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Redacción SomosMass99
Ciudad de México / Jueves 9 de julio de 2020
- Este día se recuerda al pintor cuyas creaciones conviven alegorías prehispánicas y piezas de inspiración simbolista

Mujer con Calabaza, 1917.
Considerado el maestro del modernismo mexicano, uno de los precursores del muralismo y artista renovador del arte nacionalista en nuestro país, Satunino Herrán logró amalgamar un sobresaliente dominio de la técnica pictórica con una capacidad para describir de forma novedosa, las tradiciones y formas de vida de grupos y personas que hasta entonces habían sido ignorados por los diversos pintores y corrientes artísticas de su época.
En el marco de la campaña “Contigo en la distancia”, la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Nacional de Arte (Munal), recuerdan este 9 de julio al artista en cuyas creaciones conviven alegorías prehispánicas, piezas de inspiración simbolista y motivos de la idiosincrasia de nuestro país.
Saturnino Herrán nació el 9 de julio de 1887 en la ciudad de Aguascalientes y falleció el 8 de octubre de 1918 en la Ciudad de México a los 31 años de edad. Tras la muerte de su padre, en 1903, se trasladó a la capital con su madre y fue admitido en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde conoció a José Clemente Orozco y Diego Rivera.
A pesar de vivir una época convulsa durante el inicio de la Revolución, Herrán reflejó en sus piezas una atmósfera idealista, mítica y personal. Como discípulo del pintor catalán Antonio Fabrés aprendió técnicas propias del realismo. Posteriormente, el maestro colorista Germán Gedovius lo vinculó con el simbolismo francés. Asimismo, dentro de la obra de Herrán es posible distinguir elementos alegóricos de la pintura de Julio Ruelas, cuando el arte mexicano adoptó un estilo modernista europeo, sensual y decadentista. Tuvo también como maestros a Gerardo Murillo “Dr. Atl “y Leandro Izaguirre.
En piezas como La dama del mantón o Guerrero –pertenecientes al acervo del Munal– se aprecia una constante referencia a la diversidad social y étnica de México.
Una de sus obras más representativas es La ofrenda, óleo sobre tela en el cual los personajes indígenas, cargados de gestualidad melancólica, recorren los canales de Xochimilco durante la celebración del Día de Muertos. De igual forma, se vislumbra el binomio vida-muerte a través de la flor de cempasúchil.
“La persuasión de lo indivisible de nuestra persona afianzó a Herrán en el culto de la línea moral y física, interpretando a sus niños, a sus viejos y a sus mujeres con tan elegante energía, que debe considerársele como un poeta de la figura humana”, escribió Ramón López Velarde en Oración fúnebre, elegía al pintor cargada de admiración y reconocimiento hacia su obra.
Artista prolífero que, pese a su muerte temprana, nos legó alrededor de 75 obras (óleo, dibujo, trípticos, acuarela, ilustración, mural).

Saturnino Herrán.
“Sin faltarle el respeto a la Academia rompió reglas que parecían inamovibles, utilizó modelos que nada tenían que ver con los estereotipos europeizantes y nos entregó la imagen de un país en el cual la realidad, el color, los caprichos de la naturaleza, el vigor de los rostros y la originalidad de la cultura mestiza, requerían con urgencia a un artista fiel a ese patrimonio cultural y, al mismo tiempo, defensor a ultranza de la sustantividad independiente del arte”.
Hugo Gutiérrez Vega.
Entre las obras de Saturnino Herrán destacan: Labor o El Trabajo, Molino de vidrio y Vendedoras de ollas, La leyenda de los volcanes, La cosecha, Vendedor de plátanos, La ofrenda y El jarabe, Mujer en Tehuantepec y Mujer con calabaza.
Fue autor también de El cofrade de San Miguel, la serie Criollas y el tríptico Nuestros dioses antiguos, este último considerado su mejor obra. Sin embargo, a su muerte quedó inconcluso pues solo alcanzó a terminar el primer tablero.
Su obra se inspira básicamente en el México precolombino, en sus costumbres populares y en la gente del pueblo. Su muerte, a la edad de 31 años, privó a la pintura mexicana de un talento auténtico.
Herrán perteneció a un grupo del Ateneo de la Juventud con quienes compartía ideales estéticos idealistas y simbolistas.
La obra de Saturnino Herrán fue declarada Monumento Artístico de México según la Ley de Protección del Patrimonio Cultural el 30 de noviembre de 1988.
Con información del Instituto Nacional de Bellas Artes.
Imagen de portada: La Ofrenda. Óleo sobre tela. | Foto: Museo Nacional de Arte, INBA.
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