SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 12 de abril de 2016
La semana pasada, jueves 7 de abril, se realizó una audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la situación general de los derechos humanos en México y de nueva cuenta quedó claro la total discrepancia sobre lo que sucede en México entre este órgano de protección y el gobierno mexicano.
¿Por qué se realizan estas audiencias? La Convención Americana sobre Derechos Humanos (bit.ly/1S5UJSf) es un tratado internacional acordado entre los países de nuestro continente y tiene un carácter obligatorio para las naciones que lo han ratificado, como es el caso de México. Esta Convención prevé dos mecanismos para vigilar que los países cumplan con los derechos humanos, uno es la CIDH y el segundo es la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Para que la CIDH pueda contar con un diagnóstico de lo que sucede en cada país dispone de varias herramientas: conoce asuntos donde se denuncia violaciones a los derechos humanos, visita el país y realizar audiencias para recibir información sobre algún tema o bien sobre un caso particular.
En el caso de las audiencias puede ser solicitada por el gobierno, alguna organización o grupo de ciudadanos que tienen interés de acercar información sobre determinada problemática de derechos humanos a la CIDH.
En el caso de la reunión mencionada (bit.ly/1NljrcW) fue el gobierno mexicano quien la solicitó para dar respuesta al informe CIDH. En la audiencia escuchamos de nueva cuenta la postura oficial de inconformidad con los contenidos del documento y una larga lista de acciones que el gobierno realiza actualmente.
La audiencia permite identificar el estatus actual del affaire entre la CIDH y el gobierno mexicano:
- Existe una fuerte diferencia sobre la situación que prevalece en el país. La CIDH insiste que estamos en medio de una crisis mientras que el gobierno sostiene que aunque hay algunos problemas están haciendo un número extraordinario de acciones.
- La mayor parte de soluciones propuestas por el gobierno son más leyes.
- Que existen muchas acciones pero nada las estructura como política pública coherente. Un ejemplo sería el Sistema Penal acusatorio, pues aunque se pretenda mostrar como un gran cambio en realidad es apenas un sistema en construcción y aún con bastantes pendientes.
- Se asegura que se ha incorporado el enfoque de derechos humanos en las políticas de gobierno. Cuando en realidad se limita a ponerle a todo el discurso de derechos humanos pero sin que eso signifique cambio alguno.
En la audiencia, la suerte del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) fue también parte del debate, sobre todo porque ya se adelantaba el fin de su apoyo en el esclarecimiento de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
Uno de los Comisionado cuestionó si la política del gobierno mexicano era una manifestación esquizofrénica, dónde se disociada lo interno y externo. El cuestionamiento era muy similar a lo dicho hace años por Irene Khan, entonces secretaria general de Amnistía Internacional, al calificar la política mexicana de derechos humanos como esquizofrénica.
A fin de cuentas, lo que vimos es un Estado cuyo esfuerzo se concentra en justificarse y no en transformarse y, que además, sufre de viejas patologías.
@EdgarCortezm
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