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De lunas y nubarrones

Diálogo País / Top News / 18/06/2018

SOMOSMASS99

 

ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 18 de junio de 2018

 

Mi ventana, mi jardín, el cielo, son los que me ayudan a seguir.

Cada mañana, doy cuatro pasos, me apoyo y me asomo a la ventana.

Ha estado lloviendo por las noches y sube el olor a hierba mojada, a azucena cargada de aroma, llevada hacia el suelo por su propio peso. Los pájaros, sí, en plena ciudad, llevan varias horas cante que te cante. Si les contesto, a chiflidos, se quedan callados, y luego comentan entre ellos mis notas fuera de tono.

Pasa el día, el jardín desaparece detrás de la cortina de lo cotidiano.

Pero de noche, regreso a mi cuarto, doy mis cuatro pasos, me apoyo y me asomo a la ventana. Aunque llueva. Me lavo la cara con agua de cielo, de nubes oscuras, saco las manos y acaricio el aire.

Y volteo al cielo.

Hace poco se veían las estrellas. Las saludaba, en voz alta, hola estrella, allí estás, brillante, hermosa. Y luego tantito más abajo, otra,  escondida, no tan brillante, no tan hermosa, pero presente.

Entre ellas, tres estrellas, chiquitas, alineadas.

Me comentaron en algún momento el nombre de las tres pequeñas. Y me recordaron eso de que han muerto hace millones de años, o miles, o algo. Que su luz no es más que el recuerdo de lo que eran.

Y a partir de ese día no las vi igual.

Porque al ser nombradas les pertenecían a todos. Y porque la luz de los muertos la tengo ya en mi vida, en cada sueño, en cada paso que doy donde ellos los dieron. Brillan desde su lejanía.

Y entonces las estrellas de mi cielo desaparecieron, sólo negrura se ve por las noches.

Luna no está tampoco.

Por las mañanas se vislumbra a veces, tenue blancura en el cielo.

Pero yo por las mañanas veo al suelo, a la hierba y a las azucenas.

Me susurra Luna al oído que sigue allí, con las estrellas y que la luz viaja aunque cerremos los ojos. Que los caminos que se siguen guardan el aroma de los que los siguieron hace mucho. Que el asfalto y los nubarrones no suprimen su presencia.

Que si yo no sé dónde andan, ellos sí me saben.

Dice Luna que las azucenas caídas vuelven a crecer, año tras año.

 

Cumplo mañana un año de escribir aquí, en el Último Piso de Somomass99.

Y mañana se cumple otro año de la desaparición de Héctor Tapia.

8 años.

Mis 4 pasos no son nada… Pero acompañan a Luna, su esposa.

Para ella, esta canción:

 


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

Fotos de portada e interiores: Gwenn-Aëlle Folange Téry.






Luis López




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3 Comentarios

el 18/06/2018

Gracias Gwenn, tu no lo sabes , pero Héctor le gustaba ver esas tres pequeñas estrellas del cinturón de Orión, sus nombres ‘Mintaka’, ‘Alnitak’ y ‘Alnilam’,. aparte de ver la Luna, no tengo duda que el me habla a través de ti, llorando estoy si muy bello lo que nos escribes y la canción hermosa, gracias Ixchel Luna, esposa de Héctor desaparecido 19 junio 2010 en una noche de lluvia

    el 18/06/2018

    trieste y hermoso escrito, gracias.

el 19/06/2018

Que hermosa forma de escribir. Y Lunita seguro que nos acompañan en cada paso que damos donde ellos los dieron.
Brilla su luz desde la lejanía. Gracias, muy bello.



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