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(Dice mi carnal…) Historias de alcohol / II

Crónicas / Diálogo País / Top News / 02/09/2019

SOMOSMASS99

 

Víctor Corona*

 

Dice mi carnal…

Dice mi carnal que una de las cosas shilas de Ensenada es descubrir que hay mushas cosas que no cambian. 

Nos hacemos más viejos, 

más gordos, 

más enfermos, 

más maniáticos. 

Pero hay ciertas cosas que no cambian. 

Sobre todo en Ensenada.

 

Los atardeceres rojos.

La calles agrietadas.

El polvo que levantan los micros al arrancar.

Los puestos de cevishe.

De aguashile.

Los zapatos alpine.

Los pantalones Dickies.

La raza construyendo largas filas

frente a los cajeros automáticos 

todos los viernes de paga.

 

Sí hay cosas que maquillan un poco la realidad. 

En agosto, por ejemplo,

este espejismo este de creerse el Bourdeux de por acá, 

como que el ransho se refina.

Con chefs shilangos de vanguardia.

Con productos de mar y montaña.

Con sombreros de palma y trajes de lino.

Con morritas y morritos que

entre platos deseshables rebosantes de paella

y de vino blanco inflado

creen verse suspendidos sobres las colinas de la Provence.

 

Mientras bajo los puentes

-al lado del arroyo-

entre las rocas del puerto

o las dunas de la playa

cientos de cuerpos deshilashados

deambulan

buscando entre la arena

restos de la felicidad

restos de cristal

restos de alcohol

para engancharse, así de raite,

con lo que queda de vida.

 

El vergazo de un freno de motor de un tráiler 

retumba 

se te mete en los tímpanos

se te revuelca en las tripas

con los tacos de asada del sauzal

y se te indigesta

con esa shingadera de cerveza artesanal

que te vendieron como elixir de exclusividad.

 

Y te creíste que ya habías pegado el vuelo

como los pelicanos gordos de Manshuria

que aunque gordos

se alzan bien alto con algo en el estómago.

 

Hay cosas de Ensenada que nunca cambian

como esa apatía gris clasemediera que celebra

los martes dos por uno en el Hussong’s

lo cool de oír el mariashi

lo jodida que esta la raza en el sur

lo shilo que somos nosotros

de como cagan el palo la raza de Sinaloa

o peor aún

la raza de Shiapas o Oaxaca.

 

Yo estaba en Bristol un día

al otro día estaba en Barcelona

y al siguiente te moriste.

 

Y a partir de allí todo se hace borroso

lágrimas 

mocos 

dolor 

números de tarjetas de crédito

aviones

fotos

recuerdos

esperas 

coches

Los Ángeles

Tijuana

El mar

Ensenada.

 

Cruzar el océano para encontrarte dentro de una caja de madera

muerto

con el sombrero que te compraste en Barcelona

con los labios negros

con los ojos hinchados

cerrar el ataúd y enterrarte

para siempre

y levantar la mirada para ver los cerros

iluminados con el sol que desaparece

y entender que aunque cosas las cosas nunca cambien

a partir de ahora –simplemente-

toca imaginar las cosas de nuevo

recordarlas de una forma diferente

es decir

construirlas sin ti.


* Víctor Corona estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México, y el doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona, España. Actualmente es investigador en la Universitat de Lleida.

Foto de interiores:  Arisa Chattasa (@golfarisa) / Unsplash.

Foto de portada: Sebastian Hans (@sebhans) / Unsplash.






Luis López




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