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El movimiento es pacífico, no hay forma de radicalizarnos: Omar García

Sociedad Estado / Top News / 13/10/2015

Agustín Galo Samario / SomosMass99

León, Gto. / Lunes 12 de octubre de 2015

Sobreviviente de la noche de Iguala, Omar García se ha convertido en la voz preponderante de los estudiantes de la normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, y de un movimiento que no ha dejado de luchar por conocer, con pruebas sólidas y creíbles, el paradero de sus 43 compañeros desaparecidos a manos de policías municipales el 26 de septiembre de 2014.

Aunque se ha dicho uno más del colectivo, que aglutina también a las madres y padres de los ausentes, sus declaraciones suelen tenerse en cuenta a nivel nacional e internacional. Y aunque quizá nunca se lo esperó, casi todo mundo sabe que cuando habla a quienes se escucha es a sus compañeros normalistas y, a la vez, a muchas de las víctimas de la grave crisis de derechos humanos que afecta al país y que se ven reflejados en su tragedia.

Al cabo de doce meses y días de luchar en el terreno contra las inconsistencias en las investigaciones del gobierno federal para esclarecer el caso Ayotzinapa, Omar García entra en el debate de lo que le espera en el futuro inmediato al movimiento. “El proceso ha sido difícil, nosotros lo admitimos siempre. Ha disminuido el movimiento en las calles, pero a nivel de relaciones entre organizaciones, de conocer más gente, de organizarnos, de establecer compromisos de solidaridad y apoyo mutuo con más gente, eso ha crecido de manera significativa, tanto como no lo había antes del 26 de septiembre. Ahí no nos quiebran ¡ni madres!, tendrían que desaparecernos de a uno por uno y no lo van a hacer”.

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El movimiento va a seguir siendo pacífico, añade, más ahora que “no hay la posibilidad real” de radicalizarse. Pero de que el movimiento va a continuar, ni duda. “Nos queda la vía pacífica y la vamos a seguir haciendo. Las amenazas que hay, las órdenes de aprehensión contra padres de familia, contra quienes han participado este movimiento, estudiantes o maestros, o gente de otros colectivos, pues las tendremos que afrontar en el sentido de que no vamos a permitir presos políticos ni asesinados. O sea, nuestra postura sigue siendo la misma: tocan a alguien del movimiento y nos tocan a nosotros. Hacerlo sería dignificaría darnos motivos para sacar a flote toda la fuerza que hemos reunido todo este año”.

Tal advertencia la sustenta en el hecho de que, si bien las manifestaciones son menos numerosas, “cada vez hay más gente que se une. Nosotros vemos la posibilidad, vemos de manera objetiva que mucha gente se está incorporando. A veces por los desaparecidos, a veces porque ya quieren cambios o por otros motivos. Pero la gente ha despertado, no lo pueden negar.

Si nosotros somos astutos para organizar, canalizar a toda esta gente hacia un proceso civil, pacífico, de transformación, vamos a hacer muchas cosas (…) Creo que este año el movimiento ha puesto en evidencia varias necesidades de cambio en este país y por eso muchos se van a ir incorporando, (aunque) ya no van a salir a las marchas como antes, no van a salir a hacer paros académicos, como lo hacían al principio los estudiantes. (La razón) es que ese problema (la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa) no se va a resolver con paros académicos ni con otro tipo de manifestaciones. Se va a resolver si sabemos organizar a los colectivos, si sabemos establecer relación con las organizaciones y en eso es en lo que estamos”.

– Decías la vez pasada que no había que satanizar, sino revisar las opciones del movimiento.

Hay que consensuarlo, hay que ver de qué manera tiene que ser. Pero eso no deben decirlo solamente ni Ayotzinapa ni los padres de familia de los 43. Tenemos que sentarnos a platicarlo muchos y muchas, porque es responsabilidad de todos cambiar esta situación. Ellos (otros movimientos) no deben satanizarnos ni seguirnos estigmatizando, somos gente común y corriente. Cuando ves a cantantes, a artistas, a maestros, a gente con doctorado, cuando ves a los del ITAM, cuando ves a católicos, te das cuenta que en realidad el país necesita cambios. Y toda esa gente merece respeto, es gente común y corriente que jamás se ha metido en problemas, que jamás ha roto un vidrio, pero que quiere e identifica que este país tiene que cambiar. O sea, las formas ya las veremos. Si la gente sigue siendo partidaria de la vía electoral, pues será decisión de la gente. Cada quien decidirá en su momento”.

Si bien la viabilidad de México como nación está en juego desde hace años, asegura, hoy lo está más que nunca. “Si nos vamos a la credibilidad que tienen los mexicanos en el sistema político o democrático del país, verán que siete de cada diez lo reprueban. Y eso no es ahora, lo reprueban desde hace diez años. O sea, no creen en este sistema sistema político y por tanto no creen en su clase política. Yo siento que sí, yo lo creo, que estamos jugándonos la viabilidad de este país, de este Estado nacional. Tenemos que cambiar, tenemos que modificar ciertas cosas y tenemos que participar los ciudadanos para lograr esa modificación de cosas”.

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Una opción

Entre algunas organizaciones civiles se ha planteado que México debe seguir el camino de Guatemala para poder realizar investigaciones independientes contra la corrupción, lo que terminó con llevar a juicio al ahora ex presidente de ese país, Otto Pérez Molina, y la dimisión de su vicepresidenta Roxana Baldetti. Para que ello fuera posible, desde 2006 los guatemaltecos crearon -con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas- la Comisión Comisión Internacional contra la Impunidad.

Para Omar García, esa es una salida posible ante la crisis de corrupción, de derechos humanos y de impunidad en México. “Claro, claro, muchos lo están pidiendo y es viable”, enfatiza. “Y ya no solamente para llevar a juicio a Peña Nieto, imaginemos con que llevaran a juicio a Murillo Karam o a algún otro, a alguien con quien poner el ejemplo. Imagínate decir: ¿saben qué?, un organismo internacional o independiente que representaba a la sociedad civil mexicana logró llevar a juicio a un delincuente. Entonces veríamos una apertura real de acceso a la justicia y a la democracia. Decir que no son intocables, que si la riegan, si cometen un crimen tienen que ser castigados como cualquier otro ciudadano, no tienen por qué gozar de fuero o escudarse en esas cosas. Criminal que haya en el gobierno o fuera de él, a la cárcel. Tenemos que empezar por algo. Porque, o sea, se ven como intocables los del sistema político”.

De hecho, en el caso específico de los errores en las investigaciones de la Procuraduría General de la República por la desaparición de los 43 normalistas han exigido ya unidad especializada en investigación y otra para castigar a responsables. Pero sin personalizar, afirma, “porque hay muchos implicados. Nosotros no personificamos o lo atribuímos a una sola persona. El problema es de un conjunto de personas, del conjunto de instituciones y del Estado mexicano en general. Sabemos que hay gente bien intencionada y buena en el Estado, pero la verdad es que esas cúpulas, esos grupos de poder son los que toman las decisiones y someten al resto. Sobre esos vamos”.

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