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La campana castigada

Diálogo Estado / Top News / 05/02/2020

SOMOSMASS99

 

Gregorio Álvarez Piña*

Miércoles 5 de febrero de 2020

 

La Catedral Metropolitana de la Ciudad de México se empezó a construir en 1571, y se concluyó en 1813, casi dos siglos y medio después. Participaron en su construcción los más famosos artistas y artesanos de esos siglos: arquitectos, escultores, orfebres, pintores, ebanistas, maestros albañiles, lapidarios, doradores y otros.

Más de 200 años de arte se concentraron allí, se construyó sobre lo que fue el centro ceremonial de la Gran Tenochtitlan. Sus torres y campanarios fueron dispuestos para albergar 56 campanas, aunque sólo están instaladas 35. Únicamente cinco veces al año se tocan todas a la vez: en Navidad, Año Nuevo, Pascua, Corpus Christi y, faltaba menos… también el 16 de Septiembre.

Cada una tiene su nombre y su historia.

La más antigua se conoce con el nombre de Santa María de la Asunción y se fundió en 1578, pero la colocaron en 1673, junto con La Ronca, que se llama así por su sonido grave. La más grande se llama Santa María de Guadalupe y pesa alrededor de 13 toneladas. Entre ellas hay una que se conoce como la campana castigada.

Campana Castigada de la Catedral Metropilitana de la Ciudad de México. | Foto: Mari Carmen Álvaro Muñoz y Francesc Llop i Bayo / Campaners.

Si la memoria no me falla, en la década de los cuarenta, cuando estaba siendo tañida, al regresar, le dio un golpe al campanero en la cabeza y éste murió instantáneamente. Las autoridades eclesiásticas de ese tiempo juzgaron que no se volvería a tocar, le quitaron el badajo, en los extremos de la torre pusieron unas argollas, la amarraron y la marcaron con una cruz de color rojo.

Pasado el tiempo, en el año 2000, el cardenal Norberto Rivera, en tiempos del jubileo, la perdonó, pero antes le hicieron un ritual de exorcismo para sacarle el demonio y que pudiera tocar otra vez.

Sí, las campanas, ésas que nos despiertan por la mañana, pueden castigarse. Se castigan por muy diversas razones, la principal se relaciona con la muerte de algún campanero, o alguna otra persona.

Otra campana castigada se encuentra en Puebla, en Chietla, en el templo de San Francisco de Asís, también por asesina, pues un campanero murió al tocarla, fue perdonada después de la muerte del Papa Juan Pablo Segundo en abril de 2005.

Son diversos los pecados que ocasionan tales castigos, son también muchas las leyendas al respecto; en ellas, las más de las veces se narran las circunstancias que antecedieron a la muerte de un campanero que fue aventado o golpeado por alguna campana, esa gran mole de bronce utilizada en los templos para llamar a misa o anunciar algún otro acto litúrgico.

La penitencia es bastante severa, obliga al sonoro instrumento a permanecer en silencio por mucho tiempo.

Sirva este texto para invitar a los guanajuatenses a levantar la vista y apreciar la majestuosa arquitectura de las torres y sus campanarios, así como las muy diversas alegorías talladas de manera admirable en los cientos de templos que se encuentran en nuestros pueblos y ciudades.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Imagen de portada: Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. | Foto: SomosMass99.






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