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De pechos y de genitales

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ÚLTIMO PISO

Gwenn-Aëlle Folange Téry*

Lunes 12 de octubre de 2020

 

– Torrente, si tiene usted tetas.

– Esto no son tetas, ¡son pectorales!

Torrente 2: Misión en Marbella

 

Ya fui a la puchuración de senos y al raspadito de vagina.

 

Lo digo orgullosa, pero no había ido en dos años. Porque soy como la mayoría de las mujeres, no me fascina que me vean Allí cuando nos acabamos de conocer.

Esta vez aprendí cosas, tuve suerte fue académico el asunto.

Me fueron llevando de sala en sala dos mujeres, una de ellas principiante. La de más experiencia, que no mayor, la vi de edad parecida, le iba explicando a la otra todo lo que hacía.

– Mira, te pones aquí para alcanzar la mama sin incomodar a la paciente, eso, ¿ves?, la jalas un poco, la acomodas. Y vas bajando la placa. Señora, me avisa cuando ya no aguante. Ya que está bien aplanada la vuelves a jalar. Eso. El brazo lo levantas así, lo pegas bien acá- el brazo no, más bien el ala de vampiro, digo yo, bien a gusto. Risas amables. Eso. Ahora vete atrás, rápido. Apoyas fuerte, eso.

La placa se levanta de inmediato, y menos mal, una cosa es que no duela demasiado y otra estar ahí toda puchurrada.

Y pregunto, claro: Me parece que se veía más plano -mi seno- que de costumbre. ¿Es por algo en particular o por la clase?

Y no. 

“Lo que pasa es que su mama ya tiene mucho tejido flácido, señora, no se preocupe, por eso se ve así.”

Bocona, bocona, bocona. Y no, ella no.

Y más posiciones y más jaleo y más aplanamiento.

Y ya, muchas gracias, la dejo en la sala del ultrasonido, ahorita viene el doctor.

A é lo conozco, hablamos de Marsella, de clima y de senos, obvio. Me gusta porque siempre me dice qué ve. Esta vez, no ve nada más que tejido sano. Gracias, gracias, qué nervio se siente a cada vez, caray.

 

Al día siguiente tocó Papanicolaou.

No hubo clase, era otra señorita. Linda.

Mire, el pato es nuevo. La escobetilla también.

Mentalmente veo pasar un pato de caricatura, cuac, cuac, con su escobetilla en mano, lavando biberones. Deduzco claro que entonces es una pata y le pongo mandil.

Y pregunto, porque por lo visto la lección de ayer no me bastó: ¿Y qué sientes al hacer estos estudios?

Yo andaba en un terreno más como erótico, onda ¿te emocionas? ¿O te da no sé qué porque no eres lesbiana? 

Sí tuteando, total ya la sentía muy cercana, ¿verdad?

Y me habló de mi cérvix, que si está aquí y no allá, que luego hay que buscarlos, y sí, esa parte es a veces interesante, y de la primera vez que le tocó una vagina enferma, detalles sentimentales, no escabrosos, cómo decirle a la mujer que está frente a ti que corra al doctor, que no se espere…

Encogí mis piernas, las junté, me bajé de la mesa, me vestí, me fui, gracias-gracias, los resultados dentro de 5 días, gracias-gracias.

 

Regresé caminando a casa, un exquisito placer pese al recorrido-lateral de periférico, encima del periférico, lateral otra vez-  viento, cielo azul, estaba yo afuera, había cumplido con una atención hacia mí, era libre.

 

Y luego empecé a pensar, ves que la cavilación se me da re-bien y luego cinco días son largos y eso.

Porque pregunté, claro, qué onda con los hombres a la hora de la mastografía.

¿Oiga y a los hombres les pueden hacer el estudio igual? Digo, por tampoco es que tengan mucho tejido mamario, flácido o no.

Y que sí, es cuestión de presionar un poco más y de buscarle, me dicen.

Sí, a los hombres también les da cáncer de mama, una cosa en la que es una tristeza que seamos iguales. Les da más feo, porque si no dan su brazo a torcer para un simple análisis de sangre para lo del antígeno prostático, imagina para una mastografía, van cuando ya es muy tarde. Y de la próstata no hablemos, se lo platican al doctor cuando no pueden ya hacer pipí a gusto o cuando tiene problemas de erección.

Y que las conversaciones entre los cuates tampoco ayudan, puro chiste guarro sobre el tamaño de la mano del doctor.

No es que nosotras no hagamos comentarios, pero son más de “Flojita y cooperando”, de “Si quieres te acompaño”, de “¿Cómo te fue?”, comentarios acompañadores pues.

 

Tanto tabú mal localizado. O tanto tabú, así, a secas.

A ver: uno, no hables de pecho femenino si no es para erotizarlo. Dos, no hables de pecho masculino si no es para admirarlo. Tres, no te acerques a la medicina preventiva. Cuatro, no examines ni conozcas tu cuerpo.

Y cinco, que pongo acá porque es ligeramente diferente: Dime por qué en nuestra cultura los hombres pueden andar por la vida -casa, calle- sin ropa en el torso y las mujeres no. ¿Qué tiene  el tejido mamario femenino que el masculino no? A mí me erotizan tanto los unos como los otros, ¿a ti no? Luego tanto existen mujeres que no necesitan sostén como hombres que sí y sin embargo a una es a la que miran lascivamente si sólo trae camiseta- o desaprobadoramente si la mirada es de las comadres del pueblo- y tan más sin embargo nadie se ofusca por alcanzar a ver pezones masculinos turgentes bajo una playera mojada. 

Me fui bien re-lejos del puchurramiento lo sé, pero eso te da un atisbo sobre mi mente tan femenina: enredada, ninfómana, preguntona.

 

Que no pregunté sobre algo que sigue surcando las ondas de mi cerebro:

Al levantar y abrir las piernas para dejar bien abierta la entrada de la vagina para un Papanicolaou, ¿se ve mi ano? 

A ése no lo he observado con espejito como lo hago con mi vulva. ¿Qué me retiene? ¿Lo mismo que a ti?

Seguiré pensando, analizando, diseccionando y masticando en lo que llegan mis resultados.

 

Eso sí, aprendí que lo que tengo no son chichis caídas sino mamás de tejido flácido.

 

Octubre, mes del Tócate, Mírate, Quiérete. Seas hombre o mujer, siente tu pecho, brazos arriba, atrás, toca tus testículos, piernas abiertas, inclínate. Si te duele el vientre y no estás menstruando, no es normal. Si te duele el vientre y estás menstruando, qué crees, tampoco lo es. Cualquier substancia que salga de tus pezones, de tu vulva, de tu ano, de tu pene y que no debería de hacerlo, pues… no, NO es normal.

Respeta más a tu cuerpo que a cualquier tabú.


* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.

[email protected]

@GwennFolange

Foto de interiores (1): Gwenn-Aëlle Folange Téry.

Imagen (2) y en portada: Avatar. | Foto: Rolando García de la Cruz.






Luis López




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3 Comentarios

el 12/10/2020

Cosas que no nos gustan pero hay que hacerlas, más vale que duela un poco, que nos incomoden un poco a asustarnos de veras y sufrir un mucho y hacer sufrir, y hasta irnos de este mundo. Valiente texto!

el 13/10/2020

mi apreciada Gwenn, me dolió a mi también

el 14/10/2020

Sí Tina, en efecto. Y luego quedan las pobrecitas adoloridas varios días. Pero nada que ver, imagino, con quimios, radiaciones y velorios…
Te abrazo!



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