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Alfonso Díaz Rey*
Viernes 26 de julio de 2024
«Cuando un pueblo ha llegado tan lejos en la realización de sus sueños y en la conquista de derechos, que para medio planeta son una quimera, no lo detiene ni la violencia ni el miedo».
– Miguel Díaz-Canel Bermúdez. presidente de Cuba.
Hay hechos históricos que por su relevancia en la vida de un país o de una región del mundo quedan grabados en la memoria de los pueblos, quienes conmemoran cíclicamente tales hechos en las fechas en que ocurrieron. Tal es el caso del 26 de julio
En esta fecha se conmemora en Cuba el Día de la Rebeldía Nacional. Se rinden honores a un grupo de jóvenes, la Generación del Centenario, que en 1953 ─centenario del natalicio del Apóstol José Martí─, armados más que nada de dignidad, se lanzaron al asalto de dos instalaciones militares en la parte oriental de la isla: los cuarteles Moncada, en Santiago, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.
El objetivo: apoderarse de las instalaciones militares y llamar al pueblo a la insurrección contra la dictadura de Fulgencio Batista, quien el 10 de marzo del año anterior y previo a las elecciones, mediante un golpe de Estado ─ con el beneplácito del gobierno de Estados Unidos─ instauró un gobierno dictatorial y totalmente sumiso a la potencia imperial.
Cuba fue el último país en esta parte del mundo en sacudirse el yugo colonial español. Después de 30 años de cruentas luchas por conquistar su independencia (1868-1898) y a punto de alcanzarla fue frustrada por la obsesión expansionista de Estados Unidos, potencia que usurpó la soberanía del pueblo cubano y que, de una u otra manera, durante seis décadas controló económica, política, social y culturalmente la vida en la isla. Tal situación explica la necesidad de un pueblo de rebelarse y liberarse para ser el constructor de su destino.
En términos militares, las acciones del 26 de julio de 1953 fueron un fracaso. Tuvieron como respuesta una sangrienta y brutal represión en la que la dictadura torturó y asesinó a muchos de los participantes y simpatizantes de aquella gesta. Sin embargo, tales acciones constituyeron el elemento central para despertar y elevar la conciencia del pueblo cubano e impulsar la creación y organización de un movimiento liderado por Fidel, que 5 años, 5 meses y 5 días después, el 1 de enero de 1959, se alzaría victorioso contra la dictadura e iniciaría en Cuba una etapa de libertad, justicia, soberanía y dignidad.
Esa rebeldía llevó al pueblo cubano a conquistar su definitiva independencia y a recuperar su dignidad y soberanía, mismas que se han convertido en una enorme fuerza moral y en una poderosa arma para enfrentar y vencer, no sin enormes sacrificios y dificultades, numerosas adversidades que desde el triunfo revolucionario el imperio le crea. Ello explica en gran medida el porqué de la resistencia y permanencia de la Revolución tras más de seis y media décadas de asedio, hostilidad y agresiones de todo tipo por parte del imperialismo yanqui y sus lacayos.
El asedio, hostilidad y agresividad del imperio derivan de su negativa a aceptar que el pueblo de un pequeño país ─al que antes controlaban en todos los aspectos─ haya decidido sacudirse la tutela imperial y recuperar su soberanía e independencia, lo que convirtió a Cuba en ejemplo para los pueblos oprimidos del mundo.
Para los yanquis la derrota a la Revolución cubana se ha vuelto una obsesión. Durante más de 66 años han recurrido a todo lo imaginable ─y también a lo inimaginable─ para lograr su objetivo y han fracasado; todo ello ha provocado, y hasta hoy continúa, un inmenso daño y dolor al pueblo cubano.
Desde la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista de Europa oriental el eje central de la agresión imperial es el criminal y genocida bloqueo económico, comercial y financiero que crea y agudiza problemas en todos los aspectos de la vida cotidiana del pueblo cubano. Mediante el empleo de internet, las redes «sociales» y los medios monopólicos de la información y la comunicación, al bloqueo se suman una guerra mediática ─que pretende desorientar a la opinión pública sobre la realidad cubana─ y una ofensiva ideológica que intenta ganar a posiciones contrarrevolucionarias a un sector de la juventud en la isla, orquestadas principalmente desde Estados Unidos.
La defensa de la Revolución ante el prolongado y constante acoso del imperialismo yanqui ha convertido cada día en un 26, con la rebeldía y la dignidad, ya no de un puñado de patriotas sino de un pueblo entero, como principales fortalezas y armas contra el acoso y ataques del imperio, lo que también es ejemplo para los pueblos del mundo.
Cuba se ha convertido en símbolo y ejemplo de rebeldía, dignidad, soberanía y solidaridad, virtudes en los pueblos que representan un serio obstáculo para el avance del imperialismo.
Por ello el 26 de Julio no es solamente un patrimonio histórico cultural del pueblo cubano, sino también de la parte de la humanidad que ante el dominio, explotación y saqueo de nuestros pueblos, ha dicho ¡basta!
Vayan estas líneas como un modesto homenaje al pueblo cubano y su Revolución.
* Miembro del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada (ilustrativa): Wikimedia Commons.
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