SOMOSMASS99
Agustín Ramírez Agundis*
Jueves 13 de julio de 2023
En respuesta a la invitación de mi nieta, la semana anterior acudí a la presentación del proyecto que ella había elaborado como evidencia de su aprendizaje en la asignatura de español del primer grado de secundaria.
Cada estudiante del grupo eligió a una poetisa o a un poeta como personaje central de su proyecto. Este consistía en recabar información relativa a su vida y su obra para después plasmarla a través de elementos textuales, gráficos y constructivos, para finalmente de manera verbal exponerla a quienes asistimos tanto con el propósito de escucharles como para plantearles preguntas con la finalidad de constatar su dominio del tema.
En la mayoría de los trabajos de manera destacada predominó la creatividad y la originalidad. Sin embargo lo que en mayor medida llamó mi atención fue la selección que hicieron de las figuras de la literatura. De memoria recuerdo que entre ellas estaban Sor Juana Inés de la Cruz, Octavio Paz, César Vallejo, Mario Benedetti, Pita Amor, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges y Fernando Pessoa.
Tomando en consideración su corta edad y el estar apenas comenzando los estudios de educación secundaria, los proyectos de los estudiantes fueron estupendos. Todos ellos recogieron aspectos medulares de la biografía de cada una de las figuras de la literatura que eligieron, e ilustraron su trabajo de manera creativa, en la mayoría de los casos con elementos que visualmente caracterizaban a las y los escritores.
Si algo faltó fue la alusión a un elemento que considero fundamental. Esto es, la orientación ideológica de los poetas. Al respecto no es difícil encontrar en la red referencias derivadas de estudios bien fundamentados. Como ejemplo, de Neruda se dice:
“A partir fundamentalmente de 1936, la literatura de Pablo Neruda emerge de su pesimismo existencial y adopta una nueva forma que no sólo se ve influenciada por los sucesos políticos de su tiempo, sino que refleja una visión de la evolución humana claramente inspirada en una «filosofía de la historia» marxista, compartida por sus correligionarios ideológicos del Partido Comunista. Esto último, así como su constante replanteamiento del rol del escritor en la sociedad, queda expresado de manera visible en algunas de sus publicaciones más comprometidas, tales como Canto General, Las uvas y el viento y Canción de gesta”[1].
Podría pensarse que abordar este aspecto del trabajo literario y sus autores está fuera del objetivo de un curso de español, sin embargo en la guía del maestro para la enseñanza del español en secundaria elaborada en 2011 se establece como uno de sus propósitos[2]:
“Que los alumnos conozcan, analicen y aprecien el lenguaje literario de diferentes géneros, autores, épocas y culturas, con el fin de que valoren su papel en la representación del mundo; comprendan los patrones que lo organizan y las circunstancias discursivas e históricas que le han dado origen”.
Recientemente, en los planes de estudio elaborados en el sexenio actual, se señala:
“A partir de la educación secundaria, el fomento de la lectura impulsa la toma de posición frente a los planteamientos del autor, lo que favorece el pensamiento crítico, pero también propicia la construcción de nuevas relaciones sociales y con ello, la construcción siempre dinámica de la propia identidad” [3].
Regresando al evento escolar al que asistí, mi nieta eligió a Mario Benedetti para desarrollar su proyecto. Este consistió en una instalación conformada por una estructura que «como si fuera un hogar frágil» por su inestabilidad representaba el corazón del poeta, ya que en sus obras el amor destaca como sentimiento esencial. El piso lucía adornado con flores marchitas en alusión a amores pasados y una caja con sobres que en su interior encerraban misivas llenas de palabras no dichas en su momento. En el plano superior, el techo suavemente acolchado simbolizaba un manto protector para todos esos sentimientos, mientras de él colgaban aves volando como alegoría de los amores actuales.
Tres libros, ya ajados por el uso y por el paso del tiempo, al lado de la instalación, completaban la escena: El desexilio y otras conjeturas (1985), El cumpleaños de Juan Angel (1971), Algunas formas subsidiarias de la penetración cultural (1979).
En el aire flotaban las letras del poema Táctica y Estrategia en la propia voz de Benedetti:
Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos / Mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible / Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto, pero quedarme en vos / Mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón ni abismos / Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple / Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites.
Notas:
[1] Pedemonte, Rafael. Pablo Neruda, su tiempo y el «sentido de la historia»: postura ideológica y creación poética durante la Guerra Fría, Revista Ayer, 2015.
[2] Secretaría de Educación Pública, Programas de estudio 2011. Guía para el Maestro. Educación Básica. Secundaria. Español.
[3] Secretaría de Educación Pública, Plan de estudios de la educación básica 2022.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada (ilustrativa): Ben Moreland (@relentlessjpg) / Unsplash.
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