SOMOSMASS99
Agustín Ramírez Agundis*
Miércoles 3 de febrero de 2021
La intensidad del virus es cada vez más alta. Casi por todo el orbe se ha venido extendiendo. A lo largo del 2020 fueron apareciendo nuevas cepas y variantes del letal microorganismo, algunas de ellas incluso más peligrosas que el virus original. Desde hace un año la humanidad puso sus esperanzas en el desarrollo de una vacuna con la cual se pudiera inmunizar a buena parte de la población mundial y a ello dedicaron sus esfuerzos y conocimientos diversos grupos de investigación en varios países de los denominados desarrollados.
La investigación sobre el nuevo virus y el desarrollo de vacunas se realizó de manera acelerada; como resultado, en menos de nueve meses existían ya varios antígenos en la última fase de experimentación, casi listos para presentar ante las instancias gubernamentales los reportes tendientes a obtener el registro y autorización obligatorios para poder ser utilizados.
Para la tercera semana de enero de 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) tenía debidamente registradas 235 investigaciones dedicadas al desarrollo de vacunas para el Sars-CoV-2 (el virus que provoca la enfermedad Covid19). De éstas, 171 se encontraban en la etapa pre-clínica y 64 en la etapa clínica, ya sea en fase 1, 2 o 3 e inclusive algunas con reportes completos de fase 3. Entre ellas están las que son ya bastante conocidas: Pfizer, Moderna y Novavax (Estados Unidos), AstraZeneka (Inglaterra), SputnikV (Rusia), Cansino, Sinovac y Sinopharm (China).
Como un garbanzo de a libra, registrada por la OMS con el número 31, en fase 2, en el listado aparece la candidata a vacuna desarrollada por el Instituto Finlay de Vacunas. La pregunta surge de inmediato: ¿dónde está ubicado ese instituto y cuáles son las siglas de donde proviene su nombre?
Finlay no son siglas, es el apellido del médico y científico cubano de nombre Carlos Juan, quien durante las últimas décadas del siglo 19 realizó importantes desarrollos en el campo de la epidemiología en Cuba, principalmente orientados a combatir la fiebre amarilla. Conocido como Carlos J. Finlay, es catalogado como el Pasteur latinoamericano.
El Instituto Finlay de Vacunas es una empresa cubana que ha desarrollado en ciclo completo (Investigación – Desarrollo – Producción – Comercialización – Seguimiento) importantes antígenos que han contribuido a erradicar enfermedades graves que asolaban a la nación caribeña.
Desde los primeros meses posteriores a la aparición del Sars-CoV-2, el Instituto Finlay ha trabajado para generar una vacuna, con avances significativos. La han denominado Soberana. Cuba planea inmunizar a toda su población con esta vacuna y ponerla a disposición de otros países que carecen de recursos.
Es de resaltar el esfuerzo y los logros de la nación caribeña en el desarrollo de su sistema de salud y de esa gran capacidad científica y tecnológica necesaria para emprender proyectos tan ambiciosos como el de la vacuna Soberana, siempre en su afán de garantizar los servicios esenciales de su población y mantener su soberanía también en este campo tan importante.
Más sobresaliente es la vacuna Soberana cuando observamos la manera como los países más poderosos están acaparando la limitada producción de vacunas en el mundo, impidiendo con ello que sus beneficios estén al alcance de los países pobres.
Es difícil comprender cómo un país tan pequeño como Cuba, que sufre desde hace ya más de 60 años un desalmado bloqueo de todo tipo por parte del gobierno de los Estados Unidos, sea la única nación latinoamericana que aparece en la lista de la OMS con registro de un desarrollo de vacuna contra el Sars-CoV-2 en la fase 2.
Sin embargo, quizás el hecho más destacable es la intención del gobierno de Cuba en cuanto a ofrecer sin costo la vacuna a los países que por sus condiciones socioeconómicas la requieran. Esta forma de apoyo desinteresado para bien de la humanidad se suma a las acciones de solidaridad mediante las brigadas médicas cubanas de las que México en meses recientes ya ha sido beneficiado.
Una vez más, Cuba demuestra que cuando se lo proponen, los pueblos son capaces de ejercer su soberanía.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo, de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada: Ministerio de Salud Pública de Cuba.
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