SOMOSMASS99
PERSIGUIENDO SOMBRAS
Raúl Muñiz Torres
El título original de la cinta es Snowpiercer, que en español se traduciría como Rompenieves y es dirigida por el genial director coreano Bong Joon-ho. En ella, el cineasta asiático hace una fantástica alegoría de la humanidad, de sus debilidades y virtudes más notables.
La historia, protagonizada por Chris Evans, Tilda Swinton, Song Kang-ho y Jamie Bell, narra el recorrido de un tren llamado Snowpiercer que recorre el mundo gracias a un motor de movimiento eterno y en él, viajan los sobrevivientes de un experimento fallido que buscaba solucionar el calentamiento global.
Bong Joon-hoo hace a partir de ello un relato existencial de una belleza y una obscuridad que busca al espectador en sus más profundas reflexiones y miedos respecto al futuro de la humanidad.
El Snowpiercer es el mundo y sus pasajeros hacen las veces de una población dividida entre opresores y reprimidos, entre ricos y pobres, entre la solidaridad y el egoísmo, entre la traición más agreste y un amor de la mayor incondicionalidad.
Y es una de las secuencias de la película lo que le da título a esta colaboración de la persecución de sombras, es una estampa de lo que la historia de la humanidad le ha dictado al concepto de hombre y el desprecio que se tiene por el mismo:
Uno de los pasajeros que intenta evitar le arrebaten a su hijo, es castigado de manera atroz, su brazo derecho es expuesto a las infinitas bajas temperaturas que recorren el mundo entero y mientras el clima despiadado hace su labor con el miembro de ese hombre, Mason, una de las lideresas políticas del tren (extraordinaria Tilda Swinton) les da a los tripulantes de la parte trasera del Snowpiercer, un agresivo discurso que compromete la dignidad humana a quien compara y divide en dos objetos sencillos y comunes de la cotidianidad: un sombrero y un zapato.
Mientras el brazo del desdichado se congela, Mason le pone un zapato en la cabeza al hombre y le dice a la tripulación que ese zapato simboliza la muerte y la rebelión, que por ello, el zapato nunca puede ir a la cabeza porque su lugar es el piso, allá abajo.
“Nosotros somos sombrero, ustedes son los zapatos; nosotros estamos arriba, ustedes siempre estarán abajo”, es el mensaje que les deja Mason a los hartos pasajeros del traspatio del tren.
Esa es la analogía de lo que Bong Joon-ho le sacude al espectador en la cara: un mundo con muy pocos sombreros y demasiados zapatos, un mundo que desprecia la solidaridad y premia el rencor y la codicia.
Visualmente hermosa, la película recorre y narra la degradación del hombre y lanza un discurso desesperanzador sobre la inutilidad de hacer cualquier cosa por salvar a la raza humana: el ser humano es egoísta, patético, depredador, ridículo, procaz e irremediablemente enfocado a su autodestrucción, a su muerte.
El director coreano Joon-ho, reta así al espectador a que vaya más allá del mero entretenimiento que su cinta también ofrece, lo cuestiona, lo estimula y le pide verse en algunos de los vagones para descubrir si existe un aspecto que lo describa y lo defina.
El tren Snowpiercer es así, un tratado filosófico, educativo, existencial, sociológico y antropológico que convierte a esta cinta en una moderna obra maestra de la cinematografía. Corra y súbase a él.
Etiquetas: Cine, Sombrero, Zapato
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