno ha explicado que las autoridades detectaron dos tierras en donde se encontraban trabajando alrededor de 200 menores de edad. De ellos, 54 fueron resguardados y trasladados a un albergue para recibir atención. La información facilitada por las autoridades no especifica qué ha pasado con el resto de los menores localizados y explotados.
De acuerdo con el testimonio de los niños, estos recibían una paga diaria de 100 pesos por una jornada de 8 de la mañana a 5 de la tarde que contemplaba solo dos comidas. Además, la semana laboral era de lunes a domingo, día en que solo trabajaban hasta el mediodía. Los menores dormían en el suelo, en colchonetas ubicadas en cobertizos que están aledaños a sus áreas de trabajo.
Para alrededor de los 200 menores, la mayoría de sexo masculino, solo se contaba con dos baños, uno para mujeres y uno para hombres y dos áreas de duchas sin agua caliente. Los menores provienen de los estados mexicanos de Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo y San Luis Potosí, en donde los jóvenes son reclutados a través de anuncios en los medios de comunicación y son trasladados en camiones hasta estas tierras.
Los efectos del trabajo infantil en el campo
Un informe de la Red de Jornaleros Internos calcula que existen 433.000 menores que trabajan en el campo mexicano, pero algunos investigadores afirman que superan el millón. Además, la misma organización calcula la muerte de 40 menores explotados en los campos mexicanos desde 2007. Estudios respaldados por Organización Internacional del Trabajo (OIT), enumeraron una lista de los distintos tipos de daños en la salud que el trabajo agrícola tiene en los menores, y que van desde lesiones físicas a infecciones y enfermedades crónicas.
La mano de obra infantil es dócil, no organizada y más barata, por lo que se convierte en una dura competencia para el trabajador adulto. Se crea un círculo vicioso: aumenta el desempleo adulto y se disminuyen los salarios, lo que obliga a que los padres de familia continúen enviando a sus hijos a trabajar para compensar la falta de presupuesto familiar.

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