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¡Se acabó! Y entonces todo renació

Diálogo País / Top News / 25/07/2018

SOMOSMASS99

 

Esther Sanginés García*

Miércoles 25 de julio de 2018

 

¡Ay pero qué lindo, que lindo es Michoacán!

Lástima, sus lagos azules se han visto mermados por el lirio, el descuido y la corrupción; en Pátzcuaro ya no hay pescado blanco en sus aguas, algunos viejos pescadores viven de mostrar cómo se usaban las redes de mariposa para pescar charales a quienes deciden visitar Janitzio. Los alrededores de Sirahuén han sido talados y en el lago se ven los restos de detergente.

Los bosques disminuidos por la tala inmoderada han ido perdiendo su magnificencia. El recorrido desde la carretera por la región de los lagos y después por la meseta purépecha de pronto nos conmueve; tras un recodo el bosque se vuelve imponente; los bajíos, aprovechados en una agricultura que desde el camino nos mostraba una rica variedad de cultivos en los que predomina el maíz, contrastan con las montañas cubiertas de pinos y encinos que dan a la sierra una apariencia majestuosa. Un señalamiento en el camino nos saluda y nos previene. “Bienvenidos a la comunidad indígena de Cherán. Prohibido introducir bebidas embriagantes. Portar o difundir propaganda de partidos políticos. La entrada de vehículos con cristales polarizados. Toda persona ajena a la comunidad para poder ingresar deberá identificarse con su credencial de elector o equivalente. ¿Cómo colaborar? 1. Dando facilidades para que te registren el vehículo, 2. Evitando el consumo de bebidas alcohólicas con el fin de no generar problemas con el personal de guardia. Por la seguridad de todos. Comunidad indígena de Cherán”.

Era 25 de junio (2018), pasamos por Cherán en caravana formada en tres vehículos por los asistentes a un curso de Chi Kun, nos habían invitado a la fiesta de Corpus en Carapan, uno de los once pueblos de la meseta purépecha. La belleza de la geografía reconstruida se reflejaba en el buen humor de los pasajeros.

Para cruzar por el pueblo hay que cumplir con ciertos requisitos, pasar un retén formado por policía comunitaria; identificarnos, explicar a qué vamos y demostrar nuestras intenciones pacíficas. En los tres puntos de acceso al municipio, que por desorientados tuvimos que pasar, cumplimos con el mismo ritual.

Cherán, municipio autónomo, ¿Cómo es que tiene su propia policía? ¿Cómo es que no hay violencia? ¿Cómo es que no hay partidos políticos? ¿Cómo es que todas las casas son del material de construcción que usamos en las ciudades? (oh desilusión, parecíamos estar en la colonia Las Fuentes o en Zona de Oro dos de Celaya, las casas de adobe y techo de tejas casi han desaparecido) ¿Cómo es que se nota en el andar de las personas su calidad de vida?

Un día no muy lejano, allá en el 2011, diez mujeres purépechas decidieron que era suficiente; desde el 2008 habían llegado los malos, la delincuencia organizada, los sicarios coludidos con las autoridades y la policía sembraron el terror, robando los recursos del pueblo y asesinando a quien se opusiera. El miedo estaba en todos lados. De sus 27 mil hectáreas de bosque, habían devastado 20 mil. Los talamontes unidos con la policía local y el presidente municipal del PRI, habían empobrecido a la comunidad, el agua del manantial estaba contaminada y mermada, la agricultura cada vez rendía menos y además los culpaban por el descuido de sus bosques comunales, mientras doscientas camionetas de tres toneladas y media bajaban diariamente con trozas de lo que fueran frondosos pinos, de unos ochenta centímetros a un metro veinte de diámetro.

“Y no era justo, ya ni dormía la gente, desde las tres de la mañana empezaban los viajes con los carros llenos de madera buena y maciza”. Todos se quejaban, pocos hacían, la impotencia y el miedo se habían apoderado de sus almas, pero las mujeres sentían que el futuro de sus hijos se estaba acabando.

¡Basta ya! Diez mujeres como única arma opusieron sus cuerpos, al conductor se le hizo fácil tratar de echarles el camión cargado de muy buenos trozos de pino “a esas guares”. No lo hubiera intentado. Con la rabia acumulada de siglos de vejaciones y explotación empezaron a golpear el camión, y con eso a impedir el paso a todos los demás y “los corretearon a puras pedradas”.

