SOMOSMASS99
Carlos Salinas / Confidencial*
(Cuarta y última parte)
Nicaragua / Octubre de 2015
Se reportan decenas de denuncias contra abogados, notarios y funcionarios judiciales involucrados en tráfico ilegal de tierras. Diputado Brooklyn Rivera denuncia presencia de intereses poderosos asociados a la empresa Alba Forestal. La Procuraduría General de la República demanda pruebas
La Procuraduría General de la República, el Ministerio Público, y la Corte Suprema de Justicia, están desarrollando investigaciones paralelas, para intentar frenar el tráfico ilegal de tierras en Bosawas. Pero los traficantes se escudan en un ejército de notarios, que están desnaturalizando los derechos de propiedad en Bosawas hasta provocar un verdadero laberinto legal.
Esperanza Fonseca, directora de Inspectoría del Tribunal Superior de Justicia, sostiene que en la investigación se han encontrado hallazgos como los que señalan al notario David Rocha, de autorizar 400 escrituras de compraventa de tierras en la reserva en sus protocolos en el período comprendido entre 2005 y 2010.
“Operan a través de sus servicios notariales, en las que comparecen o hacen comparecer supuestas personas que tienen derechos sobre propiedades que están dentro de la zona de Bosawas y proceden a inscribir una supuesta compra, desmembración o donación”, explica Fonseca.

- Diferentes documentos falsos que se utilizan para traficar tierras en la reserva de Bosawas.
Confidencial llamó a cada uno de los abogados sancionados, pero ninguno respondió a su celular. La inspectora judicial acepta que algunos de los compradores se repiten, pero se niega a revelar los nombres porque la información que tiene es general y cada notario resguarda su protocolo.
La oficina de inspectoría se define como un órgano auxiliar del Consejo Nacional de Administración y Carrera Judicial que tramitó el año pasado 11,000 denuncias en general contra abogados, notarios y funcionarios judiciales valiéndose de las mismas ocho personas con las que ahora pretenden investigar la maraña judicial que se desprende de Bosawas.
Fonseca explica que la investigación de Bosawas implica la revisión de los protocolos, que se agrupan en tomos anuales y suman centenares de páginas. “No se ha parado nuestro trabajo. No solo estamos enfrascados en el caso de Bosawas, para las personas todos sus casos son tan importantes como el de la reserva”, justifica la funcionaria, que explica que solo una de las actas de inspección en la indagación forestal tuvo 600 páginas.
Por su parte, el Procurador del Medio Ambiente, José Luis García, señala que las responsabilidades son individuales y que no se podría hablar de una mafia dedicada a la venta de propiedades en Bosawas.
La investigación sin embargo revela que el número de abogados involucrados se ha duplicado, de 17 a 34, desde que la Procuraduría General de la República pidió una investigación a la CSJ en mayo de 2013.
Además de los abogados y el registrador de Bilwi, también se destituyó a la registradora auxiliar Natividad García Pasquier. Las acusaciones contra los colonos son ya diez desde 2012 en los municipios de Siuna y Bonanza. Se realizan investigaciones actualmente en Jinotega.
“De estos diez (acusados), empezamos con los líderes toma tierras, con los manipuladores, los que engañan a la gente, los que le quitan dinero y le dicen esta propiedad es suya, estas 1,500 manzanas son suyas. El patrón común es que llevan a la gente. El Batallón Ecológico ha detenido en los últimos tres meses a cinco ó seis grupos de personas que van incursionando en camiones, motosierras, con combustible, bestias, y que señalan a estas personas de haberlos contactado y ofrecerles tierra dentro de la reserva; que ellos saben que son indígenas. Si hay un patrón de ofrecer tierras que inicia con la captación de las personas a las que les van a vender las tierras, ellos se encargan de llevarlos”, acusa García.
Según el funcionario estatal, solo uno de los diez casos ha resultado libre y por decisión de un jurado de conciencia. Han sido historias que, en algunos casos, son sorprendentes. García recuerda que está bajo investigación un caso en que encontraron una draga traída de Honduras, en territorio mayangna Sauni Bu, que fue llevada para abrir una vía de acceso al corazón de la reserva. “Todos sabemos que en la reserva es prohibida cualquier tipo de construcción horizontal y una vía de acceso hacia la zona núcleo, te garantiza que el esfuerzo del batallón ecológico va tener que redoblarse”, lamenta el Procurador.
“Siempre encontramos personas nuestras, que es lo más que duele, nacionales, que quieren lucrarse. Es una cadena de la persona que está en el lugar cortando, procesando, el que está trasladando, poniendo en un puerto, alguien está demandando, nosotros vamos contra esas personas. Nos hemos encontrado personas comunes y corrientes”, alega el Fiscal Nacional de Medioambiente, Víctor Mena.
