SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 2 de junio de 2017
Nos enteramos por este medio del triunfo de la movilización de la sociedad de San Luis de la Paz contra la instalación de una planta de cianuro de sodio que la empresa The Chemours Company pretendía erigir en ese municipio del norte guanajuatense.
El proyecto para instalarse en San Luis de la Paz fue el segundo intento de esa compañía para operar una planta productora de esa sustancia en el estado de Guanajuato; el primero fue en Salamanca.
Conviene destacar que aun cuando en ambos municipios la empresa desistió de su proyecto, en el caso de San Luis de la Paz la movilización social tuvo un papel relevante y fue el factor preponderante para alcanzar el triunfo de la voluntad popular. En Salamanca, aunque algunos sectores de la sociedad protestaron, influyó la enorme carga ambiental adversa en ese municipio para que las autoridades municipales y estatales se pronunciaran contra la instalación de esa empresa.
La acción del pueblo y el favorable resultado que obtuvieron nos muestran la importancia de la unidad, la solidaridad y la claridad de objetivos cuando se lucha por algo; y lo que estaba en juego era nada menos que la soberanía popular, por lo que, en una visión más amplia, esa lucha derivó en la defensa, exitosa, del artículo 39 de la Constitución.
También nos muestra una virtud de las luchas ambientales: la de unirnos en torno a coincidencias relacionadas con la defensa de la vida, sin importar discrepancias o contradicciones de carácter secundario o menor, mismas para las que siempre habrá espacios y momentos para resolverlas.
Aunque lo que se logró no fue poca cosa, es conveniente mantener la guardia en alto y considerar que los peligros por el empleo del cianuro de sodio no han desaparecido. Intentarán instalar la planta en otro lugar del estado o del país; y en el supuesto de que no lo logren, continuará la importación de esa sal, ya que es indispensable para la actividad minera a cielo abierto, que es la destinataria del producto y además de ser una actividad altamente contaminante y devastadora del medioambiente, está en manos de monopolios locales y extranjeros que se han adueñado de las riquezas minerales del suelo y subsuelo del país.
Lo importante es que el ejemplo está dado y nos corresponde aplicarlo creativamente en las luchas que actualmente libra nuestro pueblo por ser el dueño de su porvenir.
Vaya, pues, desde esta modesta columna, la más cálida y sincera felicitación para el pueblo de San Luis de la Paz, a pueblos de municipios vecinos y a personas y organizaciones que brindaron su solidaridad a esta victoriosa lucha.
* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía de Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: SomosMass99
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