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El autodidacta

Crónicas / Diálogo País / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 23/03/2020

SOMOSMASS99

 

Víctor Corona*

 

El autodidacta

Hace años

-muchos años-

deambulaba como alma en pena

allá en Ensenada buscando

cariño

un sitio.

 

Me miro a mi mismo

-demasiado a veces-

y me miro

-a veces también-

desde el recuerdo

y me estremezco.

 

Allí estoy

-igual que ahora-

con el cuerpo curvo

con la frente

-clavada-

hacia el suelo

con la mirada

arriba

abajo

a todos lados.

 

Las tardes de verano

largas tardes de verano

shiclosas

entretenido

pensando

cómo será la felicidad

veía a mis compas

con 17

con sus sholitas

acompañados

enamorados los vatos.

 

La biblioteca era mi refugio

libros de la SEP

de Joaquin Mortiz

de Porrúa

de Alfaguara

me transportaban

-a mundos shilos

de personajes encantadores

aterradores.

 

¿Has leído La peste?

Hay un personaje que se llama

-el autodidacta-

un loquillo que lee

sin criterio

en orden alfabético

todos los libros

todos

sin importar

nada

el contenido.

 

Desde la memoria

-así me recuerdo-

devorando libros

sinrazón

algunos me gustaban

-otros no-

algunos los entendía

-la gran mayoría no-

 

Pero es lo verga, ¿no?

lo importante era estar allí

leyendo

como resistencia

conectado a un pinshi mundo

lejano

distante.

 

Así supe de mundo existentes

y de otros fantásticos

jamás pensé que mi vida

propia

pudiera ser

como esas historias

amarillentas

ocres

de libros viejos

de biblioteca pública

de desierto mexicano.

 

Un día

por mero azar

leí un libro de un poeta

shiapaneco

Homero Aridjis.

 

¿En quién piensas cuando haces el amor?

un libro que hablaba

del fin del mundo

terremotos

ratas

hambre.

 

En medio de eso

dos personas se buscaban

para hacer el amor

-una ciudad se caía-

sumida entre cadáveres

para verse

y unirse

recuerdo la frase exacta

como un animal mitológico

apocalíptico

un animal de dos espaldas.

 

Los años

-el ritmo de la pinshi vida-

me han hecho alejarme de esas historias

erróneamente seguro

ya no me busco

en esos amores en tiempos de cólera

o en esos cantos generales

o residencias en la tierra.

 

Las calles han quedado vacías

-las persianas han bajado-

las personas cruzan la acera

con desconfianza

con miedo

la muerte

la enfermedad se instauran en el pecho

en la sangre.

 

De manera distinta

-o quizá no-

el apocalipsis se asoma

travieso

retador

mostrando

-bien verguero-

las fragilidades

los miedos

lo básico.

 

Las calles no se caen

tampoco hay ratas

-de momento-

saltando de las alcantarillas

más bien hay

ordenadas colas en las puertas de los supermercados

gente con mascarillas

mucha quizá

paseando a sus perros

tirando basura

buscando el pan.

Una manera ordenada

-bastante ordenada-

de acabarse el mundo.

 

Y yo siento vergüenza

porque si esto fuera a acabarse

una parte de mí

-seguro la más madreada-

se niega a esperar el derrumbe

-desde el sofá-

quisiera que las paredes

si tienen que caerse

se caigan

mientras paso por esas vecindades

húmedas

con cortinas hechas de trapo

donde las personas

se abrazan

se besan

se aman

mientras el mundo se acaba

se aman preguntándose

¿En quién piensas cuando haces el amor?


* Víctor Corona estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México, y el doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona, España. Actualmente se dedica a la investigación.

Imagen de interiores: Efes Kitap / Pixabay.

Imagen de portada: Nathan Dumlao (@nate_dumlao) / Unsplash.






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