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©Gaudencio Rodríguez Juárez*
(Segunda de dos partes)
Jueves 29 de diciembre de 2016
Si va a comprar juguetes tome en cuenta que sea adecuado para la edad, características, necesidades y capacidades del niño (la palabra también se refiere a las niñas) y del presupuesto familiar. No compre más de dos juguetes.
La siguiente puede servir de guía para la decisión sobre la compra de juguetes:
De dos a tres años de edad los niños son inquietos y preguntones, imitan la vida cotidiana, tienen mayor desarrollo de su lenguaje. Los pizarrones de gises de colores, muñecas, muñecos, muebles de cocina, vajillas, pelotas, globos, balones, rompecabezas simples, coches de arrastre, teléfono, discos, libros de estampas son de utilidad.
De tres a cuatro años empieza a jugar con niños de su misma edad, le gusta observar el trabajo del adulto, quiere ayudar, inicia su aprendizaje de escritura. Rompecabezas de pocas piezas, libros de cuentos para iluminar, triciclos, coches con pedales, tijeras (sin punta), cubos de construcción, aviones, camiones, ambulancias resultan divertidos.
De cuatro a cinco años surgen los compañeros imaginarios del niño. Ya son autosuficientes en tareas sencillas como comer, vestirse, sus actividades: correr, saltar, se inician los juegos de reglas a seguir. Las sugerencias son: material para modelar (engrudo, plastilina), cuadernos para iluminar, coches con fricción, coches de pedales, ladrillos de construcción, columpio, resbaladilla, tobogán, cartulinas para pegar recortes, casa de muñecas.
De cinco a seis años es la etapa donde se inician los juegos en grupo de niños (preferentemente del mismo sexo). Su mayor alegría es reemplazar al adulto de su trabajo (tareas sencillas) y empiezan los juegos de imitación (superhéroe, bombero, vaquero, doctor, comiditas, enfermera). Damas chinas, mecanos, rompecabezas sencillo, integrarse a equipos deportivos: natación, futbol, etcétera; balones, pinturas de agua, muñecas, juegos de té, cunas, títeres, marionetas.
De seis a siete años los niños ya ayudan a sus madres/padres en tareas sencillas del hogar, tratan de incluir a todos los presentes en sus juegos, su imaginación no tiene límite. A los juegos de la etapa anterior se suma el dominó, oca, cuentos sobre la historia de la naturaleza, cuerdas para saltar o jalar.
De siete a ocho años sus juegos principales son de representación de la vida cotidiana, también les gustan los chistes, los acertijos, los cuentos, empieza la manía por coleccionar cosas; jugar escondidillas, estatuas, etcétera. Son preferidos juguetes con temas domésticos, coches para armar, aviones, bicicleta, patines de tierra, papalotes, cuentos fantásticos, ajedrez, dominó, ping-pong.
De ocho a diez años les fascina jugar luchas de cuerpo a cuerpo con sus padres, juegos de destreza física, continúan sus hábitos de coleccionar cosas. Ayuda en las tareas domésticas, diseña objetos complicados con materiales simples: zancos, boliche, microscopio, lupas, pecera, historietas de aventuras, libros de ciencia ficción, naturaleza.
De los 10 a 13 años comienza el interés en juegos con niños del sexo opuesto, fiestas, diversiones en grupo, escriben cuentos, llevan “su diario”, inventan fantasías, se interesan por temas científicos. Es útil ofrecer juguetes especiales de química, botánica, instrumentos musicales (según aptitudes), rompecabezas complicados.
Esta guía fue propuesta por el Instituto Nacional del Consumidor hace tres décadas y sigue vigente. Cambian los hábitos de consumo, no las necesidades de desarrollo infantil. Llama la atención que en dicha propuesta, los juegos eléctricos estaban propuestos para los niños de 10 a 13 años y los videojuegos aun no estaban considerados. Actualmente existe en el mercado videojuegos para niños menores de tres años, esto a pesar de que no se recomienda que los menores de esta edad tengan contacto con pantallas de ningún tipo.
¿Cómo sabemos si determinado juguete es el adecuado? Es adecuado si al niño le gusta, si lo maneja con facilidad, si lo acerca a la vida diaria y si pone a funcionar su cuerpo y su mente. Investigadores estadounidenses (sociedad caracterizada por la cultura de consumo) concluyen que siguen siendo los juguetes clásicos, tales como las pelotas, los bloques para construir, el barro y los lápices de colores los más saludables para los niños que los juguetes con llamativos empaques y precios estratosféricos.
El mejor juguete es el más sencillo, el que permite que el niño guíe el juego y no el juguete que dirige la actividad. No destruyamos la capacidad inventiva de nuestros niños obsequiándoles juguetes complicados y costosos. Tampoco olvidemos regalar con el juguete parte de nuestro tiempo.
Una sugerencia más: es bueno ofrecer todo tipo de juguetes y actividades a niñas y a niños, invitarlos a que investiguen nuevos papeles o roles y nuevas situaciones evitando los estereotipos de género: los coches no son exclusivos de los niños ni las muñecas de las niñas. Es útil que ambos sexos entren en contacto con uno y otro juguete, después de todo, es muy probable que cuando la niña crezca tenga la necesidad de manejar un auto y el niño tenga la responsabilidad de cuidar y atender a sus bebés (si es que decide ser padre), ¿no crees?
* Psicólogo / [email protected]
Foto de portada: Armando Monroy / Cuartoscuro.
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