SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 4 de marzo de 2016
En saludo al XXI Encuentro Nacional de
Solidaridad con Cuba, Guanajuato, Gto.
5 y 6 de marzo de 2016
Alguna vez alguien dijo que la solidaridad es como el amor, simplemente se entrega, sin condiciones y sin esperar nada a cambio.
La solidaridad se da no solamente entre individuos, también entre pueblos; y cuando esa entrega proviene de un pueblo que ofrece no lo que le sobra, sino comparte lo poco que tiene, esa actitud representa la expresión más alta de amor al prójimo.
Un ejemplo de esa solidaridad es, desde hace mucho tiempo el pueblo cubano. Para no viajar muy lejos en el tiempo, recordemos que durante los difíciles días de la expropiación y nacionalización de la industria petrolera en nuestro país, el pueblo cubano fue de los que tuvo mayores manifestaciones de solidaridad para con el pueblo mexicano, entre las que destacó el mitin en el estadio de beisbol de La Polar, el 12 de junio de 1938, del que publicaciones de la época, como Mediodía, informaron de la asistencia de 100 mil personas.
Unos días antes, el16 de mayo, en el editorial de la misma publicación, en comentario acerca de la actitud del pueblo mexicano en apoyo a su gobierno para el pago de indemnizaciones a las empresas expropiadas, publicaron:
Nuestro pueblo no quiere limitar su cooperación a los albums con firmas y las declaraciones de toda índole. Como desea algo más eficaz, ya son millares de cubanos los que vienen interesándose en la preparación de un gran acto que en fecha próxima habrá de celebrarse en La Habana y cuyo producto será destinado a engrosar el Empréstito que el Gobierno Mexicano ha lanzado para cubrir la indemnización.
Más reciente, es conocida la asistencia de brigadas médicas cubanas en casos de desastres, epidemias o carencia de médicos, sobre todo en países pobres; también, de trabajadores de la educación y el deporte; hasta el apoyo más altruista en el que se lucha por el derecho de otros hasta el grado de ofrendar la vida, como el caso de Angola.
¿Cómo es que un país tan pequeño y casi sin recursos naturales puede desplegar tales acciones en favor de otros pueblos?
Quizá lo explique el hecho de que la Revolución Cubana nació de luchas por la independencia, la soberanía y la dignidad plena del ser humano, contra la corrupción, la insalubridad, la injusticia, la ignorancia, la pobreza y, fundamentalmente, contra el imperio. Desde el primero de enero de 1959, las acciones y la fuerza revolucionaria del pueblo empezaron a quebrar el viejo orden, modificaron las relaciones sociales, se expandieron las actividades prioritarias para atender las urgentes necesidades del pueblo; acciones en las que el espíritu solidario del pueblo se potenció y enraizó en la nueva sociedad.
Además, cuando un pueblo es capaz de entregar a otros no solamente lo poco que posee o los avances que ha logrado en algunos campos de la ciencia y la técnica, sino la sangre de sus hijos, siempre sin esperar algún beneficio material, ese pueblo se gana el amor de las mujeres y hombres dignos, en cualquier parte del mundo. Y no existe magnitud física o económica para medirla. La solidaridad se mide en latidos del corazón.
Por ello, una sociedad que fundamente su convivencia en la solidaridad y la fomente, como parte importante de su cultura, estará siempre unida para enfrentar y vencer amenazas, adversidades y peligros.
Esa es la Cuba revolucionaria.
* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamca
Nota del editor: Este artículo fue tomado, con permiso del autor, de El Tejolote, boletín del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, Número especial, marzo de 2016.
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