SOMOSMASS99
Martha Camacho / SomosMass99
San Miguel de Allende, Gto. / Martes 13 de diciembre de 2016
Después de un largo recorrido apuramos un vaso con agua de lluvia, fresca, cristalina, sacada de una cisterna que fue construida hace seis años por las manos de mujeres y hombres de la comunidad Juan González. Recién arrancaron la tercera etapa del proyecto para cosechar agua, una alternativa promovida por el Consejo Ciudadano Rural del Agua (Cocira) para enfrentar la contaminación por fluoruro y arsénico en todos los pozos del lugar.

- En casa de Herlinda la cisterna está en proceso. Foto: Agustín Galo Samario.
En el Cocira, un organismo comunitario, confluyen las voluntades y esfuerzos de habitantes de 17 poblados sanmiguelenses, así como de personal del Centro de Desarrollo Agropecuario, A.C. (Cedesa) que encabeza Graciela Martínez. Trabajan para garantizar el derecho humano al agua, que desde las instancias gubernamentales les ha sido negado. El proyecto es financiado por el Club Rotario del Medio Día.
San Miguel de Allende es uno de los 7 municipios que integran la Cuenca de la Independencia, cuyas aguas subterráneas están contaminadas con minerales como el fluoruro, arsénico, sodio, manganeso, mercurio y en algunas zonas como La Cantera en San José Iturbide, también con Radón.
La comunidad Juan González se ubica a unos 20 minutos en auto de la cabecera municipal, no hay red de agua potable, sólo pozos artesanales contaminados y un río, también contaminado por las descargas del drenaje a cielo abierto de comunidades cercanas a la Presa Allende. El río bordea el poblado y cuando sube su nivel incomunica hasta por una semana a las 75 familias que ahí viven.

- El agua del pozo no es potable. Foto: Agustín Galo Samario.
“Nosotros no sabíamos que el agua de los pozos estaba contaminada hasta hace unos 3 o 4 años que vinieron a hacer estudios”, platica Benita Martínez, una madre de familia que ahora se ha convertido en una activa promotora de la construcción de cisternas y la cosecha de agua de lluvia. Los estudios arrojaron que la concentración de fluoruro es de 4, superior a la norma que marca 1.5 como el máximo permitido.
Las mujeres de la comunidad coinciden en el descrédito hacia las autoridades. “Siempre que llega un presidente le pedimos lo mismo: El puente y agua”. Pero “el gobierno nomás promete y no cumple”, dice Benita.
Estas mujeres que han decidido unirse en el trabajo comunitario para mejorar la calidad de vida de sus familias cuentan también que del gobierno estatal han mandado promotores pero el apoyo nunca llega. “Otro problema que tenemos es la falta de drenaje, no tenemos sanitarios. Y luego nos dicen que no nos dan el puente porque no tenemos agua ni drenaje”. Ríen, y con esa expresión muestran su sentir ante la absurda respuesta oficial.
“De media cuchara”
En el patio de la casa de Herlinda Ramírez se alza ya la estructura de lo que será la cisterna que almacenará 12 mil litros de agua de lluvia, suficientes para el abasto de siete personas durante un año. El agua almacenada sólo se usará para beber y para cocinar; para bañarse y lavar la ropa seguirán usando la de los pozos y la del río.

- Una de las cisternas que ya están en funcionamiento. Foto: Agustín Galo Samario.
La construcción de la cisterna tardará una semana, después de tejer la malla de alambre con ganchos o amarradores, “traídos desde Alemania”, dicen con una contenida seriedad y luego estallan en carcajadas. Los ganchos son trozos de la malla electro-soldada afilados por ellas mismas. Luego viene la etapa de recubrimiento con cemento.
La obra se realiza con Presta Fuerza que es un modo de trabajo para beneficio colectivo y también un modo de vida. Las mujeres unen sus esfuerzos y estrechan sus lazos. “Platicamos, nos reímos”. Uno se divierte, dice Patricia Lanas, quien asegura que “ya se hicieron de media cuchara”, en alusión a la tarea de elaborar la mezcla y con ella cubrir la malla de alambre. Cuando uno las ve trabajar y platicar con tal entusiasmo no puede menos que pensar que son “maestras en la lucha por la vida”.
Los hombres se van a trabajar a la obra y nosotras nos quedamos a resolver la falta de agua. “Para eso somos mujeres”, dice orgullosa Patricia.

- «Nos unimos para resolver problemas». Foto: Agustín Galo Samario.
La cisterna de Herlinda es una de las 9 que se realizarán en esta tercera etapa en Juan González. En mayo, cuando lleguen las primeras lluvias, estará lista para llenarse. En la comunidad ya funcionan de la primera etapa 20 cisternas y de la segunda, 17.
En unos días terminarán la labor en la casa de Herlinda y luego irán a otro patio para ayudar a levantar las otras cisternas. Una de ellas será en la casa de Adela Lanas, quien también se animó a entrar al proyecto por la falta de agua que padecen.
Una vez concluidas las cisternas quizá toque, como dice Meche, educar a los políticos “porque si el gobierno pusiera atención no habría problemas”.
Foto de portada: Agustín Galo Samario.
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