SOMOSMASS99
Víctor Corona*
Dice mi carnal…

Dice mi carnal que una de las cosas shilas de Ensenada es descubrir que hay mushas cosas que no cambian.
Nos hacemos más viejos,
más gordos,
más enfermos,
más maniáticos.
Pero hay ciertas cosas que no cambian.
Sobre todo en Ensenada.
Los atardeceres rojos.
La calles agrietadas.
El polvo que levantan los micros al arrancar.
Los puestos de cevishe.
De aguashile.
Los zapatos alpine.
Los pantalones Dickies.
La raza construyendo largas filas
frente a los cajeros automáticos
todos los viernes de paga.
Sí hay cosas que maquillan un poco la realidad.
En agosto, por ejemplo,
este espejismo este de creerse el Bourdeux de por acá,
como que el ransho se refina.
Con chefs shilangos de vanguardia.
Con productos de mar y montaña.
Con sombreros de palma y trajes de lino.
Con morritas y morritos que
entre platos deseshables rebosantes de paella
y de vino blanco inflado
creen verse suspendidos sobres las colinas de la Provence.
Mientras bajo los puentes
-al lado del arroyo-
entre las rocas del puerto
o las dunas de la playa
cientos de cuerpos deshilashados
deambulan
buscando entre la arena
restos de la felicidad
restos de cristal
restos de alcohol
para engancharse, así de raite,
con lo que queda de vida.
El vergazo de un freno de motor de un tráiler
retumba
se te mete en los tímpanos
se te revuelca en las tripas
con los tacos de asada del sauzal
y se te indigesta
con esa shingadera de cerveza artesanal
que te vendieron como elixir de exclusividad.
Y te creíste que ya habías pegado el vuelo
como los pelicanos gordos de Manshuria
que aunque gordos
se alzan bien alto con algo en el estómago.
Hay cosas de Ensenada que nunca cambian
como esa apatía gris clasemediera que celebra
los martes dos por uno en el Hussong’s
lo cool de oír el mariashi
lo jodida que esta la raza en el sur
lo shilo que somos nosotros
de como cagan el palo la raza de Sinaloa
o peor aún
la raza de Shiapas o Oaxaca.
Yo estaba en Bristol un día
al otro día estaba en Barcelona
y al siguiente te moriste.
Y a partir de allí todo se hace borroso
lágrimas
mocos
dolor
números de tarjetas de crédito
aviones
fotos
recuerdos
esperas
coches
Los Ángeles
Tijuana
El mar
Ensenada.
Cruzar el océano para encontrarte dentro de una caja de madera
muerto
con el sombrero que te compraste en Barcelona
con los labios negros
con los ojos hinchados
cerrar el ataúd y enterrarte
para siempre
y levantar la mirada para ver los cerros
iluminados con el sol que desaparece
y entender que aunque cosas las cosas nunca cambien
a partir de ahora –simplemente-
toca imaginar las cosas de nuevo
recordarlas de una forma diferente
es decir
construirlas sin ti.
* Víctor Corona estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México, y el doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona, España. Actualmente es investigador en la Universitat de Lleida.
Foto de interiores: Arisa Chattasa (@golfarisa) / Unsplash.
Foto de portada: Sebastian Hans (@sebhans) / Unsplash.
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