SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey**
Viernes 18 de noviembre de 2016
La sociedad mexicana, como buena parte de los pueblos del mundo, sufre los impactos de una profunda crisis que desde más de 40 años se ha manifestado no sólo en el ámbito de la economía, como hasta entonces solía suceder, sino en todos los campos del quehacer humano; por lo que, además, se ha convertido también en una crisis política, social, cultural y ambiental.
Los impactos de esta crisis se reflejan en el despojo a los pueblos, la descomposición social, la violencia que hoy impera en nuestra sociedad y en la devastación de la naturaleza.
El sistema dominante desde su origen encarna y sustenta la violencia. Violencia en la explotación del hombre por el capital; en el hundimiento en la miseria y el hambre de millones de seres humanos y en la destrucción del ambiente; destruyendo al mismo tiempo las dos fuentes originales de la riqueza: la tierra y el hombre. Todo por la insaciable búsqueda del lucro.
Este sistema dominante, como condición para ejercer su dominio y poder, tiene necesariamente que imponer su cultura, entendida ésta como un conjunto de patrones a través de los cuales la sociedad regula el comportamiento de quienes la conforman; ello incluye: prácticas, códigos, normas y reglas, que se van construyendo a partir de la información y habilidades que se desarrollan en los seres humanos en su contacto con la naturaleza y de las relaciones sociales imperantes en un momento dado, lo que lleva a una visión y concepción particular del mundo y la sociedad.
La cultura así concebida es, en el sentido materialista, un producto espiritual, no místico ni religioso; aunque todas las religiones son un producto cultural.
En nuestro país, quienes detentan el poder intentan por todas las vías de convencernos que el único camino para superar la crisis es el que ellos proponen. Y como son los dueños de los medios masivos de comunicación, los que diseñan los programas educativos, los que en alianza con monopolios extranjeros controlan la economía y los que detentan el poder; tratan por todos los medios de imponernos su concepción del actual estado de cosas y sus planes para “mejorarlo” (que en el fondo no es más que la táctica para mantener sus privilegios); todo ello a costa del deterioro de las condiciones de vida y trabajo de la inmensa mayoría de los mexicanos y de la entrega del patrimonio y riqueza nacionales, sobre todo a partir de la imposición del llamado modelo neoliberal y al amparo de la inserción forzada a un mercado dominado por los grandes intereses monopólicos, a lo que descaradamente han denominado globalización.
Hoy, esa visión dominante se manifiesta en la entrega de los recursos nacionales al capital monopolista local y extranjero, en la mayor explotación de los trabajadores vía despojo de sus conquistas laborales y en la criminalización y persecución de la inconformidad social, como es el caso de las acciones de la oligarquía y su gobierno contra los trabajadores de la educación, con el claro objetivo de eliminar cualquier asomo de conciencia crítica e independiente del grupo en el poder, para continuar con la entrega de lo que queda del patrimonio y riqueza nacionales a los monopolios privados.
Parece que han olvidado que nuestro pueblo y los de esta gran patria latinoamericana y caribeña han forjado a través de su historia y como parte de su cultura, una importante y fuerte tradición de lucha producto de los esfuerzos por conseguir su plena independencia y soberanía. Olvidan también que existe la solidaridad entre los pueblos y que en la medida en que sus raíces son más afines, esa solidaridad también se globaliza para contribuir al triunfo de sus esfuerzos libertarios.
Es momento, pues, de recuperar lo más valioso de nuestra cultura —aunado ello a lo mejor de la cultura de otros pueblos— y elaborar nuestra propia visión del mundo y la sociedad para basarnos en ella y trazar el rumbo para resolver definitivamente los problemas que aquejan a nuestro pueblo. Es momento, por tanto, de organizarnos en defensa de nuestra independencia y nuestra soberanía.
* Basado en una intervención a nombre del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en el marco del Festival Cervantino Callejero. Salamanca, Gto. 21 de octubre de 2009
** Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Observatorio Ciudadano Biósfera de Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: Adolfo Vladimir / Cuartoscuro.
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