SOMOSMASS99
Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Domingo 21 de mayo de 2017
El Congreso de la Unión y el gobierno federal quieren aprobar la Ley de Seguridad Interior para normalizar la presencia militar en la seguridad pública, afirma el colectivo #SeguridadSinGuerra integrado por activistas, expertos, periodistas y familiares de víctimas, quienes señalan que con esa ley se le da «al ejército un cheque en blanco para intervenir hasta en demostraciones pacíficas y para investigar, tomar declaraciones, recibir denuncias y detener a presuntos delincuentes, tareas que deben tener la policía y los ministerios públicos. Le están entregando todo el poder a una sola autoridad».
En 2006, añaden, en México había ocho homicidios por cada 100 mil habitantes. Pero el Ejército salió a las calles y sólo dos años después ya había 24 homicidios por cada 100 mil habitantes, es decir, tres veces más asesinatos que antes. «Hoy seguimos sufriendo el mismo nivel atroz de violencia».
Tras diez años de guerra, lo que necesita el país es que las fuerzas armadas regresen de forma escalonada a los cuarteles, y contar con policías y autoridades civiles que resuelvan la crisis de inseguridad. Como ordena la Constitución, las tareas de seguridad pública no le corresponden a los militares. Lo que es más, no están preparados para ello y supone un riesgo para la democracia.

En imagen de abril de 2017, militares en calles de Baja California. | Foto: Christian Serna / Cuartoscuro.
Desde que Calderón sacó al ejército a las calles para pelear la guerra contra las drogas, la violencia en el país se ha generalizado y vivimos en la impunidad casi absoluta. Hay 52 mil elementos desplegados, 213,000 muertos, más de 30 mil desaparecidos y el Ejército mata a ocho personas por cada una que hiere. Estamos sumidos en una crisis de derechos humanos; basta con ver la participación de militares en casos como Tlatlaya y Ayotzinapa.
Sin embargo, se está promoviendo una Ley de Seguridad Interior que pretende normalizar y perpetuar la intervención militar sin que los gobiernos municipales, estatales y federal se responsabilicen de nuestra seguridad. Además, existe una gran presión sobre los legisladores para darle al Ejército un cheque en blanco y que no responda por las violaciones de derechos humanos. Tratan incluso de hacer creer que la ciudadanía reclama esta ley, cuando la gente es la primera víctima del despliegue militar: entre 2006 y 2014 hubo mil 273 denuncias por tortura a manos de militares.
Además, esta ley permite un régimen de excepción en el que se violentan los derechos de libre tránsito, debido proceso y presunción de inocencia, entre otros. Incluso permite al Ejército intervenir en manifestaciones pacíficas. Hay que recordar que la ciudadanía no somos el enemigo a abatir. Debemos cambiar de ruta para lograr una seguridad sin guerra.
Los lamentables eventos ocurridos el 3 de mayo en Puebla, donde fallecieron cuatro elementos militares y seis civiles durante un operativo, son prueba fehaciente de que la militarización de las tareas de seguridad pública conlleva el uso desmedido de la fuerza letal u otras graves violaciones de derechos humanos. Es predecible entonces que de aprobarse la Ley de Seguridad Interior este tipo de situaciones continúen ocurriendo.

Soldados en Veracruz en imagen de abril pasado. | Foto: Ilse Huesca / Cuartoscuro.
Los integrantes del colectivo dice: «Somos ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil, académicos, periodistas, activistas, familiares de desaparecidos y víctimas de la intervención militar. El ejército lleva más de diez años en la calle y nosotros creemos que la seguridad se puede alcanzar sin guerra. No queremos más presencia de las fuerzas armadas, sino que regresen a sus cuarteles poco a poco. Pedimos paz y justicia para México con policías fuertes, capaces y valoradas. Detengamos la militarización, formemos policías. La #SeguridadSinGuerra es posible».
Foto de portada: Tercero Díaz / Cuartoscuro.
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