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Historias de mujeres invisibles

Sociedad Estado / Top News / 08/03/2016

SOMOSMASS99

 

Emma Aguado / SomosMass99

Acámbaro, Gto. / Lunes 7 de marzo de 2016

 

Osito de peluche

Caminaba por la orilla de la carretera aferrándose a un desgastado oso de peluche rosa que hacía las veces de mochila, a veces también sujetaba tiernamente una muñeca como si fuera un bebé, se acercaba a los hombres ofreciendo su delgado cuerpo, completamente fuera de sí, enajenada por algún tipo de droga, con su distintivo cabello color amarillo, oxigenado. Caminaba mucho por la ciudad, a veces su estado de embriaguez la invitaba a ir más allá de la zona “permitida” y se acercaba al centro del poblado más de lo que es habitual para otras como ella, la acompañaban interlocutores imaginarios que la hacían reír a carcajadas, otras… llorar.INTERIORES HISTORIAS DE MUJERES (1)

Dos días antes de celebrar el día del amor y la amistad, una mujer no mayor de 30 años fue encontrada muerta en medio de dos colonias muy habitadas de Acámbaro: encobijada, presentaba varios impactos de bala que le arrebataron la vida. “¿Sería ella?”, se preguntaban algunos, mientras del mercado provenían algunos rumores, “sí era ella”, decían, “alguna vez se embarazó pero era adicta igual que el padre de su hijo, se fueron a Estados Unidos y ella se quedó drogándose y prostituyéndose”. Se fue así, en el olvido, sin un reclamo, quizá abrazando a su oso rosa entre los brazos pensando en su hijo, el viaje del que jamás volvió, ni siquiera se convirtió en cifra, sólo desapareció sin que nadie reclamara justicia por ella. El número de feminicidios registrados en la entidad desde 2013 oscila ya en los 250.

 

La hacedora de tabiques

 

En noviembre de 2011 un par de mujeres de Acámbaro reclamaban la aparición con vida de sus esposos y padres que iban a Estados Unidos contratados por supuestos “polleros” o traficantes de personas, que los abandonaron a su suerte y jamás se volvió a saber de ellos. El gobierno apenas hizo un esfuerzo nimio para apoyarles y tramitar unos estudios de ADN en Monterrey para identificar unos cuerpos encontrados en Tamaulipas, pero el tema fue apagándose como sus voces hasta silenciarse totalmente. Patricia de ojos negros y profundísimos como su tristeza, es una de esas mujeres que se quedó a cargo de una gran familia en una casa pobrísima, apenas manteniéndose del duro negocio de hacer tabique que no les deja ni para los pañales de los nietos nacidos de hijas adolescentes. Patricia ya ni quiere acordarse de su esposo, cuando lo hace ni siquiera se levanta de la cama.INTERIORES HISTORIAS DE MUJERES (2)

 

La mamá adoptiva

Hace un año Fátima visita a su hijo en la cárcel como cada domingo, su ritual inicia desde muy temprano preparando la comida que ha de llevar y que será revisada minuciosamente por los guardias que despedazan sus panes y sus frutas, manosean salsas y guisados. Hoy como entonces dedica la mayor parte de sus días a vender en la puerta de su casa marcos hechos de madera, repujados y pinturas de paisajes con montañas y aves que los presos hacen para sobrevivir el encierro. Luego regresa y entrega las ganancias a todos esos hijos adoptivos que sin preguntarle siquiera, un buen día quisieron llamarla madre y la hicieron intermediaria entre la vida más allá de las rejas y su castigo. Pero Fátima regresa casi siempre con su verdadero hijo con malas noticias del abogado en turno, con tantos que han tenido.INTERIORES HISTORIAS DE MUJERES (3)

 

Las obreras

Tres mujeres jóvenes sostenían su preocupación sentadas en la banca del parque. Con las manos sudorosas hablaban de las injusticias que sufrían en una de las empresas de procedencia extranjera instaladas en Acámbaro, las palabras salían atropelladas de su boca: “nos quieren correr porque somos gorditas, no nos permiten ir al hospital ni cuando nuestros hijos están graves, no dejan sentar a las embarazadas, no nos dan aguinaldos ni tenemos prestaciones, el camino al trabajo es inseguro para nosotras”, suplicaron anonimato, a pesar de todo no querían perder su raquítica oportunidad laboral, “la paga es poca, pero no hay más por estos rumbos”.

 

Las cosas como son

Rosario Varela es una especialista que vino a Guanajuato apenas terminado el proceso electoral del 2015 para compartir con gente ligada a los procesos electorales en la entidad cifras que son el resultado de una investigación que hiciera particularmente con candidatas de diversos partidos y municipios del estado. Rosario habló claro y sin rodeos: en Guanajuato es irrisoria la cantidad de mujeres en puestos  de poder políticos, las reformas electorales no garantizan de ninguna manera que lleguen a puestos donde se toman decisiones importantes, además, los análisis sobre equidad de género son lejanos a sus campos de trabajo y presupuestos a pesar de que los partidos políticos reciben cantidades millonarias para adoctrinar a sus mujeres en ello, eso raras veces sucede. Además dijo, los partidos políticos no rinden cuentas sobre el recurso asignado para formar a sus mujeres en materia de género y política: son más de  117 mil millones de pesos anuales, los que a nivel federal se destinan para capacitar a las mujeres con resultados bastante pobres.

Así, salió a colación uno de los casos más emblemáticos de la zona sureste del estado en esa gris etapa electoral: el de la candidata a la diputación local por el distrito XXII Gris Guerrero de Movimiento Ciudadano, cuyo triunfo fue arrebatado por un militante de su propio partido días después de haber recibido el nombramiento en base a una resolución del Tribunal Electoral. En algún momento de análisis posterior al proceso electoral, Guerrero dijo que a pesar de todo no está decepcionada de su partido pero agregó que no se preocupó de darle capacitación con perspectiva de género a pesar de su obligación, esa, dijo, me la di yo solita, y agregó, “lo que sí recibí de mi partido, fue una impugnación”.






Luis López




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1 Comentario

el 10/03/2016

esta es la verdadera realidad que se vive en México en general. a lo cual la mayoría nos hacemos que no la vemos.



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