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Soberanía y dignidad

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SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 25 de enero de 2019

 

«La soberanía no es un concepto abstracto, no existe al margen o por encima del pueblo. Éste es su titular y el único que puede ejercerla. Más no sólo porque así lo disponen las leyes sino porque tenga realmente la posibilidad de hacerlo».

– Alonso Aguilar Monteverde

 

Defensa de nuestra soberanía nacional y popular

La soberanía consiste, esencialmente, en el derecho de los pueblos a su autodeterminación. Ello implica la elección de las formas de organización social, jurídica y política que convenga a sus intereses, el tipo de gobierno adecuado a esas formas de organización y las condiciones en que tal soberanía se ejerza en la práctica cotidiana.

Del derecho a la autodeterminación de los pueblos, principio básico de la soberanía nacional y popular, depende en gran medida la vigencia y el ejercicio de los demás derechos, individuales y colectivos.

Fue el ejercicio de la soberanía lo que condujo a muchos pueblos a ser independientes y libres, a sacudirse el dominio de imperios y tiranías que los despojaban de sus bienes materiales y culturales, de su libertad y su dignidad.

La soberanía es algo vacío sin el poder del pueblo. Algo similar ocurre con la independencia y la democracia: sin la participación constante del pueblo se vuelven una caricatura grotesca.

Lo anterior viene al caso por la noticia que hace dos días circuló por todos los medios de información: la ruptura de relaciones diplomáticas de la República Bolivariana de Venezuela con Estados Unidos.

Tal ruptura se debió a las constantes agresiones orquestadas por el gobierno de Estados Unidos y que tuvieron su momento crítico en el apoyo y reconocimiento de Washington al intento de golpe de estado del títere Juan Guaidó, quien se autoproclamó, obediente a las indicaciones del imperio, «presidente encargado», con el aval de una Asamblea Nacional que debido a su proceder inconstitucional había sido declarada en desacato desde julio de 2017 (decreto 545 de fecha 20 julio del 2017).

En respuesta a la serie de agresiones contra Venezuela y ante la cínica posición del gobierno de Estados Unidos y sus lacayos del Grupo de Lima (con excepción del gobierno de México), todos ellos neoliberales que inmediatamente reconocieron al golpista Guaidó, en una muestra de dignidad y soberanía el gobierno venezolano, apoyado por la mayoría del pueblo, rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

No olvidemos que desde el ascenso de Hugo Chávez Frías a la presidencia de Venezuela, este país se ha visto sometido a agresiones por parte del gobierno norteamericano y su grupo de lacayos al interior y fuera de la patria de Bolívar; entre otras: el golpe militar del 2002 y el petrolero del 2003; el decreto presidencial que declara a Venezuela como «una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y a la política exterior»; el apoyo a las guarimbas de 2014 y 2017; el bloqueo comercial y financiero así como las reiteradas amenazas y planes del gobierno de Estados Unidos contra la revolución bolivariana y el fallido intento de magnicidio en agosto de 2018.

El plan imperial de formar un gobierno espurio y paralelo, para crear condiciones que le permitieran acciones directas y de relativo bajo riesgo contra la nación sudamericana fue frustrado, igual que la asonada del pasado lunes que intentó un levantamiento militar en el que se apoyarían los golpistas.

Nadie puede negar que en Venezuela, como en otros países, existen problemas que es urgente resolver; si a ello se añade que se trata de un país que representa un «mal ejemplo» para otros pueblos aún bajo dominio imperial y de un territorio rico en petróleo y otros recursos naturales, entenderemos por qué el imperio, como en otros muchos lados y ocasiones, quiere tenerlo bajo su control.

Venezuela reclama la solidaridad de las personas y los pueblos dignos y soberanos porque, en estos momentos, en ese país se dirime el derecho de los pueblos a construir y definir su presente y su futuro. Por tanto, es un deber moral brindar apoyo a un pueblo y a su gobierno que se esfuerzan por defender ese derecho.

La solución a sus problemas políticos compete exclusivamente a los venezolanos, quienes, amantes de la paz, en un contexto del mayor respeto a su independencia, dignidad y soberanía, construirán los espacios de diálogo necesarios para resolverlos.

P.D. Paralelamente a las agresiones contra Venezuela, el imperio está inmerso en una campaña a través de las redes sociales para desmovilizar al pueblo cubano frente al referendo constitucional del 14 de febrero. Estamos seguros, porque conocemos a ese pueblo, que el imperio fracasará una vez más en su intento por golpear a la Revolución.


* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: SteemKr.






Luis López




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1 Comentario

el 06/02/2019

EL MUNDO SERIA UN PARAISO,SI NO EXISTIERA LA RASA HUMANA



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