Mena revela que de las 217 denuncias recibidas el año pasado, 107 agrupan las del puerto El Rama, Siuna y Bonanza. El fiscal del Medio ambiente reclama que las penas contempladas en el Código Penal sean menores en el caso del trasiego de madera, un delito que para él se encuentra invisibilizado y que es tan nocivo como el tráfico de drogas.

- Se busca sembrar en niños y jóvenes la semilla del cambio.
“¿Qué pasa con este tipo de delitos del medio ambiente? El legislador con el Código Penal lo dejó con penas menos graves, cinco años máximo. A veces queremos que sea como crimen organizado, pero estamos esperando que en algún momento sea tomado como política de gobierno este tema y podamos contar legislación penal para aplicar duramente la ley”, se queja Mena.
La especie de madera traficada que más recuerda es la del granadillo, exportada a Asia en un volumen que el año pasado significó casi seis millones de dólares. Cinco años antes apenas era de 127, 000 dólares y su comercialización, promovida por la llegada de 30 asiáticos, provocó la depredación del recurso al punto que hoy los ambientalistas temen que su existencia esté herida de muerte. Esta madera es usada en Asia para la fabricación de instrumentos musicales o en los paneles de yates o vehículos de lujo.
El Fiscal sostiene que con documentos falsos, entre ellas guías forestales, se trafica la madera. Se acuerda que el año pasado retuvieron a 193 camiones con madera en el sector conocido como Las Canoas. Mena acepta que, aunque cuenta con el apoyo de sus colegas de la Fiscalía en todo el país, es el único abogado con rango de fiscal en su oficina y la persona dedicada completamente a perseguir los delitos ambientales.
Aunque el Estado enarbole el reconocimiento de los territorios indígenas, como uno de sus principales logros y el aumento del número de delegaciones de la PGR, el diputado indígena Brooklyn Rivera sostiene que hace falta voluntad política para solucionar el problema de Bosawas.
“Me imagino que la unidad técnica que vela por Bosawas la tienen centralizada en Managua. Ni siquiera llegan a operar en esa gran reserva, ¿qué puede hacer desde Managua? No hemos visto que en este caso (Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales) Marena ha estado realmente enfrentando el problema de invasión de colonos, despale de bosques y saqueo de riquezas naturales en esa reserva”, dice Rivera.
Según Rivera, existe un respaldo político de las autoridades políticas del FSLN en la zona para el saqueo de la naturaleza, lo que explica últimamente en la presencia de Alba Forestal. Sin embargo, el Procurador García demandó al diputado que aporte pruebas para dar seguimiento a su denuncia y dijo que no tenían información al respecto.
Investigadores que han estudiado el tema de Bosawas están llegando a una conclusión preocupante: la protección de la reserva naufraga ante los intereses partidarios en los comicios municipales y regionales cuando los partidos prometen tierra a cambio de votos. El diputado Rivera niega que ellos como parte del partido indígena Yatama lo estén haciendo y dice que el único que podría legalizar a los invasores en las tierras indígenas es el partido de gobierno, el FSLN que controla el poder electoral y ha sido denunciado por la manipulación de la fabricación de cédulas a favor de sus partidarios.
“En lo que se refiere a Yatama de ninguna manera eso podríamos hacer. Nosotros sabemos que esos colonos la mayoría no tiene estatus de ejercitar su voto. Son de recién ingreso, muchos no tienen cédulas, muchos no tienen tiempo de residencia en la región, y muchos están en condiciones precarias, que no ha podido hacer cambio de domicilio a tiempo”, dice. “A menos que el partido de gobierno, como ha ocurrido esta vez (se refiere a las elecciones regionales de 2014) los acompañan y fabrican rápido las cédulas y los cambios de domicilio y lo practican de forma partidista”, acusa Rivera.
EPÍLOGO: La esperanza de Bosawas
La neblina comienza a cubrir poco a poco las frondosas montañas que rodean Musawas, la aldea indígena que es una suerte de capital del territorio mayangna Sauni As, como si se tratara de un níveo mosquitero con el que una amorosa madre protege a sus hijos. Las callecitas de cemento del poblado se llenan de hombres que regresan de sus labores en las plantaciones de plátanos y granos, mientras los niños corretean descalzos. Esta tarde la iglesia morava comienza a llenarse temprano con la gente que asiste al último culto del día: las mujeres más jóvenes van recién bañadas, ataviadas con ropa limpia y de colores alegres, como para celebrar el respiro después de un día de intenso trabajo limpiando las casas, preparando la comida, cuidando a los niños.
