SOMOSMASS99
Alberto De la Torre Gleason*
Miércoles 16 de diciembre de 2020
In memoriam del compañero amigo Alberto Reyna García.
La instalación de la empresa transnacional Chemours [1] en México acaba de tener su tercer descalabro y no es para menos; la empresa pretendía fabricar Cianuro de Sodio en nuestro territorio, un compuesto químico altamente tóxico y un proceso de fabricación de alto riesgo.
En diversos medios de comunicación [2] y en esta columna semanal Biósfera se ha tratado sobre esta empresa en su incursión en México, que primeramente en el año 2016 intentaron instalar su planta productiva en la ciudad de Salamanca, por segunda ocasión en San Luis de la Paz, ambas en el estado de Guanajuato y por tercera y última en La Laguna, Durango.
En los tres casos la empresa ha hecho gala de sus argucias, trucos tramposos “legaloides”, intereses oscuros, sin ética, corrupción y hasta la violencia, por lo que no debe sorprenderles lo que están cosechando.
Es innegable que para que se haya llegado hasta la violencia, deben existir cómplices en esa corrupción, como gobiernos municipales, estatales y federales (al menos hasta el año 2018), además de la empresa o empresas consultoras que se han prestado a realizar evaluaciones de impacto ambiental tendenciosas
En este mes de diciembre del 2020 se emitió la , declarando , lo que significa que la empresa no cuenta con ningún permiso hasta este momento para realizar su proyecto. Una gran victoria para el medioambiente, para los duranguenses y los mexicanos, muy bien representados por la valentía del Frente Unido de Pueblos de La Laguna en Defensa de la Vida y el Territorio, Acción Colectiva y REMA Red Mexicana de Afectados por la Minería
Para colmo de descalabros, el pasado 9 de diciembre, la empresa Chemours sufrió un accidente en una de sus plantas ubicadas en el estado de Virginia del Oeste en E.U.A., una explosión en una planta química [3]
El mensaje entre líneas para esta empresa transnacional en México es como dicen los dichos populares: “Cero y van tres” y “La tercera es la vencida”; no son bienvenidos en el territorio nacional, no queremos empresas tóxicas ni de alto riesgo que muchas veces en sus propios países ya han sido prohibidas por su peligrosidad y valiéndose de mentiras y corrupciones, pretenden instalarse en países subdesarrollados para continuar con lo que ha motivado al sistema de desarrollo occidental actual: “Maximizar ganancias y lucro por encima de la salud, el medioambiente, derechos laborales y soberanía territorial”.
La clave del éxito obtenido es gracias a la organización y resistencia ciudadana en las tres ciudades mencionadas en dónde pretendieron instalar la planta Chemours; y esa organización civil seguirá siendo la única fórmula para resolver nuestros problemas aún pendientes.
Referencias:
[1] The Chemours Company Mexicana, S. de R.L. de C.V.
[2] Consulta en Línea: http://salmantino.mx/2016-b-i-
[3] Consulta en Línea: https://www.wsaz.com/video/
* Alberto De la Torre Gleason es integrante del Observatorio Ambiental Ciudadano Biósfera.
Imágenes de portada e interiores: proporcionadas por el Observatorio Ambiental Ciudadano Biósfera.
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