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Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Miércoles 27 de septiembre de 2017
- Carlos Arvizú, de la fundación católica Papa Francisco Pro Felicitas, reclama que EPN y los gobernadores no ayudan a los damnificados ni protegen a los voluntarios
En las últimas 48 horas, un grupo armado baleó y violó a jóvenes católicos que llevaban víveres a damnificados por los sismos; elementos del Ejército sostuvieron un altercado con la Policía Federal al retener a estudiantes de la Universidad de Guanajuato que llevaban ayudas a Oaxaca, y hombres desconocidos se hicieron del control del centro de acopio que instaló la Universidad Nacional Autónoma de México en el estado de futbol México 68.
Estos ataques que impiden llevar a las víctimas de los sismos la ayuda recolectada por estudiantes, ciudadanos y organizaciones civiles, sociales y religiosas se dan apenas unos días después de que el gobierno de Morelos, Graco Ramírez, ordenó a las policías de ese estado detener todos los vehículos que llevaran víveres a los damnificados y guardarlos en bodegas del DIF.

Jóvenes voluntarios entregan ayuda para la reconstrucción en Tetela del Volcán, Morelos. | Foto: Saúl López / Cuartoscuro.
Ante la agresión a los jóvenes católicos, Carlos Arvizú, administrador de la fundación católica Papa Francisco Pro Felicitas, expresó su indignación y denunció que el gobierno federal «no está protegiendo a las brigadas de ayuda. Ellos no están ayudando, no trabajan ni llevan víveres, ni el presidente de la República ni los gobernadores de los estados; se han limitado a llamar a la sociedad civil a que apoye, y la sociedad ha respondido sobradamente aún sin el llamado; pero el trabajo que a ellos les toca, el de brindar seguridad a quienes ayudan, es prácticamente nulo».
El Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (SIAM) emitió un comunicado en el que explica que voluntarios católicos salieron ayer por la mañana a bordo de tres camionetas pick-up para llevar ayuda a las comunidades afectadas de Oaxaca, pero «fueron interceptados en carretera por un grupo de hombres armados que, además de balearlos y robarles el contenido de los vehículos, violaron a una de las jóvenes, les quitaron sus teléfonos celulares y alrededor de 40 mil pesos que llevaban para hacer otras compras allá».
Carlos Arvizú informó que los voluntarios que se dirigían a Juchitán y Tehuantepec, Oaxaca, se encuentran hospitalizados. «El primero, debido a que las balas le perforaron algunas arterias y comenzó a desangrarse, y el segundo porque lo golpearon de una manera tan brutal que por poco le ocasionaban la muerte».
Y añadió, según el comunicado, que «desconoce si este acto tan atroz sea un asunto del crimen organizado o del propio gobierno», y que «prefiere no decir a qué estado fueron trasladados estos voluntarios para ser hospitalizados» con la ayuda de un grupo de empresarios que los auxiliaron y ofrecieron darles protección.
“Por lo ocurrido ayer en la mañana a estos jóvenes, ya hemos interpuesto la denuncia ante la procuraduría de Oaxaca; pero además hemos tenido que tomar algunas decisiones. Venía ya un trailer de Morelia, Michoacán, lleno de toneladas de víveres para ayudar a la gente; les dijimos que no fueran a carretera porque corrían peligro. También pedimos que se detuviera una gran cantidad de ayuda que ya venía de San Diego, California. La gente afectada por el terremoto tiene hambre, pero ahora los voluntarios corren el riesgo de ser asesinados”.

