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Los trabajadores hoy. Una reflexión

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SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 10 de febrero de 2023

 

Hace unas semanas, en una reunión con compañeros del Frente [1], comentábamos acerca de la enorme importancia que tuvo la actitud y participación de los trabajadores petroleros para mantener operando la industria después del decreto expropiatorio del 18 de marzo de 1938 y la posterior nacionalización (con la creación de Petróleos Mexicanos, el 7 de junio del mismo año), enfrentando problemas técnicos y administrativos que resolvieron con inteligencia e inventiva, superando de ese modo las adversidades y obstáculos que imponía el boicot de Estados Unidos e Inglaterra, dos de los países sede de las compañías expropiadas, además del retiro de casi todos los técnicos extranjeros.

Tal actitud contrasta con la que, desafortunadamente, desde hace un buen tiempo adoptan ante Petróleos Mexicanos muchos de los trabajadores petroleros, quienes parecieran no entender la importancia de una industria petrolera propiedad de la nación. Dos ejemplos del por qué de esta percepción serían: salvo contadas y honrosas excepciones, la prácticamente nula oposición de los trabajadores petroleros al desmantelamiento y parcial privatización de la industria por los gobiernos neoliberales; y la persistencia en el control del sindicato petrolero de los continuadores del charrismo, ahora en espera de un tropiezo del proceso de cambio en el país.

No en descargo, pero para entender lo que sucede hoy con los trabajadores, no solamente con los petroleros, habría que remontarse a tiempos del sexenio de Lázaro Cárdenas, para poder establecer una comparación. Como apunta Oscar Alzaga [2]:

«En tres años estalla el mayor número de huelgas de la historia hasta hoy: 1892 huelgas en total; 642 en 1935, 674 en 1936 y 576 en 1937; involucrando un total de 321 mil trabajadores. Más notable fue la gran calidad de las huelgas. Así, el crecimiento de los sindicalizados se triplica, de 294 mil trabajadores, en 1935, a 878 mil, en 1940. 

«De 1935 a 1940 se logran los mejores contratos colectivos de trabajo (CCT) y nuevas prestaciones, como la jubilación contractual (no la pensión de IMSS ni de ISSSTE), la bilateralidad que democratiza las relaciones de trabajo con el “acuerdo entre las partes: capital y trabajo”, acaban con el “mando y obediencia” impuesto en 4 siglos, desde la conquista hasta el porfiriato […] 

«En el cardenismo mejoran los salarios mínimos y contractuales, y el empleo con estabilidad o base, deja de ser eventual la mayoría».

[…]

«De 1933 a 1946 se desarrolla un poderoso movimiento obrero, al que el gobierno de derecha y anticomunista de Miguel Alemán hizo frente con el uso sistemático de la violencia y de acciones ilegales, con los llamados “charrazos” y una política anti obrera a fondo para frenar y desvirtuar el movimiento obrero». 

Esa ofensiva contra los trabajadores continuó durante los gobiernos que sucedieron al de Alemán y se agudizó con los neoliberales, al grado de producir retrocesos en las conquistas sindicales; siempre ha estado acompañada de una permanente propaganda ideológica que promueve el individualismo, siempre con su dosis de anticomunismo, además de ponderar la concepción del mundo y la realidad que por convenir a la defensa de sus intereses maneja la clase dominante. 

Ello ha derivado en un férreo control ideológico de un gran sector de trabajadores, en su desunión, la pérdida de solidaridad y en cierto tipo de amnesia histórica que bloquea muchos intentos de lucha por conseguir mejores condiciones de vida y trabajo, lo que los convierte en presas fáciles de sus explotadores. A esta situación contribuyeron también los cambios en la división del trabajo derivados de los avances de la ciencia y la tecnología.

Ese «[…] control ideológico forjó la “unión” del capital y el trabajo, elementos de la contradicción fundamental del sistema capitalista, no como contrarios sino conciliadoramente y en armonía como factores de la producción, con la presencia del Estado burgués, en alianza tripartita, como garante de “unidad”».[3]

Esta situación es resultado de un excelente ─para sus fines─ trabajo de la clase dominante y sus fieles servidores, a tal grado que aun con un gobierno que intenta promover transformaciones trascendentales en el país, existen instrumentos, instituciones y personas en puestos claves de la administración que impiden cambios de fondo en aspectos laborales. 

A ello en buena parte ha contribuido una serie de errores de no pocos sectores de la izquierda, entrampados en desviaciones que los han llevado a posiciones sectarias, dogmáticas, pragmáticas y, en ocasiones, oportunistas, que han desatendido la lucha ideológica y con ello perdido oportunidades para impulsar la conciencia de clase y la unidad que debieran existir en quienes deben vender su fuerza de trabajo para subsistir. 

Para recuperar conquistas perdidas y aspirar a mejores condiciones de trabajo y de vida, los trabajadores necesitan recobrar su unidad y su solidaridad, los instrumentos más valiosos en su lucha contra el capital. Ello será posible si se acompaña de una lucha ideológica que los libere del control que sobre ellos ejerce el capital a través de la clase dominante. Aquí es donde las fuerzas de izquierda pueden aportar algo, que será posible en la medida en que preocupen por su propia unidad y se desprendan de vicios políticos y desviaciones que han operado en favor de la derecha y la clase dominante.

Aun cuando vivimos en una sociedad capitalista (incapaz de escapar de sus contradicciones, mucho menos resolverlas), es importante que los cambios que se promueven desde el gobierno y representen avances reales para el pueblo sean apoyados e impulsados hasta sus últimas consecuencias, con la participación del mismo pueblo ─organizado, consciente e informado─ que es en quien reside, «esencial y originariamente», la soberanía; y es quien, en todo momento, tiene la última palabra en cuanto a las decisiones que definan el rumbo de nuestro país.

 


Notas:

[1]. Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía.

[2]. Alzaga, Oscar. La CTM en el origen: Huelgas y discursos fuertes; pero débil estructura.  26-04-2022. https://www.somosmass99.com/la-ctm-en-el-origen-huelgas-y-discursos-fuertes-pero-debil-estructura/

[3]. Díaz R. Alfonso. Los trabajadores. Una reflexión. 17-06-2022. https://www.somosmass99.com/los-trabajadores-una-reflexion/ 


* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: INEHRM.






Luis López




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