SOMOSMASS99
Agustín Ramírez Agundis
Viernes 2 de mayo de 2025
El primero de junio próximo los mexicanos acudiremos nuevamente a las urnas para ejercer nuestro derecho constitucional de votar para elegir a las personas que integran los Poderes de la Unión. Por primera vez en la historia moderna de México, como consecuencia de la Reforma Constitucional publicada en el Diario Oficial de la Federación el 15 de septiembre de 2024, en esta ocasión tendremos la oportunidad de elegir a quienes ocuparán buena parte de los cargos que conforman el Poder Judicial. El derecho a elegir a ministros, magistrados y jueces, hombres y mujeres, significa un avance fundamental de la democracia en México y sólo se puede entender y valorar en el marco de la evolución que ha tenido el movimiento popular en nuestro país.
La reforma constitucional que se concretó el 15 de septiembre significa un punto de quiebre sustancial en la férrea lucha política que se ha venido desarrollando en el país durante ya más de 50 años en los que el pueblo de México, no sin altibajos y sin rodeos, pero siempre sin claudicar, ha logrado alcanzar no sólo mayores niveles de bienestar sino también mejores condiciones objetivas y subjetivas para emprender tareas de mayor envergadura en pos de que el nuestro sea un país en el que el trabajo de la gente y sus recursos naturales se aprovechen racionalmente y para beneficio de todos, en lugar de que sean explotados y devastados para enriquecer a unos cuantos.
El Poder Judicial en México no solamente ha venido adoleciendo de severos vicios como son la corrupción, el nepotismo, el influyentismo, la discriminación y el clasismo, sino que desde el año 2018 se ha convertido en el mayor instrumento utilizado por las fuerzas políticas reaccionarias con la intención de frenar y obstaculizar las acciones de los gobiernos encabezados por Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum y así tratar de impedir que se revierta el proceso de saqueo y entrega de los recursos naturales y productivos «incluyendo aquí su parte esencial que consiste en la fuerza de trabajo» a la oligarquía nacional entreverada estrechamente con la extranjera.
Por esta razón, la reforma en materia judicial que finalmente quedó plasmada en la Constitución el 15 de septiembre fue objeto de una férrea oposición política por parte de la derecha representante de esa oligarquía siempre favorecida por un Poder Judicial muy cercano a sus intereses y completamente alejado de los del pueblo. Esta reforma se materializará el 1 de junio cuando acudamos a elegir a quienes integrarán, entre otras instancias, a una totalmente nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Una nueva Suprema Corte con la cual quedará atrás ese comportamiento de los ministros anteriores y los salientes caracterizado por poner oídos sordos y ojos ciegos ante la injusticia derivada de los abusos de los potentados, como son esas prácticas que van quedando en el pasado consistentes en la condonación de impuestos, la impune sobrexplotación y contaminación de suelos, aguas y aire, la privatización de empresas públicas a precios de ganga y su renacionalización con costos exorbitantes, los salarios de hambre para los trabajadores acompañados de extenuantes jornadas laborales y la subcontratación bajo el (des)amparo de organizaciones sindicales fantasma o sometidas al control patronal, etc. Una nueva Suprema Corte en la que no tendrá mayor peso la oligarquía que el interés de la gente y el de la nación, con lo cual en sus sentencias habrá de predominar la justicia por encima de los vericuetos legaloides que tanto han enriquecido y entronado a ciertos abogados que más bien se han desempeñado como mercenarios de la ley.
Un nueva Suprema Corte que estará integrada por personas que se han venido forjando en el desarrollo del movimiento popular. Afortunadamente, en ese proceso han surgido y se han nutrido abogadas y abogados que en su diaria labor han acompañado como asesores y defensores a las mejores causas del pueblo de México. De allí provienen, de las luchas sindicales, las ambientalistas, las de los pueblos originarios, las magisteriales y las estudiantiles, las de los campesinos y sus reclamos por la propiedad de la tierra, las encaminadas al uso austero y honesto del presupuesto público, las de trabajadores y creadores de la cultura y las que pugnan por un desarrollo científico y tecnológico propio y sustentado en el humanismo.
Esa es la tarea que tenemos los mexicanos por realizar el próximo primero de junio: respaldar con nuestro voto a las cinco mujeres y los cuatro hombres que consideremos son afines a nuestra aspiración de conformar esa nueva Suprema Corte de Justicia que el movimiento popular ha venido demandando e impulsando. Ahora, los integrantes de la nueva Suprema Corte no le deberán el cargo a nadie más que al pueblo que los eligió y, por lo tanto, su único compromiso será el de garantizar la justicia para todos por igual.
Por mi parte, habiendo examinado cuidadosamente los perfiles de los candidatos y de manera muy especial su trayectoria profesional evaluada en cuanto a su acompañamiento a las causas progresistas, he resuelto que votaré decididamente por las siguientes nueve personas, cinco mujeres y cuatro hombres: Lenia Batres, Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz, Natalia Téllez, María Estela Ríos, Hugo Aguilar, Federico Anaya, Isaac de Paz y Raymundo Espinoza. En el cuadro siguiente se concentran algunos rasgos sobresalientes y significativos de cada una de ellas.
* Es de destacar que las tres ministras (Batres, Esquivel y Ortiz) fueron las únicas integrantes de la actual Suprema Corte de Justicia que decidieron participar en la elección del 1 de junio, significando ello su disposición a que su desempeño sea evaluado por el pueblo. De las y los restantes, siete prefirieron declinar a su derecho a participar y presentaron su renuncia con efecto al próximo 31 de agosto. El otro concluía su gestión el pasado 30 de noviembre por lo que presentó su renuncia para hacerla efectiva en tal fecha.
En esta entrega he enfocado la atención en las ministras y los ministros que integrarán la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En las próximas pondré el énfasis en las cinco magistraturas que conformarán el Tribunal de Disciplina Judicial de nueva creación, de acuerdo con la reforma constitucional, por una parte, y en las dos que cubrirán las vacantes que hoy existen en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, por la otra.
Nuestro voto el primero de junio será muy importante. Acudamos toda la ciudadanía, mujeres y hombres. Contribuyamos a ensanchar la democracia con nuestra participación.
Las imágenes de portada fueron aportadas por el autor.

Comparte en Facebook
Twittéalo