Labores en el centro de acopio en el estadio México 68 de la UNAM. | Foto: Isaac Esquivel / Cuartoscuro.
La UNAM pierde centro de acopio
La Universidad Nacional Autónoma de Méxici (UNAM) informó a su vez que debido a la intervención en el centro de acopio instalado en el estadio de futbol México 68 de «un grupo de personas», a las que no identificó, «la universidad no está en condiciones de supervisar, a partir de ahora, el destino que tengan los bienes y suministros provenientes de la sociedad».
A través de la Dirección General de Comunicación Social, la UNAM hizo énfasis en que el acopio y envío de ayuda a las zonas más necesitadas del país «mostró la solidaridad y la capacidad de organización de la comunidad universitaria desde los momentos posteriores a los sismos», igual que «la respuesta que de manera voluntaria tuvieron la sociedad y nuestros profesores, alumnos y trabajadores fue formidable».
Gracias a ello, en el centro de acopio del Estadio Olímpico Universitario fueron recibidas casi 900 toneladas de ayuda, mismas que se clasificaron y canalizaron, con eficiencia y transparencia, a las poblaciones más necesitadas de Morelos, Puebla, Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Estado de México y a 23 sitios de la Ciudad de México.
Sin embargo, explica el documento, «durante la noche de ayer, un grupo de personas se sumó a las labores de acopio y clasificación que decenas de voluntarios venían realizando de días atrás. Horas después, ese grupo simuló llevar a cabo una asamblea en el interior del estadio, en la que determinó que nuestro personal de las direcciones general de Atención a la Comunidad, y de Servicios Generales y Movilidad abandonara el recinto, argumentando falta de transparencia en el destino de la ayuda».
Aún así, añadió, «elementos del Cuerpo de Protección Civil de la Universidad permanece en el inmueble, pero las tareas de acopio, clasificación y distribución se han visto afectadas. Es por esta razón que la Universidad no está en condiciones de supervisar, a partir de ahora, el destino que tengan los bienes y suministros provenientes de la sociedad».

Militares a su arribo a Oaxaca tras los sismos. | Foto: Tercero Díaz / Cuartoscuro.
El mismo martes empezó a circular en las redes sociales un video en el que policías federales sostienen un enfrentamiento verbal, en el que por momentos hubo algunos empujones y manotazos, con elementos del Ejército que retuvieron la caravana que llevaba a las comunidades oaxaqueñas los apoyos recolectados por estudiantes de la Universidad de Guanajuato.
En el video se ve que camionetas con logotipos de la Policía Federal estaban cargadas con los víveres y que quienes las conducían, agentes federales, viajaban en caravana con los universitarios con el aparente propósito de protegerlos. Pero al ser detenidos por los soldados, éstos intentan desarmarlos y un militar los acusa: «Ustedes se están robando las despensas. Graben, graben, eso es lo que está sucediendo. Están atracando allá afuera, están bajando las despensas de un tractocamión».
Mientras los federales se niegan a ser desarmados y alguien pide recabar los datos de los militares para «interponer una denuncia en la PGR», una joven que muestra un gafete se acerca a quien graba el video para aclarar que la Policía Federal sólo los está apoyando. El video termina con la caravana todavía retenida.
Carlos Arvizú, de la fundación Papa Francisco Pro Felicitas, también se refierió a este altercado y aseguró que no es el único, pues se han presentado otros casos en que a jóvenes voluntarios los «han asaltado en el camino».
Por eso, aseguró, la gente tristemente se ve obligada a dejar de ayudar y a dedicarse a su vida personal. “Si el gobierno garantizara la seguridad de los voluntarios, eso no habría pasado. Hay gente en muchas comunidades que ya ni siquiera está pidiendo apoyo para reconstruir sus casas, sino que tienen hambre y piden un plato de comida, una lona para no mojarse cuando llueve; pero tenemos un gobierno muy lejano a todo esto”.
Hasta el momento, la Universidad de Guanajuato no se ha pronunciado al respecto. Solamente, días atrás, publicó un mensaje en su página de internet en el que reconoce la solidaridad y participación de la comunidad universitaria en apoyo de las víctimas en las regiones del país azotadas por los sismos, y agradece a la sociedad guanajuatense sus aportaciones para llevar comida, medicinas, agua, material de curación y herramientas a las poblaciones afectadas de Oaxaca y Morelos.
Foto de portada: Christian Serna / Cuartoscuro.
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