SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 21 de marzo de 2025
«[…] en el proceso capitalista […], en su desarrollo no sólo están presentes formas más elevadas y técnicas más eficientes de producción sino también, y formando parte integrante del capital financiero, “técnicas” de explotación y opresión que incluso entrañan a menudo acciones delictivas». [1]
– Alonso Aguilar Monteverde.
Carente de imaginación, la oposición política de derecha en México aprovecha cualquier oportunidad para tratar de denigrar al proceso de transformación que inició con su derrota electoral en 2018 y continúa con el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Para ello utiliza la persistencia de problemas que se agudizaron y extendieron cuando las ahora corrientes opositoras fueron gobierno ─y que aún existen─, pues su solución depende de cambios más profundos que los hasta ahora llevados a cabo.
Uno de esos problemas es la inseguridad que provoca la presencia y actividad del crimen organizado en algunas regiones del territorio nacional, como una consecuencia de la enorme desigualdad que aún existe en nuestro país, misma que genera el sistema económico, político y social imperante, el capitalismo, la que se agudizó durante los gobiernos neoliberales (1982 – 2018).
Dado que la esencia de ese sistema es la obtención de ganancias y la acumulación de capital y riqueza ─mediante variadas formas de explotación y opresión─, el crimen organizado, unas veces como cómplice de los capitalistas y otras actuando de manera independiente o vinculado a organizaciones criminales extranjeras, encuentra en quienes padecen al extremo esa desigualdad la forma de engrosar sus fuerzas y cometer todo tipo de ilícitos con el fin de obtener riquezas.
Pues bien, parece que las amenazas de Donald Trump y la próxima llegada de su embajador, Ronald Johnson ─con un amplio historial como militar de fuerzas especiales y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)─ han alentado a la derecha a darle continuidad a la campaña de difamación que utilizaron en la pasada campaña electoral, basada en la vinculación del expresidente, Andrés Manuel López Obrador, y la actual presidenta con el crimen organizado, en especial con los narcotraficantes, tema con el que el presidente de Estados Unidos y los sectores neofascistas de ese país amenazan con intervenir en México, con la aprobación y aplauso de la derecha local.
A ello habría que sumarle la hostilidad del imperio hacia gobiernos que no se pliegan por completo a sus designios, en especial si emprenden medidas y acciones en favor de sus pueblos, porque son un mal ejemplo para los pueblos y países bajo su dominio y control.
La derecha en México, incapaz de contar con un programa político, económico y social que atraiga a la mayoría del pueblo, se quedó anclada en el neoliberalismo que fue impuesto por el capital monopolista financiero y es lo único ─corregido y aumentado─ que puede ofrecer, lo que significaría más despojos, desigualdad, inseguridad e injusticias para nuestro pueblo.
Por ello, ante el rechazo de la ciudadanía, la derecha centra su esperanza de recuperar el control del gobierno en el intervencionismo imperialista, actitud con la que muestra su subordinación al imperio y su traición a la patria.
Por ello insistimos en la necesidad de elevar el nivel de conciencia y organización de nuestro pueblo para llevar adelante, hasta sus últimas consecuencias, los cambios y reformas del actual proceso de transformación que vayan en el sentido de desmantelar el orden neoliberal y construir otro con el que podamos aspirar a una vida cada vez más digna y con menos desigualdad e injusticia, para construir un México libre, justo y soberano.
Nota:
[1] Aguilar Monteverde, Alonso. Teoría leninista del imperialismo. México. Editorial Nuestro Tiempo, 1978, p. 126
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada (ilustrativa): desInformémonos.
Comparte en Facebook
Twittéalo








