Redacción SomosMass99 / Agencias
14 de octubre de 2014

- Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana: papa Francisco.
Muchos ya lo están calificando como un “terremoto pastoral”. El sínodo de obispos dio a conocer ayer la denominada Relatio post Disceptationem (informe después de la discusión), un borrador del documento final que sorprendió por una apertura sin precedente hacia los homosexuales y porque subrayó “lo positivo” que hay en las parejas de hecho.
“Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana. ¿Estamos en grado de recibir a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad en nuestras comunidades? A menudo desean encontrar una Iglesia que sea casa acogedora para ellos. ¿Nuestras comunidades están en grado de serlo, aceptando y evaluando su orientación sexual, sin comprometer la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio?”.
Éstas son algunas de las frases del informe, que resume las discusiones que los 191 padres sinodales tuvieron la semana pasada sobre temas antes considerados tabú y que hacen a la familia de hoy.
“La cuestión homosexual nos interpela a una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realistas de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual. Por lo tanto, se presenta como un importante desafío educativo”, agrega el documento, que, de todos modos, reitera el no de la Iglesia a cualquier equiparación del matrimonio entre un hombre y una mujer con las uniones gay.
Aunque se trata de un borrador, el texto representa un verdadero giro para la Iglesia Católica, según los expertos. Nunca antes se había visto, en negro sobre blanco, un lenguaje y un tono tan compasivos, abiertos y poco severos en un documento del Vaticano.
En la asamblea de obispos de todo el mundo, que tiene lugar a puertas cerradas, de hecho, muchos padres sinodales habían reclamado la semana pasada el uso de un lenguaje distinto, menos condenatorio, evitando por ejemplo hablar de “desorden intrínseco” al referirse a los homosexuales.
Ésa fue la frase usada por Benedicto XVI, papa emérito, en un documento escrito antes de su elección, cuando todavía era el cardenal Joseph Ratzinger y dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Tras reconocer que la familia está en crisis debido a diversos factores -individualismo exasperado, soledad e impotencia ante una realidad socioeconómica difícil-, que aumentaron tanto las parejas de hecho en todo el mundo como los divorcios, el documento borrador llama la atención al hablar de “lo positivo” que hay en las uniones civiles y en las convivencias. Un hecho sin precedente.
“Una sensibilidad nueva de la pastoral actual consiste en acoger la realidad positiva de los matrimonios civiles y, reconociendo las debidas diferencias, de las convivencias”, indica el texto, que asegura que también en las uniones de hecho “es posible acoger los valores familiares auténticos, o al menos el deseo de ellos”.
“Es necesario que el acompañamiento pastoral parta siempre de estos aspectos positivos”, subraya asimismo, al llamar a abordar todas estas situaciones “de manera constructiva, buscando transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio”.
Más allá de la apertura que pudo advertirse a lo largo de toda la Relatio post disceptationem, al tratarse de un borrador -que seguramente habrá espantado a los sectores más conservadores-, habrá que ver cuánto cambiará y cómo terminará siendo el documento final (Relatio synodi), que deberá ser votado el próximo sábado.
Un mensaje claro
El cardenal húngaro Péter Erdö ha presentado un resumen de las 265 intervenciones pronunciadas durante la primera semana del Sínodo de los obispos sobre la familia, y la primera conclusión es que la Iglesia, tan proclive a condenar a aquellos que viven en pecado, está trabajando por acercarse a quienes hasta ahora —homosexuales, parejas de hecho, divorciados vueltos a casar— están y se sienten excluidos.
Eso sí, la Iglesia sigue teniendo claro —señala el documento de 58 puntos presentado por el cardenal Erdö— que «las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer», pero el mensaje es claro: «Las personas homosexuales tienen que ser respetadas, como es respetada la dignidad de toda persona independientemente de su tendencia sexual».
Otro de los hallazgos del Sínodo es la actitud abierta hacia las parejas de hecho. La Iglesia toma nota de que el número de jóvenes que no se casan aumentan en todo el mundo y apuesta por «acoger la realidad positiva de los matrimonios civiles». Según el documento presentado por el cardenal Erdö, la Iglesia parece haber caído en la cuenta de que «no es sabio pensar en soluciones únicas o inspiradas en la lógica del todo o nada».
La familia en crisis
Algunos aspectos relevantes del Relatio post disceptationem:
En el punto 2 de la introducción se hace mención a la crisis de la institución familiar en los diversos contextos de la “aldea global”, sin embargo se destaca que el deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes, y esto motiva la necesidad de que la Iglesia anuncie sin descanso y con profunda convicción el “Evangelio de la familia”.
El documento considera que la prueba más grande para las familias de nuestro tiempo es la soledad, que destruye y provoca una sensación general de impotencia con relación a la realidad socio-económica que muchas veces termina por aplastarlos. Esto se debe a la creciente precariedad laboral que es vivida tantas veces como una verdadera pesadilla, o por motivo de los impuestos demasiado pesados que, por cierto, no anima a los jóvenes al matrimonio.
Incluso se menciona el contextos culturales en las sociedades africanas donde rige todavía la práctica de la poligamia.
Menciona como una realidad inocultable que son muchos los niños que nacen fuera del matrimonio, especialmente en algunos países, y muchos aquellos que después crecen con uno solo de los padres o en un contexto familiar extendido o reconstituido. Agrega que el número de los divorciados es creciente.
Otro factor que daña a la familia es la guerra y el terrorismo o la presencia de la criminalidad organizada, así como las migraciones.



Comparte en Facebook
Twittéalo








