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Tanhuato y el uso excesivo de la fuerza

Diálogo País / Edgar Cortez / Top News / 02/06/2015

SOMOSMASS99

 

Edgar Cortez

Lunes 1 de junio de 2015

 

Lo sucedido en Tanhuato, Michoacán –22 supuestos delincuentes y un policía federal muertos– requiere de una investigación inmediata, objetiva e imparcial, pues existen bastantes razones para dudar de la explicación oficial que afirma que las muertes fueron resultado de un enfrentamiento.

La primera razón son los antecedentes. El 30 de junio de 2014 en Tlatlaya, Estado de México, fueron ejecutadas 22 personas por miembros del Ejército. La versión inicial fue que había sido el resultado de un enfrentamiento y de inmediato el gobernador Eruviel Ávila respaldo la versión. Poco después la investigación periodística permitió conocer que realmente los  militares habían ejecutado a buena parte de las personas muertas.

El 6 de enero de este año en Apatzingán, Michoacán la Policía Federal ejecuto a 16 personas que estaban en plantón afuera del palacio Municipal, inconformes por la disolución de la  Fuerza Rural en esa región. Meses después, de nueva cuenta, la investigación periodística mostró evidencias de que lo  ahí sucedido no fue un enfrentamiento sino ejecuciones extrajudiciales.

Venimos de experiencias que muestran que las Fuerzas Armadas y la Policía Federal recurren a la eliminación de supuestos delincuentes y buscan deliberadamente aparentar que existió una confrontación.

En todo enfrentamiento donde participa las Fuerzas Armadas o Policías muy probablemente se producen muertos y heridos en ambos grupos contendientes, pero si existe un número de muertos y heridos muy superior de una de las  partes es posible que estemos ante un uso excesivo de la fuerza. Para documentar esta mala práctica Ignacio Cano, académico de la Universidad de Río de Janeiro, desarrollo lo que ha llamado el “índice de letalidad”.

Con esta metodología un grupo de investigadores mexicanos realizó una investigación entre 2008 y 2011, documentando los enfrentamientos entre presuntos delincuentes contra Fuerzas Armadas y Policías, encontrando un patrón de uso excesivo de la fuerza. La segunda razón para urgir una investigación es que podemos estar frente a una práctica recurrente de ejecuciones extrajudiciales.

Dada  la enorme impunidad que vivimos y la manifiesta crisis del sistema de justicia es posible que, entre quienes forman las Fuerzas Armadas y las Policías, pudiera existir una conciencia justiciera; es decir creer que si detienen a presuntos delincuentes muy probablemente algún juez los va a dejar libres posteriormente, entonces es mejor que ellos apliquen una justicia expresa, ejecutando a las personas.

Una situación de esta naturaleza es anómala por completo y sería la tercera razón para investigar. Si  queremos policías profesionales y ajustados a las reglas, es necesario investigar para cerrar el paso a las ejecuciones extrajudiciales y hacer que toda autoridad que puede usar la fuerza responda por sus acciones.

@edgarcortezm






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