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Ecoosfera
Jueves 22 de marzo de 2018
Controlar lo que ocurrió y preocuparse todo el tiempo por el futuro no nos ahorra sufrimiento. Algunas palabras para alentarnos a vivir el presente
Cuando amas a alguien,
lo mejor que puedes ofrecer es tu presencia.
¿Cómo puedes amar si no estás ahí?
-Thich Nhat Hanh
Dejar de rumiar acerca del pasado y de preocuparnos por lo que va a ocurrir es liberador. Entre uno y otro extremo está el presente, y vivirlo es como iluminarse porque por instantes dejamos de estar vigilados por el ego hiperracional.
No es lejano el sentido de la palabra presencia en el concepto de “estar presente”. Las personas capaces de volcar su atención en lo que escuchan, en lo que dicen, en lo que miran a veces parecen rodeadas de magnetismo, es la fuerza que despierta la atención plena, el carpe diem, el savoir faire, el just as it is…
Pero, ¿para qué molestarse en cultivar la atención si el instante presente es tan efímero?

Arte: Jim Denevan / Ecoosfera.
Para dejar de estar atrapados en el sueño diurno de creer que podemos cambiar el pasado o anticipar el futuro. Aferrarse a lo que ya sucedió y querer ganarle a lo que está por venir: ¿qué lleva a la mente a este ir y venir? El miedo al dolor. De alguna manera el ego cree que si tiene control sobre lo que ocurrió y se preocupa todo el tiempo por el futuro, entonces, el conflicto o el sufrimiento pueden evitarse.
Lo que es en el aquí y en el ahora es todo lo que hay. En el momento presente damos forma, paradójicamente al pasado y al futuro; tomamos desiciones, a cada instante.

Entre la filosofía del budismo zen, se suele escuchar que la libertad está donde tus pies están. Los pensamientos vienen y van, en grandes cantidades, y son ellos quienes nos llevando flotando entre las nubes. Si permitimos que esto pase, estamos dejando que la mente, sus pensamientos obsesivos, nos controlen, cuando debería ser lo contrario. Esto no quiere decir que debas privarte de los sentimientos o ideas que van surgiendo, sino que debes observarlos y dejar que se vayan.
La metáfora de los pies en la tierra es un buen aliciente; en la meditación, se aprende a utilizar el cuerpo para controlar la mente, porque uno no está separado del otro. Pero no tienes que entrenarte con ardua meditación si no quieres. El sólo acto de poner atención a todo lo que haces en el momento (por ejemplo, tu respiración) es ya una meditación (o un viaje al interior de nuestra mente).
Tal vez estas actividades te ayuden a reconectar con el presente.

Tratar de vivir el presente nos da un reflejo de humildad de todo aquello que no podemos controlar. De que la vida depende de la próxima respiración. Al estar presente, aprendes. Absorbes información. Observas tus patrones. Estás más dispuesto a cambiar.
No dejes que el pasado cree tu futuro, mantente presente en el aquí y ahora.
Fotografía de portada: Sanja Marusic / Ecoosfera
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