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Patricia Bermúdez
Patricia Bermúdez es escritora egresada del Primer Diplomado en creación literaria impartido por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en coordinación con el Instituto Estatal de la Cultura. Ha recibido diferentes diplomados y cursos de poesía, narrativa, talleres para maestros de cuenta-cuentos impartidos por los maestros Felipe Garrido, Daniel Téllez, Benito Taibo, entre otros. Participante de los Seminarios para las letras guanajuatenses 2016 (cuento), 2017 (poesía) y 2018 (cuento). Resultando de éstos las antologías: Feria de la realidad, 19 miradas (Ed. La Rana, 2013); Es tiempo de más, Algunos poetas del tercer milenio (Ed. Nautilium, 2013); La vida va (Editorial La rana, 2018); Círculos de agua (Editorial La rana, 2018). Además, es promotora de la lectura y cuenta cuentos.
Trata

La mujer camina de un lado a otro, acerca a la cama de la parturienta recipientes con agua, trapos y vendas. Apoya ambas manos en el vientre en un intento de apresurar el nacimiento. Los quejidos lastimosos y cada vez más débiles contrastan con la voz imperiosa del hombre que espera detrás de la puerta. – ¡Apresúrate, mujer! -grita impaciente. – Ya casi viene, no te desesperes -responde la partera.
La parturienta aprieta los puños y golpea sus piernas, desesperada. – Trata de calmarte, tus gritos retardan el alumbramiento. – Trata, trata.., como si fuera fácil – dice en un susurro. – ¡Aaaaayy! -gime la parturienta ante la nueva contracción. Eso le pasa a muchas primerizas, pero en cuanto veas a tu criatura se te olvida todo. Se te olvida todo… ¿Se podrá olvidar todo? No, estás segura de que ella no lo olvidará. ¿Será niño o niña? No lo sé todavía. ¿Qué prefieres?… No responde. Nunca le han dado a elegir. Desea a un niño, los niños no sufren igual. Si fuera niño, seguramente lo llevarán a una casa de cuna. Pero si es niña, padecerá la vida. Seguramente la tendrá los primeros años, aprenderá a amarla. Luego se la arrebatarán para ofrecerla a los hombres que vienen en busca de niñas. No quiere imaginar siquiera lo que ha visto con otras mujeres que comparten la vida allí. Compartimos la vida o la muerte en vida, en este encierro, sirviendo una y otra vez a su dueño. Una fuerte contracción le hace interrumpir sus sueños, siente en su cara las gotas de sudor.
– Respira y descansa. Vendrá otra contracción porque ya asoma la cabecita. Ahora puja, puja… El chillido del nuevo ser irrumpe en el cuarto. El hombre de afuera, también. – ¿Qué es? -pregunta la partera. Los ojos de la mujer, cristalinos por las lágrimas que amenazan salir; aprieta la boca ante la amenazante mirada del hombre. – Descansa, por favor – susurra al oído de la recién parida. Fueron muchas horas de sufrimiento. – Aquí dejo estas pastillas por si tienes molestias -. Se volvió hacia el hombre, extendió la mano para recibir el pago y salió cubriéndose la boca para no gritar.
Fotos de interiores:
(1) Imagen de audio: Laura Fuhrman (@lauracathleen) / Unsplash.
(2) Christopher Campbell (@chrisjoelcampbell) / Unsplash.
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