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Crisis, elecciones y lucha ideológica

Diálogo Estado / Top News / 30/06/2017

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 30 de junio de 2017

 

El capitalismo […] apela a la fuerza de sus finanzas, recursos materiales y armamentos; a inducir a todos a creer que el mundo se divide en incluidos y excluidos, y que cada uno luche por ser un incluido; […] a exigir a los países que se sometan y abandonen todo proyecto nacional; a desmoralizar y desalentar resistencias promoviendo la aceptación general de que son invencibles; y a fabricar e inducir consensos con su formidable maquinaria cultural. Explicar, divulgar y condenar esa estrategia de la dominación es un paso en el camino de debilitarla y comenzar a desmontarla.

Fernando Martínez Heredia

 

Primeros pasos. Proyectos. Proyectos para el punto de partida

La crisis que actualmente y desde hace más de 40 años padece nuestro país y nuestro pueblo, no es producto de coyuntura alguna o de algún rasgo genético característico de quienes constituimos esta nación, rasgo que fatalmente nos hace incapaces de desarrollarnos y nos mantiene en una constante situación precaria, como la ideología dominante pregona.

La grave situación que padecemos se debe a causas profundas que derivan de la naturaleza propia del sistema económico y social en que vivimos, el capitalismo; en el que la irracionalidad de este modo producción, que se sustenta en la explotación del ser humano y de la naturaleza en una incesante búsqueda de cada vez mayores ganancias, ha generado una enorme desigualdad y empujado a la pobreza a la mayoría de nuestro pueblo y de los pueblos del mundo.

Y la clase dominante, la que disfruta y dispone de la riqueza que generan las mayorías explotadas, la que detenta el poder económico y político en México, históricamente ha sido incapaz de resolver los problemas y las graves contradicciones que ese sistema genera, situación que afecta a la inmensa mayoría del pueblo y a la vez condicionan su vida en todos los aspectos.

Ante tal imposibilidad, esa clase requiere presentarnos, y que aceptemos, su concepción de la realidad. Una concepción deformada de la realidad que impone mediante un sistemático, constante y apabullante bombardeo ideológico que renueva y actualiza permanentemente. Ese dominio ideológico, al impedir a los excluidos una visión propia y la solución definitiva de sus problemas, le permite ejercer su poder sin mayores dificultades.

En este contexto la clase dominante utiliza todo el poder del Estado, con sus mecanismos, para mantener su dominio en todos los órdenes de la vida. Uno de esos mecanismos es el sistema electoral.

Mediante el sistema electoral, diseñado para mantener en su poder un gobierno que sin importar el color o denominación del partido ganador defienda sus intereses como clase, nos promete constantemente el arribo a escenarios tan fantasiosos como inalcanzables. Al final, la siempre terca realidad se encarga de demostrar lo irrealizable de sus promesas, el derrumbe de toda esa fantasía y el alejamiento cada vez mayor de las ilusiones con que nos envolvieron para pensar que tal o cual candidato o partido podrían resolver nuestros problemas.

La lucha en el terreno ideológico intenta liberar al pensamiento del dominio que ejerce la clase en el poder, dominio que distorsiona la realidad e impide que nos identifiquemos como excluidos o explotados, nos divide e impone una visión del mundo en la que el estatus actual se presenta como eterno, inamovible y que con pequeños cambios, colaboración con quienes tienen el poder y el esfuerzo individual, pueden mejorar las condiciones de quienes se apeguen a las reglas del juego.

La ideología dominante es tan falsa que ante el evidente fracaso del sistema capitalista y la agudización de su crisis estructural, que golpea más a los que menos tienen, lo único que pueden hacer es seguir ofreciendo más de lo mismo.

Por ello, desde el lado de los excluidos y explotados, es urgente contar con una visión propia de la realidad que vivimos, una que explique las causas y contradicciones que la condicionan y nos conduzca a encontrar los caminos para cambiarla radicalmente en favor de las mayorías.



PD. En una reseña publicada en este sitio acerca de la firma del Acuerdo Político de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México, acuerdo entre organizaciones y ciudadanos, entre los que se encuentra Morena, quien por cierto lo impulsa, pudiera interpretarse que el Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, una modesta organización en la que participa el autor de estas líneas, se sumaba al movimiento de Morena. Valga la aclaración: firmamos tal acuerdo por coincidencias con las personas y organizaciones, incluida Morena, en aspectos y medidas que de realizarse en parte aliviarían la difícil situación por la que atraviesa nuestro pueblo, medidas que solamente podrán alcanzarse con la participación conciente y organizada del pueblo mismo, las que, además, influirían en la toma de conciencia y confianza de que solamente con la participación del pueblo se logrará el cambio que necesita nuestro país para recuperar su soberanía y lograr su definitiva independencia.



* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía de Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: Moisés Pablo / Cuartoscuro.






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