SOMOSMASS99
Jack*
Vals para una despedida

Habían sido colocadas sus dos manos sobre el corazón.
Buscaba en vano, la forma de acercarse a ella.
Temblorosa, ocultó su semblante como quien pretende ocultar sus intenciones. Sonrió ante el hallazgo de su mirada; pálida, raquítica, temblorosa.
Se esforzó en transformar el momento, en alegrarlo, pues se sabía, al fin era suya.
Le había costado toda una vida el conquistarle.
Era para ella, lo supo desde el primer instante en que le vio.
Le gustaba el aspecto de sus ojos resueltos, de aquella oscuridad tan profunda que oscilaba en sus pupilas como el propio mar por las noches; la inmensidad, su incomprensión, el misterio.
Le había dado todo a cambio de permanecer por siempre a su lado. Lo había susurrado cerca de su oído, en más de alguna ocasión: angustias, alegrías, pesares, temores, amores.
Había terminado por obedecer mecánicamente a sus impulsos. Estaba impreso en su naturaleza.
La atracción y el Impulso que uno sentía sobre el otro, no había sido una simple elección ni uno de esos hechos regidos por cierto orden del azahar, aunque así lo hubieran creído en algún momento los dos.
Se pertenecían desde nadie sabía cuándo y con la misma intensidad. Por siempre juntos. Por siempre construyéndose, destruyéndose.
Pese a que eran totalmente opuestos, se complementaban.
Uno era luz, amor, candor, alegría, plenitud infinita. El otro, lo era una oscuridad profunda, total, una tristeza inmensa, agónica, indeseablemente temible.
Su amor era pues un cliché. Aunque también fuera una especie de farsa ante la incomprensión de su trágico destino, al momento de nacer. La moneda de cambio más común y ordinaria. La de dos amantes que se evocan, que se comprometen el uno con el otro, a vivir su existencia atados, condenados a esa otra parte que igual daña, lastima, destruye. Pero que es adictiva, placentera y necesariamente dolorosa para nuestra propia condición. La humana.
* Jack es el seudónimo de nuestro autor. Reservaremos su nombre real hasta que él lo decida. Lo que sí podemos decir es que estudió Letras Hispánicas y que no sólo ama la literatura sino también el cine, los atardeceres y las nubes, ante las que de tarde en tarde se convierte en fotógrafo.
Foto de interiores: Huiki Okan Tabak (@huikiokantabak) / Unsplash.
Foto de portada: Toa Heftibia (@heftibia) / Unsplash.
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