Al ver a una mujer con las rodillas sangrantes, los hombres salieron con palos y sus instrumentos de labranza, botellas de gasolina para acabar con las camionetas que habían destruido los bosques.

La prensa las describió como “viejas revoltosas”, sin más arma que su determinación cerraron la carretera, las acusaron de robar comida, de descuidar a sus hijos. Ellas, de manera creativa, decidieron cuidar la comunidad en las fogatas, sí, una fogata en cada lugar donde podrían pasar los camiones, allí alimentando el fuego, contando historias, compartiendo atole y corundas en todas las posibles entradas y en los caminos reales se impedía la llegada de los camiones y la policía, a través de radio fogata Cherán comunicaron todo lo que estaba pasando

Y con ansia de saber más me encontré con algunos documentales1. Los niños aprenden las tres C: Coraje, compasión y creatividad. El coraje es el valor para reconocer los errores, la compasión para escuchar y comprender al que causó el conflicto y la creatividad para resolver el conflicto.

“A los niños nos toca reconstruir los bosques como nuestros antepasados nos los dejaron”.

Una mujer afirma. “Si nunca nos levantábamos pues todo se iba a venir pa’ abajo… y es por eso que las mujeres hacemos un bien para nuestros hijos, para nuestros nietos que vienen todavía y ya por eso nos ponemos alerta”.

Se dan cuenta de los retos. Un hombre dice que al gobierno “no le conviene que una comunidad se levante, proteste en contra de lo que están haciendo… tenemos que defender, tenemos que sacar nuestra uñas para defender lo que es nuestro, para nosotros así poderles dejar a las futuras generaciones que vienen atrás de nosotros, dejarles eso también y enseñarles a trabajar y a que conserven lo que nos da vida y nos da el sustento, qué mejor que nos fortalezcamos, nos hagamos fuertes unos a otros y defender lo que a nosotros nos fortalece también, la naturaleza”.

“En una lucha de unidad, sin partidos políticos… aquí no hay dirigentes, aquí hay gente que le da dirección a nuestro movimiento, sin llegar a tener gente que represente a nuestra comunidad, líderes no hay”.

Empezó la lucha por la instauración de un municipio autónomo. Como en México todas las instancias se cerraron, retomaron los acuerdos no cumplidos de San Andrés Larráinzar y recurrieron a la Organización de las Naciones Unidas, al acuerdo 169 firmado por México, en donde se afirma que los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación y a nombrar sus autoridades mediante usos y costumbres. A la Organización Internacional del Trabajo.

“Cherán logró su autonomía en una lucha de nueve meses en los cuales perdieron a dos docenas de sus compañeros”.

En febrero de 2012 fue la toma de protesta de Cherán K’eri (el Concejo Mayor) que sustituyó la figura del Presidente Municipal. Desde entonces se enorgullecen de ser un pueblo sobrio y no ebrio. Trabajador, responsable, digno que ha logrado el renacimiento del bosque, la unidad popular, la cultura del servicio, “servir y no servirse”, “mandar obedeciendo”.

El ejemplo cunde, otras 8 comunidades de Michoacán han empezado a luchar por su autonomía y algunos la han logrado: Aranza, Zopoco, Santa Fe de la Laguna, Sevina, Urapicho, San Felipe de los Herreros, San Benito, Cocucho.

Por eso en la agenda legislativa de Morena se incluye: “Retomar el tema de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar plasmados en el proyecto legislativo conocido como ley Cocopa, que quedó interrumpido en 2001, para cumplir los compromisos que asumió el Estado mexicano con los pueblos indígenas del país. Dichos acuerdos recogen no sólo postulados sociales, sino también propuestas de democratización política, cuarto nivel de gobierno, disfrute de los recursos naturales por los pueblos originarios, así como el reconocimiento de nuestra diversidad lingüística… y cultural”2.

Me congratulo al recordar mi breve paso por Cherán, por sus habitantes, por sus bosques, por su caminar erguidos, por su dignidad y sí, hay que exigir que se cumplan los acuerdos de San Andrés Larráinzar.


[1] Documental. Cherán, tierra para soñar: https://www.youtube.com/watch?v=DnV_T4c_lKI.

[2] Ver el artículo de nuestro compañero del Colectivo, Pedro Salmerón: “Una agenda legislativa para cambiar a México” en: http://www.jornada.com.mx/2018/06/26/opinion/016a1pol

* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece la autora.

Foto de portada: SubVersiones.






Luis López




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