SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
León, Gto. / Domingo 30 de octubre de 2016
El ingeniero José Luis Valdés lanza ese guante: «¿Tendremos nosotros la decisión y la capacidad para lograr que no sigan destruyendo nuestra casa y, con ello, nuestra vida? Yo diría, sí, sí la tenemos. Porque tenemos la razón, el derecho y la obligación de defendernos». Mensaje en clave de alerta por los estragos causados por la minería en Guanajuato, una actividad que ha reservado sus enormes ganancias económicas para los extranjeros.
Así ha sido a lo largo de cinco siglos de historia, desde que se di0 «el hecho arbitrario y mal intencionado» de la «sustitución de su nombre original y verdadero: N’dooti, Lugar de Metales».
José Luis Valdés, representante de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) y experto en temas de minería, participó este fin de semana en las Primeras Jornadas de Acción Colectiva, Ecologismo Popular: Conflictos Socioambientales y Luchas de Resistencia en el Bajío Mexicano, organizadas por la organización Acción Colectiva, de la que también forma parte, en cuyo turno hizo un recuento de las afectaciones mineras en este estado. De aquellas causadas por «los invasores venidos en aquel entonces de España» que se arrogaron para si el privilegio de haber descubierto las ricas vetas de oro y plata, y que a su paso devastaron vegetación y fauna.
Arrasaron con todo, incluso con el propósito de mantener áreas despejadas para poder visualizar » los ataques realizados por nuestros mayores, los habitantes originarios en resistencia, en defensa de sus territorios. Que para el efecto se crearon los Reales de Minas (…), fortines militares para proteger a los entonces recién llegados y jamás bienvenidos».
Posteriormente llegó la tecnología a dar al traste a la vegetación, y más tarde, a finales del siglo XIX y principios del XX, el cianuro de la mano de un estadounidense y un inglés que experimentaron con los terreros que los españoles dejaron, por no haber podido recuperar los valores por el proceso de patio: amalgamación con mercurio. Y «como siempre, las muertes ‘inexplicables’ de los obreros eran porque ese era su destino (…) y no por la criminal contaminación que estas empresas extranjeras causaron, además en la población. Porque muchos de los jales eran irresponsable e indolentemente arrojados a los arroyos, a las cañadas».
La historia se repitió en «el funesto» Salinato. «Nos volvieron a recetar la misma medicina pero ahora tan perversa como la de las grandes y lucrativas farmacéuticas. Guanajuato, para nuestra desgracia, jugó un triste y deshonroso papel dentro de la muy lamentable situación en la que hoy nos encontramos. Se detectaron con toda anticipación acciones que fueron en su momento denunciadas, que se suscitaban al interior mismo de la entonces llamada oficina de ‘Promoción Minera’, cuando el titular era Rafael Corrales Ayala. Mismas que se perfeccionaron, con mucho, al llegar al poder del estado como interino, quien fue impuesto por el propio Carlos Salinas de Gortari», es decir, el hoy miembro del ayuntamiento leonés Carlos Medina Plascencia.
Pues bien, relató el experto, ante el propio Medina Plascencia un minero «denunció personalmente» que «la información confidencial» que su gremio había aportado a solicitud expresa, «para fines estadísticos» y con motivo de uno de sus informes de gobierno, «inexplicablemente estaba en manos extranjeras». Fue así que esa oficina, la de Promoción Minera, «además de fortalecer la llegada de inversiones» foráneas, «se convirtió en la praxis, absurdamente, en oficina de intereses extranjeros en Guanajuato».

