Martha Camacho / Gerardo M. García / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / 8 de octubre de 2014
“En México no hay tragedia: todo se vuelve afrenta. Afrenta esta sangre que punza como filo de maguey…”
Carlos Fuentes
La bulliciosa tarde en la capital del estado, engalanada para recibir al XLII Festival Internacional Cervantino, fue sorprendida por el reclamo de justicia de cientos de personas que desde las escalinatas de la Universidad de Guanajuato (UG) se unieron al dolor por la muerte de los normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, y por la desaparición de 43 estudiantes de esta escuela.
Un variado contingente, en el que participaron alrededor de 500 jóvenes estudiantes, maestros de primaria, académicos de la UG y ciudadanos guanajuatenses, recorrió desde las cinco de la tarde la capital cervantina de América.
¡Gobierno fascista que mata normalistas!
Portando cruces negras y carteles que expresaban la indignación que provocan los hechos ocurridos en Iguala la noche del 26 de septiembre, los manifestantes caminaron por Positos, hasta llegar a la esquina con Mendizábal, donde se encontraron con la calle cerrada y una larga fila de personas que esperaban a ingresar a la Alhóndiga de Granaditas para la ceremonia inaugural del Festival cultural que ha dado renombre a esta ciudad.
Lo que siguió fue un recorrido por la bajada de Mendizábal para tomar la avenida Juárez a contra corriente del flujo vehicular. Así, entre rostros asomados tímidamente por las ventanas, que atisbaban por las ventanillas de los coches y de los autobuses urbanos, turistas que se detenían a tomar fotos y alguno que otro que hacía una señal de aprobación, la caravana llegó frente al Congreso del Estado, donde se detuvo para gritar ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!.
Dos jóvenes caminan entre los manifestantes, se trata de maestras que imparten clases en una primaria de esta ciudad pero que estudiaron en la Normal Rural “Justo Sierra Méndez, de Cañada Honda, Aguascalientes. Venimos porque somos de una normal hermana, ahí nos enseñaron a manifestar lo que queremos, dicen con claridad.
¿Por qué, por qué nos asesinan? si somos la esperanza de América Latina
La siguiente parada fue frente a la Casa del Conde Rul, que por ahora alberga a la sala de prensa del FIC. Desde las ventanas, decenas de corresponsales nacionales y extranjeros sacan sus cámaras y dispositivos móviles para reportar que por estas tierras también se manifestó el repudio a la masacre de Iguala.
Ya frente a la presidencia municipal el clamor es para los policías que resguardan el recinto: “policía escucha, tu hijo está en la lucha; policía hermano, tu lucha es de este lado”. No pasan más de seis minutos de consignas, cuando desde algún lugar del edificio del H. ayuntamiento capitalino se ordena cerrar la puerta. Una rechifla fue la respuesta de los manifestantes, que siguieron el recorrido por la calle hasta llegar al Jardín de la Unión. Ahí está instalada la verbena, turistas y locales llenan el lugar, el Teatro Juárez luce esplendoroso para la fiesta del espíritu. “Pueblo consciente se une al contingente”, sale de las gargantas de los cientos de personas que ahora atraviesan el jardín rumbo al Ágora del Baratillo, al pasar por ese lugar, el grito de “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, resuena entre las paredes y en el ánimo de los que caminan.
Guerrero aguanta, Guanajuato se levanta
Mientras pasan frente al Baratillo y se encaminan hacia la iglesia de la Compañía, se comenta entre los manifestantes, ¿tú cómo te enteraste?, por el feis, responde un joven. La convocatoria partió de Amnistía Internacional Guanajuato, que también invitó a manifestarse en León.
Después de recorrer las empinadas calles de Guanajuato por más de una hora, el contingente toma por Lascuráin de Retana y hace una breve parada frente a las escalinatas universitarias, pero ya no es posible ascender por ellas ya que la pantalla gigante en la que se proyectará un ciclo de cine programado en las actividades del FIC, lo impide.
¡Plaza de la Paz, Plaza de la Paz! corean los muchachos, y así llegan a la emblemática estatua.
Al caer la tarde sueltan 43 globos blancos que se pierden en el cielo, uno por cada uno de los normalistas desaparecidos.
Y tras unos minutos un joven toma la palabra y grita. ¡Lista de presentes!
Uno a uno, nombra a los estudiantes desaparecidos.
Es un momento especial, al escuchar cada uno de los nombres la rabia inunda el ambiente, cómo no hacerlo si detrás de cada uno de ellos hay una historia de esfuerzos, de sueños truncados, si detrás de cada uno de ellos hay una familia, una madre que ruega porque su hijo regrese vivo. Cómo no hacerlo si hoy en este país tal parece que ser joven y ser estudiante es sinónimo de criminalidad.
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!, suena más fuerte que nunca y llena todos los rincones de esa Plaza situada en el corazón de Guanajuato.
Luego viene un minuto de silencio, “por los compañeros caídos”, que en segundos se torna en un minuto de aplausos por esos jóvenes cuyo único delito fue manifestar sus ideas, defender sus convicciones.
Estudiantes, guanajuatenses, mexicanos, maestros y normalistas también pasaron lista de presentes.
Justicia fue el último grito que se perdió en el infinito.
Más jóvenes
Mientras en Celaya unas decenas de jóvenes se sumaron al reclamo de justicia para los estudiantes de Ayotzinapa, en León la marcha congregó a cientos que marcharon del Arco de la Calzada al centro de la ciudad.
Ahí, Carlos Montes de Oca, dijo que la marcha tuvo como motivo el hartazgo y “el encabronamiento” con los gobiernos federal y de Guerrero por la desaparición de 43 normalistas y el asesinato de tres más. “Un acto de barbarie que apre3cía estar superados, pero que hoy sabemos que esos actos se están generalizando en todo el país.
“La responsabilidad la tienen el ex presidente prófugo de Iguala (José Luis Abarca), el gobernador (Ángel) Aguirre no se puede eximir de esto y tampoco Enrique Peña Nieto, que junto con (Felipe) Calderón, desde el sexenio pasado han creado las condiciones de impunidad en este país. Aún no entiendo cómo hay personas que exterminen así de esta manera la vida humana”.
Laura Noemí Campos Troncoso, estudiante de la Universidad de Guanajuato, comentó a su vez que la organización de la marcha se hizo a través de las redes sociales. Porque lo ocurrido en Ayotzinapa “es un crimen, es una masacre. No podemos quedarnos callados”.
Dijo que así como se organizan marchas por el 2 de octubre, ahora no podía ser diferente si de lo que se trata es de apoyar a las familias de los normalistas. “Cómo puede ser si en este país es un derecho estar vivos. El Estado debe proteger tu vida y tienes que reclamarlos vivos. (Los desaparecen) solo porque todos saben que los chicos de allá siempre han luchado por tener una buena educación. Ya basta que los maten, ya basta que haya masacrados”. “Los jóvenes estamos despiertos y de aquí no vamos a parar”.




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