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NO TODO ESTÁ PERDIDO
Agustín Galo Samario
La aprobación del Consejo General del INE de un acuerdo para orientar a los ciudadanos y contribuir a evitar la compra, coacción e inducción del voto, todo junto, puede aparentar lo que se quiera menos pasar por un acto de ingenuidad de sus miembros.
“Aceptar los regalos no nos compromete a votar por nadie que no queramos, ya que el voto es secreto. Las despensas, dinero, materiales de construcción o cualquier otra cosa que nos ofrezcan durante las campañas, periodo de reflexión y el día de la jornada electoral, a cambio de nuestro voto, no son un regalo que nos obligue a votar por un partido político o candidato determinado”, se dijo en la sesión de este miércoles en que los consejeros avalaron por unanimidad la propuesta.
En lo que sí puede haber ingenuidad es en llegar a creer que el principal órgano organizador de elecciones en el país no sabe que su decisión es el banderazo de salida, precisamente y por lo menos, a la inducción y compra del voto que prohíbe la legislación electoral.
En los corrillos políticos priistas de Guanajuato capital se recuerda con alegría cómo le ganaron alguna vez la presidencia municipal al PAN. Uno o dos días antes de la elección, su candidato lucía abatido. Todos los indicios apuntaban a que el panista tenía la victoria asegurada y era cosa de tiempo para que se concretara la debacle. En esas estaba su abanderado cuando llegó a visitarlo uno de sus correligionarios más distinguidos. Le preguntó: “¿Qué necesitas para ganar?”. “Dinero”, le contestó el candidato. Horas más tarde llegaron varios costales repletos de billetes que obraron tres milagros: elevar a lo inimaginable la venta dominguera de los negocios de pollos rostizados en la ciudad, en Silao y los alrededores; salvar la comida del día y los gastos de la semana a cientos y cientos de personas pobres que recibieron gustosos el manjar o los 300 o 500 pesos que en sus manos contaban los operadores priistas a cambio de recibir instrucciones para ir a votar; y lo más complicado, permitirle al aspirante tricolor dejar atrás el rostro de angustia y tristeza para mostrar el del eufórico candidato vencedor de la contienda electoral.
Los miembros del Consejo General del INE tuvieron sus razones para aprobar el acuerdo en mención. Como expertos que son, saben perfectamente lo que sucede en la vida real y por qué los partidos y sus candidatos no dejan de dar regalos y dinero en cada elección.
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