SOMOSMASS99
Víctor Corona*
Martes 6 de febrero de 2024
Toro Encartado
Ariel Camacho
In memoriam
Dice mi compa el Bebo que yo no tengo derecho de opinar
está bien pelada para mí
desde la distancia
desde la calma
desde la metrópolis
todo se ve distinto
Dice mi compa el Bebo que yo ya no soy lo que era
que el colonión ya me queda lejos
que me he refinado
y que la nostalgia me hace romantizar
anhelar
dice
con brillo en los ojos
lo que no es deseable
Agarra valor
el vato
con su vaso de vino en la mano
le da vueltas de manera incansable
sube una ceja
pensativo
como diciendo
-el vino se tiene que oxigenar-
insistiendo
que él
también vivió en Europa
sabe lo que dice
El Bebo y yo coincidimos un tiempo en Londres
yo estaba por allá haciendo una estancia del doctorado
él estaba como profe de conversación de español
él y yo somos como primos
algo así
familia pues
A mí se me hizo muy cura encontrarlo allá porque no conocía a nadie
además
él habla shilo inglés y yo no
El Bebo siempre fue un vato como de otro tiempo
serio
formal
cuando todos queríamos ser sholos
él llevaba corbata
pantalón de vestir con pinza
abrigos largos de piel
hasta guantes
alto
moreno
peinado pa´tras con harto gel
modelo de telenovela
se miraba guapo
Así llegó a Londres
me cae que la ciudad le pegaba bien
Él vivía por Islington y yo por Forest Hill
Había musha distancia entre él y yo pero nos reuníamos
para comer kebabs
son como burritos
-decía-
tomar unas sheves cerca de Brixton
para ir al cine
nos subíamos a esos buses de dos pisos
veíamos a las morras
a él se le hacían bien shulas
nos la íbamos curando
tripiando la cura de la raza
corriendo en Hyde Park
jugando cascaritas con sus compas irlandeses
en Hackney
pensando qué sería de nuestros futuros
Al Bebo le sacaban de onda muchas cosas de Londres
el comportamiento de las personas
a veces me llamaba y me preguntaba
-tú qué hubieras hesho-
como si en realidad le importara
lo que yo hubiera hesho
generalmente me daba cura
sus comentarios eran de origen
es decir
esa mirada de los morros de nuestros barrios
así
caminando por Oxford Street
o Tottenham Court Road
Una vez nos vimos por Rosell Square
lo quería llevar a una pizzería barata
unos italianos piratones que adoraban a José Alfredo Jiménez
íbamos caminando por la calle
vimos una tienda de bicicletas
a él le gustó una y dijo
voy a entrar a preguntar
le dijo al empleado
perdona
¿esta bici es de hombre o de mujer?
El vatillo lo miró
-extrañado-
le contestó de esa manera medio mamona
entre simpática y burlona de la raza de por allá
depende
si la usas tú
será de hombre
si la usa una mujer
es de mujer
El Bebo se encendió
se lo quería madrear
yo le decía
mijo
aquí la raza anda en otro viaje
no se pelean por cosas así
de hecho
la gente no se pelea
creo que nunca he visto una pelea
se gritan
se insultan
se denigran
pero no se pelean
Otra noche fuimos por unas sheves
yo había descubierto un bar baratísimo
de 7 a 9 la sheve casi la regalaban
servían un kidney pudding al que yo
no sé por qué
le había agarrado el gusto
y a veces
a veces
venían unos plebes de Jamaica con una cura que a mí me gustaba
digo
les hacía gracia hablar con raza de México
El Bebo vino y estuvimos hablando del amor
yo por aquel entonces estaba súper enamorado
tranquilo
o sea
me sentía shilo
seguro
querido
pero mi compa traía dudas
lo atormentaban
Dijo
voy por unas cheves y se fue
tardaba en llegar y fui a buscarlo
lo encontré allá
atravesado
bien atravesado
se quería madrear a un rubio que le había tirado la cerveza
el vato
alto y pecoso
se las había pagado
se disculpó
decía sorry sorry
pero no paraba de reírse
