SOMOSMASS99
Redacción / SomosMass99*
Ciudad de México / Domingo 20 de noviembre de 2016
La Real Academia de la Lengua hace constar que epifanía es una manifestación, aparición o revelación, literalmente. Charles Baudelaire, el poeta maldito, es quizá, por tremendamente realista y descarnado, uno de quienes desde la literatura nos adentran en atmósferas que sabemos que ahí están, en nosotros mismos, dentro de cuevas de insondable amargura habitadas por espectros formados de gracia y esplendor.
«Es un viaje hacia la muerte, buscando explorar un mundo a partir de nuestra vida. Exploramos la muerte a través de nuestra vida. Nuestra búsqueda comenzó por nuestros sentidos, retomando la importancia de éstos y que por la vertiginosidad de nuestra vida no les ponemos su debida importancia. Expresa lo que sientes, demuestra tu amor, haz lo que necesites antes de que sea demasiado tarde, esa es la epifanía que yo encontré después de este viaje», dice Alejandro Rubalcava sobre Epifanía, una obra que es teatro-danza o teatro en movimiento en la que se plasma el tema de la vida y la muerte, «que sucede cuando morimos», con «nuestros recuerdos, los pecados cometidos y la aceptación de la vida.
Epifanía es una puesta en escena dirigida por Adolfo Hernández, con dramaturgia de Mariana Pérez y el propio Alejandro Ruvalcaba. Los actores integran la Compañía 22 en Movimiento, todos estudiantes del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ellas y ellos describen sensaciones por medio de la danza para crear una conexión emocional con los espectadores, es decir, a través del movimiento corporal transmiten sus propias epifanías.
Para Fátima Vela, por ejemplo, su «epifanía es ese momento en que me encuentro a mí, ese instante en que se que todo es posible… un suspiro de vida, un instante en que me reconozco y vuelvo a vivir». Algo distinto a lo que representa para Estefanía Delgado, que es «un reto que me exige mucho y que, sin embargo, en el fondo, hay libertad».
«Si me voy el día de hoy, ¿me extrañarías?». Y para ti, «¿cuál sería tu epifanía?». Si acudimos al poeta maldito, tal sería esto que nos dice en su poema La Herida y el Cuchillo:
¡Yo soy la herida y el cuchillo!
¡Yo soy la bofetada y la mejilla!
¡Yo soy los miembros y la rueda,
Y la víctima y el verdugo!
O tal vez esto otro, de El Albatros:
Frecuentemente, por divertirse, los marineros
cazan albatros, grandes pájaros de los mares
que siguen lentamente, indolentes compañeros de viaje,
al navío deslizándose sobre los abismos amargos.
Apenas los arrojan allí sobre cubierta,
esos reyes del azur, torpes y temidos,
dejan lastimosamente sus grandes alas blancas,
y las dejan, cual remos, caer a sus costados.
Ese viajero alado ¡cuán torpe y flojo es!
Él, antes tan hermoso, ¡qué cómico y grotesco!
Con su pipa uno de ellos el pico le ha quemado,
otro imita, renqueando, del inválido el vuelo.
El poeta se asemeja al príncipe de las nubes,
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero.
Desterrado del mundo en medio de la grita,
¡sus alas de gigante le impiden marchar!
Epifanía se presenta todos los viernes a las 17:00, hasta el 9 de diciembre, en el auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras de Ciudad Universitaria.
* Los testimonios son extraídos de la página de Facebook de Epifanía. La Resiliencia del Ser.
Foto de portada: Rodrigo Barajas / SomosMass99.






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