- Carlos Medina Plascencia, gobernador de Guanajuato de 1991 a 1995. | Foto: Christian Palma / Cuartoscuro.
Una práctica de gobierno que no cambió en los años siguientes ni en la actualidad, que sirvió para «el despojo, por llamarlo sutilmente, de los bienes de la Sociedad Cooperativa Minero Metalúrgica, a la que en primera instancia llevaron a la quiebra, desde fuera y desde dentro». El manual escrito quién sabe dónde se volvió a aplicar en el 2005 por un gobernador que «afirmó, palabras más palabras menos, que las minas de la Sociedad Cooperativa eran sólo ‘cascarones’ y que lo único que valía eran las ruinas de las construcciones antiguas. Así que se les iba a ayudar a vender y a librarlos de su ‘sufrimiento’.
«Y prodigiosamente apareció una empresa de nombre Great Panther Co., que a poco tiempo del inicio de sus actividades le tocó la ‘suerte’ de encontrar enormes riquezas en los ‘cascarones’ y que estos hombres de ‘buena fe’ compraron con una pequeña ayuda de sus amigos (…) Esta empresa tiene una enorme presa de jales que representa, ya de por sí, un impacto ambiental en suelo, agua y aire, además de un serio riesgo latente por un colapso de las misma. Amén de ser señalada como responsable de agrietamientos en inmuebles en varios lugares de la ciudad, en especial, en el barrio de Mellado y también se sospecha de afectaciones en el mismo centro histórico de la ciudad».
No sólo existe esa empresa, relató José Luis Valdés. Hay otra con el nombre de Endeavour Silver, Corp. Instalada en una amplia área del Mineral de la Luz, en el Mineral del Cubo, también en el municipio de Guanajuato y que ha provocado enormes afectaciones, con denuncias de por medio ante distintas instancias pero que no han tenido respuesta: agrietamiento de casas, abatimiento del nivel freático, contaminación del agua. «Además de enormes terreros, visibles desde kilómetros, que comienzan a generar el dren ácido que trascenderá los siglos».
Pero «existe una amenaza, perdón una ‘inversión’, que hará el gobierno chileno que nos vendrá a ‘enseñar’ cómo se hace minería allá, por su rancho, y que será como un ‘museo’, según sus palabras. País que es famoso por las gigantescas explotaciones mineras como Chuquicamata entre otras, de las que extraen principalmente cobre compañías transnacionales. Este generoso y magnánimo ofrecimiento de ‘buena fe’ apunta instalarse por la Sierra de Guanajuato». Y, ahora además, «la empecinada actitud de la fábrica de cianuro de sodio Chemours Company Mexicana, S de R.L. y C.V. que se enterca en instalarse en San Luis de la Paz».
Esa parte de la historia termina ahí, pero no concluye. Continúa, de acuerdo con el activista, con las organizaciones sociales que existen en la ciudad de Guanajuato y que integran «personas calificadas que no me explico su proceder. En la práctica se preocupan más por acomodar mesas y sillas de restoranes en la vía pública, así como, algunos de ellos, por unos árboles y uno que otro cerro que, por supuesto, tienen su importancia. Pero sin tocar ni con el pétalo de una rosa la minería, que es lo verdaderamente importante, grave y trascendente. Parar el grave e irreversible deterioro ambiental, laboral y social que padecemos en la ciudad, eso sí que es toral y su participación es imperativa».

- Senador Juan Carlos Romero Hicks, gobernador en el sexenio 2000-2006. | Foto: Juan Pablo Zamora / Cuartoscuro.
Porque las empresas se valen de muchas estratagemas para evitar responsabilidades, las extranjeras están organizadas, tienen contacto entre ellas, en altos puestos «en detrimento de nuestra tradicional desorganización, como la citada».
Por eso el llamado en clave de alerta, pareció decir, porque llamó la atención sobre la importancia de abordar la desarticulación de los colectivos guanajautenses y la consecuente falta de «acciones concretas y contundentes», salvo dignas excepciones. Porque «se cuenta con dignidad, conocimiento, experiencia y convicción. Pero hay un catalizador, ‘algo’ que no nos deja actuar como un gran cuerpo cohesionado que se mueva hacia donde tenga que moverse. En base a la decisión consensuada, una vez razonada y acordada».
A ello se debió la pregunta, todavía sin respuesta clara pero que empieza a tejerse en el imaginario de los activistas: «¿Tendremos nosotros la decisión y la capacidad de lograr que no sigan destruyendo nuestra casa y con ello, nuestra vida?». Por lo pronto, José Luis Valdés la responde por iniciativa propia: «Yo diría, sí, sí la tenemos. Porque tenemos la razón, el derecho y la obligación de defendernos. Lo confirman quienes hemos sido testigos y eventualmente partícipes de algunas batallas victoriosas en el trayecto. En el trayecto, ¡hacia la victoria siempre!».
Foto de portada: Demián Chávez / Cuartoscuro.

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