mi compa creía que se burlaba de nosotros
respiraba rápido
lo miraba alterado
cerraba los puños
bien encendido
Me lo llevé conmigo
nos tranquilizamos
mientras le decía
neta
nunca he visto a nadie pelearse por aquí
Un día me llamó
estaba serio
preocupado
le había pasado algo
estaba preocupado
Había mucha nieve en Londres
había estado haciendo mucho frío durante semanas
se acumulaban montañas blancas por todos lados
el Bebo me contó que unos morros de su calle hacían guerras
se tiraban bolas de nieve de un lado a otro
como en las películas gringas
tipo
Mi Pobre Angelito
Él los veía hacerlo cuando salía a trabajar
y cuando volvía
decía el Bebo
mientras no se metan conmigo
-lo mismo que decía de los homosexuales-
yo los respeto
Pero al parecer
esa noche los morros del block le hicieron una emboscada
lo esperaron
cubiertos por la noche y el silencio de Londres
un martes a las 8 de la noche
y cuando él menos lo esperaba
lo atacaron por ambos lados de la acera
Al principio
me dijo el Bebo
pensó que era cura
cubrió tímidamente los embates con su portafolio
pero al ver que no paraban
que el hielo ya entraba por todos lados
que recorría la espalda y los brazos
pensó
esto ya no es una broma
y se incendió
y el Bebo es bravo
Corrió como pudo detrás de un bote de basura
protegió su maletín
calmó su respiración
y preparó su munición
“ese que trae muchas ganas de darme pa’ bajo que me dé la cara”
él sabía que los morros del otro lado lo esperaban
“como quiera le atiendo y no traigo manada”
¿cuántos serían?
pero no se van a burlar de este mexicano
-pensó-
se los va a cargar la verga
Se levantó tirando bolas de nieve con fuerza
“pero soy toro encartado y se van a tragar lo que me salga ahora”
se arremangó
agresividad
los morros intentaban responder
pero no les llegaban las fuerzas
las bolas los golpeaban
mi compa tiraba bolas precisamente
-tan-
-tan-
-tan-
en la cara
en la nariz
en el cuello
los morros pararon
pero el Bebo no
les siguió castigando hasta el final
sin misericordia
transpiraba
-pum-
-pum-
los morros que pudieron entraron a sus casas
“para mi remordimiento, de veras que siento darte un gran regalo”
otros empezaron a gritar
con sangre en la nariz
con raspaduras por las caídas
“¿qué color quieres la caja? ¿te gusta plateada o de color dorado?”
los vecinos salieron de sus guaridas
Llegó la policía
El Bebo me contaba todo con gravedad
me decía que tuvo miedo
tardaron en calmarlo
que no supo cómo reaccionar
que las cosas no le parecieron una broma
me decía
un niño no hace eso
un niño no ríe así
conmigo se la pelaron
conmigo pura verga
soy toro encartado
se van a tragar
lo que me salga ahora
El Bebo se emputa conmigo
dice
no sé nada de violencia
no tengo derecho a extrañar
la nostalgia es un sentimiento vicioso que nos aleja de lo real
lo real
dice
son las muertes
lo real
allá no matan a nadie
allá los morros de secundaria no sueñan con ser sicarios
afirma
exaltado
refunfuñando
la violencia está aquí dice
la podredumbre está aquí
yo
-como lo conozco-
le bajo a la música
ya habrá tiempo para Nata Montana
allá
en el tren de Barcelona a Lyon
con mis audífonos
desde la metrópolis
donde los morros de los bloques
rodean a hombres desconocidos
en los crudos inviernos
y los atacan
furibundos
belicosos
con cientos de bolas de nieve.
* Víctor Corona estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México, y el doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona, España. Actualmente es investigador por l’École Normale Supérieure de Lyon, Francia.
Imagen de portada: Londres con nieve. | Foto: Panhard / Wikimedia Commons.
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