SOMOSMASS99
PERSIGUIENDO SOMBRAS
Raúl Muñiz Torres
Miércoles 23 de noviembre de 2016
The Walking Dead, la serie premier de la cadena AMC y que corre ya por su séptima temporada, presentó en uno de sus más recientes capítulos, una escena que bien podría dibujar una aterradora alegoría entre el poder y quien se somete a él.
Negan, uno de los nuevos y más temible villanos de la serie que presenta un mundo apocalíptico atestado de muertos vivientes, se ha hecho del poder a base de una violencia implacable con la que ha logrado someter a las colonias de sobrevivientes.
Tal es el dominio del nuevo todopoderoso, que hasta Rick Grimes, uno de los protagonistas de la serie y líder de la comunidad de Alexandria, se ha postrado ante la imponente figura de Negan que en una de sus incursiones para hacerse de las provisiones de los habitantes de Alexandria, le dice algo a Rick que dibuja a la perfección un ejemplo de cómo el ser humano puede someterse a una figura que por la fuerza y el carisma logra lo que se propone.
Hecho ya con las provisiones de la colonia, Negan se acerca al oído de Rick y le pregunta si cree que sus hombres y él deben ya retirarse del lugar. Rick, compungido, le responde que sí, que sería bueno.
Negan aprieta y le dice a Rick si no le hace falta decir la palabra mágica para que ahora sí, por fin, se puedan retirar de Alexandria. Herido en su orgullo, Rick dice: “Gracias”.
Burlón y tétrico, Negan le suelta entonces una expresión que representa en buen medida la alegoría de cómo el ser humano es capaz abrirle las puertas de su vida a cualquier expresión dañina aunque en ella la dignidad humana pueda despeñar y hacerse pedazos:
-He abusado de ti hasta la garganta y tú… Me das las gracias- dice Negan.
Rick, impotente, guarda silencio.
La traducción que de tal diálogo se hace en la serie, es más hiriente, de un lenguaje más ofensivo, pero la expresión escrita líneas arriba es lo suficientemente gráfica para pensar en los millones de votantes y partidarios del ahora presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, quien ya fue comparado hace unos meses con el villano de la serie por el actor Michael Cudlitz.
Racista, misógino de tonos fascistas y con un claro discurso bélico y lleno de absurdos, el votante norteamericano vitorea a Trump, legitima la violencia de su candidato, lo encumbra, festeja su triunfo en las urnas y como Rick, termina por darle las gracias. Tarde o temprano sabrán que Trump, como Negan, abusó de ellos hasta el hartazgo.
En un estupendo artículo del escritor Guillermo Fadanelli publicado el lunes de la semana pasada en el periódico El Universal, Fadanelli reflexiona sobre los defectos de la democracia y alerta sobre los peligros que provoca cuando quien la ejerce desde la ciudadanía no está preparado para tales efectos.
Fadanelli rememora la Revolución Francesa y su espíritu libertario y cita las amenazas de las democracias “tullidas e incompletas”:
“El pueblo ha votado, muera el pueblo… La democracia ejercida por pueblos, masas o habitantes envilecidos y analfabetas es una tiranía en contra del progreso moral, de las minorías y también en contra de los mismos que votan puesto que no saben lo que hacen. Al contrario; son víctimas de sus propias reacciones inconscientes causadas por un dolor sin diagnóstico”.
Y Fadanelli no tiene desperdicio en su texto. Lanza una reflexión que vista en la frialdad del análisis es contundente:
“Entre más ingenuo y desprotegido se encuentra el ciudadano o el paisano de la calle, más mal hace a su comunidad votando o eligiendo candidatos a puestos públicos” y en esa línea de reflexión, Guillermo Fadanelli incluye la elección de Donald Trump.
Cuando parecía entonces que el pueblo estadounidense fortalecía su democracia y sus instituciones y reivindicaba así su historia marcada por el racismo al hacer presidente a Barack Obama, el primer mandatario negro de la historia norteamericana, ha decidido ahora envilecer sus virtudes y demacrar su historia, resucitar sus fantasmas más vergonzantes.
Donald Trump como Negan. Ver para creer y tiempo al tiempo
Foto de portada: Christian Serna / Cuartoscuro.
Comparte en Facebook
Twittéalo








