SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 6 de diciembre de 2024
La crisis estructural que, producto de sus propias contradicciones, afecta al capitalismo, también se manifiesta en las fuerzas en que se sustenta para mantener su control ideológico sobre los pueblos, las que exhiben tal pobreza intelectual que cada vez les es más difícil sostenerlo. Y eso los hace más peligrosos.
Para mantener su dominio, la clase dominante en ese sistema ha hecho de la mentira una de sus armas favoritas; otra de ellas es la violencia. Sin embargo, en su actual condición intelectual son tan burdos y falsos sus argumentos que la realidad de inmediato los echa abajo, lo que ha llevado a esa clase y a sus seguidores, los sectores de derecha, a recurrir a la violencia para el mantenimiento de sus privilegios y el logro de sus objetivos.
Tal violencia se manifiesta de diferentes formas y grados; para sustentarla se acude, invariablemente, a la mentira y al discurso de odio. Al interior de los países puede presentarse como represión, agresiones de diverso tipo, provocación, golpes «blandos» o cruentos, acciones de desestabilización, entre otras formas. Entre países, se presenta como injerencias, amenazas, presiones políticas y económicas, imposición de sanciones comerciales y financieras, bloqueos, invasiones, y guerras, como las formas más frecuentes.
Ejemplos de lo anterior sobran. Basta un ligero repaso a lo que actualmente sucede en el mundo para constatar el peligro al que se enfrenta la humanidad.
El país que se autocalifica y ostenta como líder indiscutible del mundo, defensor de la democracia, la libertad y los derechos humanos, Estados Unidos ─potencia militar hegemónica capitalista─, para el cuidado de los intereses de los grandes capitales que en realidad son los que lo gobiernan, cuenta con más de 800 bases militares fuera de su territorio, 76 de ellas en Latinoamérica y el Caribe; en sus 248 años de existencia como país independiente, solamente en 17 años no ha estado involucrado en una guerra, y en todas las que han ocurrido después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), de una u otra manera se ha visto involucrado.
Si a ello agregamos la crisis climática, que se gestó y avanza en el contexto de ese sistema depredador de seres humanos y la naturaleza, el panorama se torna cada vez más oscuro y peligroso, ya que los impactos de esta crisis tendrán efectos en todos los aspectos de la vida y en todas las formas en que esta se manifiesta.
Ante una perspectiva tan sombría, esperar a que los responsables de los mayores problemas y peligros que hoy amenazan a la vida y a la humanidad sean los que emprendan su solución sería equivalente al suicidio, por la sencilla razón de que en el corto y mediano plazo eso no es rentable, por tanto, no está en su naturaleza. Y en su obsesión por la ganancia y acumulación de riqueza tienen al mundo al borde de una extinción masiva de muchas formas de vida, ya sea por una conflagración nuclear o por las fuerzas y efectos incontrolables en la naturaleza que se desarrollarían por el cambio climático.
La eliminación de tales peligros no será obra de quienes los han causado. Tendrán que llevarla a cabo los pueblos, organizados y unidos dentro de sus propios países y vinculados entre sí para desplegar una lucha más amplia a nivel internacional.
Y como se trata de una lucha por la vida, quizá sea hora de cambiarle la cara al mundo y hacerle caso a Marx, aunque solamente sea en lo que toca a la última línea del Manifiesto.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Bases militares de Estados Unidos en el Mundo hasta el año 2016. | Mapa: Patriot Myke / Wikimedia Commons.
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