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Alfonso Díaz Rey*
Miércoles 19 de abril de 2023
A mi sobrina Vera, en su cumple.
Hay hechos que por su significación histórica y cultural se convierten en poderosos símbolos que alimentan el espíritu de libertad, independencia y soberanía de pueblos que se encuentran más allá de las fronteras de los países donde ocurrieron.
Y cuando, además, existen vínculos históricos, culturales y de identidad en sus luchas, esos hechos repercuten positivamente y se transforman en fortalezas que potencian las resistencias e ideales libertarios de los pueblos.
Uno de esos hechos es la Victoria de Girón, el 19 de abril de 1961, que significó la primera derrota del imperialismo yanqui en tierras de Nuestra América, en un infructuoso intento por revertir el triunfo de la Revolución en Cuba y retomar el control total de la mayor de las Antillas.
En Girón, al imperio le fallaron todos sus cálculos. En su soberbia y desprecio por nuestros pueblos, subestimó a los revolucionarios cubanos, a su dirigencia y a un pueblo dispuesto a defender la libertad que poco más de dos años atrás habían conquistado para siempre. Pagó muy caro su error.
En Playa Girón la aventura imperial mercenaria duró solamente 66 horas. Las mentiras previas y las difundidas durante ese tiempo ─táctica del imperio en su estrategia de dominio─ se cayeron más rápido que lo que tardaron en elaborarlas; y la complicidad de los gobiernos títeres que apoyaron a Estados Unidos en esa aventura les generó aún más animadversión de sus pueblos. Y se incrementó en Nuestra América el rechazo casi generalizado hacia la política imperial norteamericana.
Esa victoria fue el principio del fin de una etapa de tutelaje en la que los aspectos importantes de la política latinoamericana, y hasta la designación de las personas que detentarían las más altas responsabilidades, se definían en Washington con el visto bueno de los monopolios que operaban y saqueaban en nuestros países, considerándolos como su patio trasero.
Hoy, el panorama en esta parte del mundo es diferente. Aun cuando en nuestros pueblos persisten muchos problemas, es muy diferente al que existió durante buena parte del pasado siglo, cuando desde las embajadas yanquis se delineaba la política interna e internacional de nuestros países; o como tras la desaparición de la Unión Soviética y la caída del campo socialista en Europa, que hizo sentir al imperio omnipotente y proclamarse eterno. En esa diferencia, sin duda, de alguna manera ha estado presente el ejemplo de la Revolución Cubana; y de Girón, con la demostración palpable de que con la unidad del pueblo se puede vencer al más poderoso enemigo. De nuestra capacidad y habilidad para organizarnos y de alcanzar el mayor grado posible de unidad interna y con los demás pueblos hermanos dependerá que esa diferencia alcance niveles y condiciones que conduzcan a una vida digna para nuestros pueblos.
Se cumplen 62 años de la heroica gesta del pueblo cubano en Playa Girón, 62 años de que se confirmó y reafirmó que la Revolución Cubana había marcado un parteaguas en la historia de los pueblos de Nuestra América ─y de buena parte del mundo─ con la demostración de que un pueblo unido y decidido puede hacer valer su dignidad y su soberanía aun en las condiciones más adversas que le impone su enemigo, condiciones que no han impedido que Cuba brinde su solidaridad a los pueblos del mundo y, a la vez, la reciba de estos. Por ello la Revolución, pese al cruel y genocida bloqueo económico, comercial y financiero del imperio, está transitando por el año 65 de su existencia.
Los pueblos que vivimos en esta parte del mundo y que hemos padecido, quizá más que otros, los embates del expansionismo, primero, y posteriormente del imperialismo yanqui, somos los que más valoramos el significado de esa hazaña del pueblo cubano. En Girón, la victoria militar y moral de las fuerzas revolucionarias sobre los invasores mercenarios ─apoyados, equipados y financiados por el gobierno de Estados Unidos─ dio a Cuba y a su Revolución una gran fortaleza y prestigio moral que reafirmaron al pueblo cubano como un referente universal en dignidad, soberanía y solidaridad.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Fidel Castro desciende de un tanque T-34 en Playa Girón, durante la invasión de las tropas mercenarias dirigidas por el gobierno estadounidense a Playa Girón, el 19 de abril de 1961. | Foto: Fidel Soldado de las Ideas / Partido Comunista de Cuba.
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