Entre las callejuelas de cemento se ve a un grupo de jóvenes extraños de estas tierras, muchachos que durante este caluroso día de marzo han recorrido varias veces el poblado. Vienen aquí para hablar con los indígenas, para conocer su forma de vida, para saber cuál es el precio que Bosawas está pagando por la voracidad del resto del país. Son representantes de una organización conocida como “Misión Bosawas”, que intenta sembrar entre los más jóvenes la indignación por la destrucción de la reserva, hacer que reaccionen antes de que sea demasiado tarde.
Francisco Espinoza Álvarez es el coordinador de jóvenes voluntarios de Misión Bosawas. Llegó a Musawas acompañado de una voluntaria del movimiento, con el fin de reunirse con jóvenes de la aldea para darles a conocer el trabajo que realizan. Francisco, un joven moreno y robusto, que esta tarde va vestido con una camiseta azul con el logo de la organización y un pantalón corto de mezclilla, explica que su trabajo se basa en “concientizar” a los jóvenes sobre lo que está pasando con Bosawas. “Hay jóvenes que no se dan cuenta de lo que ocurre. Lo que queremes es sembrar una semilla en ellos y generar opinión sobre Bosawas, para hacer cambios. Nos interesa aportar un grano de arena para cambiar las cosas”, explica.
Los jóvenes de Misión Bosawas son asesorados por grupos de expertos que conocen bien la situación de la reserva. Con ellos trabaja Byron Walsh, un consultor ambiental amante de Bosawas y que maneja perfectamente los problemas que sufren las reservas naturales del país. Entrevistamos a Walsh en Managua, en la sede de la UNESCO, donde hizo una radiografía desalentadora del llamado pulmón de Centroamérica. “Se encuentra en situación crítica, muy debilitada”, dijo. “Una reserva es un sinónimo de pulmón para la UNESCO, para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, juega un papel importante a nivel mesoamericano. Ese pulmón genera el clima de Las Segovias, por ejemplo, y su destrucción poco a poco va a pasar la cuenta”, agregó. Walsh lanzó un dato desalentador: “Las imágenes de satélites no mienten, y con las invasiones que están entrando en la zona núcleo a este ritmo, se calcula que se podrían perder un 30% de la zona núcleo para el año 2023”.
— ¿Está en riesgo la designación de la UNESCO? — le preguntamos.
—No es inminente, no es que mañana la UNESCO va a tomar una decisión sin peso. Pero por eso queremos frenar la destrucción, para que la UNESCO no se pronuncie, porque la designación puede ser retirada si la biósfera es alterada en más del 55%. Eso haría perder prestigio a Nicaragua. — responde.

- Niños mayangnas, futuros defensores de nuestro Bosawas, sonríen frente a la biblioteca de Musawas.
El deterioro de Bosawas no sólo sería fatal para las poblaciones cuyo clima depende de la biósfera, sino un golpe duro para la fauna y flora del país: la reserva alberga el 3.5% de la biodiversidad mundial, más de 200 especies de animales (el 13% de las especies tropicales conocidas) y unas 200 mil especies de insectos. Además, con ella caería el que es el hogar de los indígenas mayangnas y misquitos que durante siglos han habitado sus bosques.
Ese es el temor de los jóvenes de Misión Bosawas: perder la gran joya de Nicaragua por la codicia de los nicaragüenses. “Me siento decepcionado sobre cómo hemos venido destruyéndolo, y cómo de alguna forma yo he sido culpable de eso”, dice Francisco, de Misión Bosawas, sentado en los desvencijados escalones de una choza en Musawas. “Tengo miedo. Miedo de que las autoridades no ejerzan presión, miedo de que los jóvenes se sientan apáticos porque creen que no pueden hacer nada, tengo miedo de que los mayangnas se resignen a la lucha”, agrega. “Pero a pesar de ese miedo, todavía guardo una gran esperanza: que muy en el fondo debe haber una voluntad política para empezar a trabajar y cambiar esta situación”, afirma Francisco. A su espalda la vida en Musawas comienza a dormirse y el sol se oculta poco a poco en el horizonte, llenándolo todo de un hermoso color naranja, que contrasta con el inteso blanco de la neblina. Una bellísima postal que hemos tenido el privilegio de ver. Ojalá que nunca desaparezca.
Colaborador: Octavio Enríquez
Fotografía y videos: Carlos Herrera
Edición de videos: Xavier Mántica
Periodismo de datos: Camilo de Castro
Asesoría: Gustavo Faleiros
*Este reportaje fue realizado en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.
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