Breaking

El principal obstáculo al desarrollo

Diálogo País / Slider Inicio / Top News / 29/09/2023

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 29 de septiembre de 2023

 

Alguna vez, en tiempos remotos, el capitalismo tuvo un carácter revolucionario. Desplazó a una formación económico-social, el feudalismo, cuyas contradicciones representaban un obstáculo al avance de las fuerzas productivas y al desarrollo de la sociedad; revolucionó las formas de producir, impulsó la productividad, la ciencia y la tecnología; transformó a la sociedad y las relaciones sociales. 

La formación económico-social resultante ─basada en la propiedad privada de los medios de producción─ y las leyes objetivas que la rigen crearon nuevas y más complejas contradicciones que con el tiempo devinieron, también, obstáculos insalvables al desarrollo de la sociedad y de las propias fuerzas productivas. En ese contexto crecen considerablemente la explotación de seres humanos y la naturaleza, se expanden la desigualdad y la injusticia y surge la guerra como medio para controlar territorios y explotar a los pueblos y sus recursos. 

La acción de esas leyes objetivas dio origen a la acumulación y centralización de grandes capitales, de riquezas enormes que son producto de la explotación del trabajo humano y del despojo; pero también, como expresión de sus contradicciones, dio origen a las crisis, que se convirtieron en fenómenos inherentes al sistema y se presentan cada vez con mayor frecuencia, fuerza y complejidad, al grado que actualmente el sistema pareciera estar inmerso en una sola, interminable y multifacética.

Como el sistema se fundamenta y sostiene en la explotación del trabajo humano y dado que es incapaz de resolver sus crisis, el costo de las medidas y acciones para paliar sus efectos recae siempre en los pueblos, fundamentalmente en quienes en la búsqueda de su subsistencia deben vender su fuerza de trabajo.

El neoliberalismo fue la respuesta del sistema a una crisis de carácter estructural, que afectaba aspectos económicos, sociales, políticos, culturales y de la naturaleza ─al medioambiente, por completo─, que en su intento por superarla convirtió todo en mercancía y, prácticamente mediante el despojo, privatizó bienes y riquezas nacionales y naturales. Hasta la guerra se convirtió en un mecanismo de acumulación de capital.

En nuestro país ese despojo incluyó una serie de ‹reformas» laborales de carácter regresivo que precarizaron el trabajo, los derechos de los trabajadores y los salarios; privatizó servicios sociales básicos como la salud y la educación; y entregó al capital privado áreas y recursos estratégicos. Además, alentó a niveles de escándalo la corrupción y mediante «reformas estructurales» elevó a nivel de leyes, de manera anticonstitucional, documentos, disposiciones y medidas que «legalizaron» y «legitimaron» todas sus fechorías y su «estado de Derecho».

Como el neoliberalismo confirmó la incapacidad del capitalismo para encontrar solución a sus crisis y dado que la explotación del trabajo humano continúa siendo la fuente de creación de riqueza, el sistema recurre nuevamente, sin el menor recato ni importarle la situación de los pueblos, a precarizar aún más las condiciones laborales mediante el incremento de jornadas de trabajo, la elevación de la edad de jubilación, disminución de salarios reales, el retroceso en conquistas de los trabajadores y, además, utiliza sus fondos de pensiones como fuente de financiamiento para proyectos que implican mayor explotación, entre otras medidas regresivas. 

Y siempre en busca de la acumulación de riqueza y poder este sistema conduce a la humanidad al límite de condiciones y situaciones que la ponen en grave peligro. Por ello el capitalismo es el principal obstáculo al desarrollo de nuestros pueblos y, de manera general, de la humanidad. 

Muestras de ello son las protestas sociales masivas en Grecia, Francia, Inglaterra y otros países europeos, manifestaciones en Corea y huelgas en Estados Unidos, países en los que la política laboral regresiva golpea duramente a la clase trabajadora. Es en los países subdesarrollados donde se manifiestan con mayor crudeza y violencia los efectos del neoliberalismo. 

En Nuestra América, los regímenes neoliberales han hecho lo mismo, situación que aun con gobiernos de corte progresista no se ha podido revertir.

El proyecto de país que ofrece la derecha en México ─como en toda Nuestra América─ es la aplicación de más neoliberalismo, razón por la que es importante evitar su retorno al gobierno.

Si aspiramos a un desarrollo que permita una vida digna para quienes vivimos en este país y para generaciones venideras, habría que tener presente, en términos numéricos, que quienes trabajamos para subsistir somos muchos más que quienes viven de nosotros. Y somos los únicos que podemos, en unión con compatriotas conscientes y honestos, cambiar la situación para bien de nuestro pueblo.    

 


* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: Tarikul Raana (@tarikulxraana) / Unsplash.






Luis López




Entrada Anterior

Las noticias no tienen nada que ver con el interés periodístico

Siguiente Entrada

Derecho al aborto: asignatura pendiente, denuncian organizaciones y defensoras oaxaqueñas





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Las noticias no tienen nada que ver con el interés periodístico

SOMOSMASS99   Caitlin Johnstone* Australia / Viernes 29 de septiembre de 2023   No lo menciono a menudo,...

29/09/2023