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Trump y su laberinto

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SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 2 de mayo de 2025

 

Como en casi todas las ocasiones que abre la boca, Donald Trump muestra su propensión a la mentira y una ignorancia que parecen no tener límites. Probablemente ya se acostumbró a la sarta de mentiras e incoherencias ─por denominarlas decentemente─ que continuamente profiere y le festejan sus obnubilados seguidores ─porque es lo que esperan de él─, por lo que sin empacho alguno las dice y repite, aunque casi de inmediato la realidad lo pone en su lugar.

Por su actividad política, más que como oligarca que es, Trump debería saber que su país ha crecido y se ha desarrollado a expensas del despojo a otros pueblos. Sin embargo, en Estados Unidos la clase dominante desestima esa realidad histórica y se siente con todo el derecho a continuar con la política de despojo y extracción de riqueza ajena para mantener ─por designio de la Providencia─ su dominio y supremacía sobre territorios de pueblos a los que consideran inferiores. Apelan a esa enfermiza e imperialista visión que tienen acerca de su lugar en el mundo ─el Destino Manifiesto─ para intervenir de diversas maneras y subyugar a otros para explotarlos y vivir de ellos.

Ahora, según Trump, resulta que su país es la víctima, que el resto del mundo se ha estado aprovechando de su generosidad y que es tiempo de que el mundo le devuelva lo que les ha quitado, argumento que utiliza para justificar la guerra comercial que ha desatado.

En este contexto se desarrollan los delirios de grandeza de Trump y se potencian sus ambiciones de émulo de «gran dictador», al grado de decir que en su primera gestión gobernó a su país, y en esta gobernará al mundo (La Jornada. 28-04-2025, p. 29). De ahí derivan, también, sus posturas anexionistas y expansionistas, como dejan ver sus declaraciones acerca de Groenlandia, Gaza, Canadá, el Canal de Panamá, entre otros casos; y no sería extraño, ahora que surge como vía alterna para el movimiento interoceánico de mercancías, que invoque derechos sobre el Istmo de Tehuantepec. Por algo su país tiene más de 800 bases militares fuera de su territorio y casi la totalidad de su historia como nación independiente ha estado involucrado en guerras.

La visión y concepción del mundo y la realidad que en Estados Unidos tienen la clase dominante y gran parte de su población les crea una serie de contradicciones, a nivel interno e internacional, que al no poder resolverlas las agudiza, debido a que esa visión y concepción están divorciadas por completo de la realidad misma. Además, en Trump, la tendencia a mentir y un casi inexistente conocimiento de la historia lo conducen a malas decisiones y errores, a los que suele aferrarse con la aparente intención de demostrar que la realidad es la equivocada.

Para que «su realidad» sea aceptada, requiere de seguidores incondicionales y acríticos, dóciles hasta la ignominia, que admitan sus ocurrencias y decisiones y que, además, se las aplaudan. Su hostilidad contra la educación y contra los que

disienten de sus posiciones muestra qué tipo de sociedad quieren construir él y su camarilla neofascista.

En este sentido, mediante la difusión masiva y repetida de narrativas que distorsionan por completo la realidad, aunado ello a una continua ofensiva ideológica y campañas de desinformación, intentan imponer una percepción de la realidad acorde con los intereses del grupo dominante y de ese modo controlar la conducta de la gente a nivel individual y colectivo.

El primer y mayor obstáculo que tienen Trump & Co, es la realidad misma. El actual desarrollo y avance de las tecnologías de información y comunicación hace que muy pocas cosas y hechos puedan ocultarse durante tiempo prolongado; hoy, casi todo lo que sucede en alguna parte del mundo es conocido por el resto casi de inmediato.

Otros obstáculos serían las leyes objetivas del capitalismo ─para las que no existen «órdenes ejecutivas» que las inhabiliten─ a las que trasgreden algunas de sus «ocurrencias», con la inmediata manifestación de sus efectos negativos en las esferas económica, política y social.

No menos importantes son la memoria histórica y el avance en la conciencia de los pueblos que los hace resistir, oponerse y luchar contra el neocolonialismo y el imperialismo, en la defensa de su dignidad y soberanía.


* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Imagen de portada: Donald Trump. | Caricatura: Donkey Hotey / Flickr.






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el 07/05/2025

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