SOMOSMASS99
Agustín Ramírez Agundis*
Miércoles 31 de julio de 2019
El día de ayer le dijimos adiós a Sergio Franco, en el Templo de San Agustín de la ciudad de Celaya. Fuimos vecinos durante más de cinco lustros. A lo largo de ese tiempo los miembros de mi familia tuvimos la confianza que daba el saber que contábamos en todo momento con Sergio, una persona plena de nobleza y generosidad, siempre dispuesto a ayudarnos en los problemas que se nos presentaban; me atrevo a decir que lo mismo deberán de sentir en estos momentos muchos de quienes vivimos en las dos cuadras que constituyen la calle donde habitamos. Multitud de recuerdos se presentan ahora que dan cuenta de su forma de ser. Su conocimiento, habilidad y destreza para realizar las tareas propias del oficio de orfebre que con tanto gusto y pasión desempeñaba. Su rectitud y responsabilidad para cumplir oportuna y eficazmente los compromisos contraídos con sus clientes. Su trato siempre educado, principalmente con las mujeres. Su permanente preocupación ante los riesgos de robo que compartimos por habitar en casas adyacentes; de hecho, en una ocasión nos salvamos de un atraco sólo gracias a que él ahuyentó al ladrón cuando éste se encontraba ya prácticamente en el interior de nuestra vivienda después de haber violentado una reja y una puerta de madera. Su notable sentido de gratitud hacia los servidores públicos; al aproximarse el final del año una de las tareas en las que centraba su atención era la de conformar la canasta navideña que junto con su esposa entregaba a cada uno de los trabajadores del servicio de recolección de basura. En todo momento inquieto y dinámico, caminando por las calles aledañas, y otras no tanto, para hacer sus compras. Su afición en los últimos tiempos por los viajes a la playa, siempre en compañía de su esposa. Su carácter muy franco, para hacer honor a su apellido, e invariablemente con la broma oportuna para mostrar su agilidad mental y su constante actitud amistosa.
En octubre del año pasado le fue detectado un tumor maligno, durante ocho meses libró de manera decidida y valiente una difícil y dolorosa batalla para combatir la enfermedad. Lamentablemente el día de antier sucumbió. Su esposa, sus tres hijos, sus nietos y sus nueve hermanos viven ahora momentos de pesar, pero confortados ante todo por la fortaleza de conformar entre todos una familia numerosa y muy unida.
El cáncer se ha convertido en un azote para la humanidad. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer estimaba que para el 2018 se generarían en todo el mundo más de 18 millones de nuevos casos de esa enfermedad y que en ese año morirían más de nueve millones y medio de personas como consecuencia de la misma. El número de casos de cáncer estimado para el 2018 es 28% mayor que el calculado en el 2012, lo cual da cuenta del crecimiento en la incidencia de la enfermedad. En México el cáncer es la tercera causa de muerte, en la actualidad se estima que anualmente se presentan 191 mil nuevos pacientes y fallecen 84 mil personas.
Vacunas, tratamientos y medicamentos más eficaces y menos invasivos, mejores prácticas de vida y un mayor conocimiento de la enfermedad permiten a los organismos especializados en el tema pronosticar que en el mediano plazo, hacia el año 2025, la incidencia del cáncer y la mortalidad que conlleva comenzarán a mostrar una tendencia descendente. Sin embargo, quizás los vaticinios son demasiado optimistas ya que no toman en cuenta que los patrones de consumo están cada vez en mayor medida determinados por los fabricantes de productos alimenticios industrializados y la publicidad que les es inherente.
Por el momento esa enfermedad sumamente agresiva y dañina no nada más para el paciente sino para todos los miembros de su familia, continúa haciendo estragos en nuestro medio. En lo personal, Sergio es el tercero entre mis amigos cercanos que han fallecido en los últimos dos meses como consecuencia del cáncer. Primero fue el compañero Raúl Lesso, destacado profesor e investigador del Instituto Tecnológico de Celaya en el campo de la Ingeniería Mecánica, cuyo deceso ocurrió el 1 de junio; luego, a fines del mismo mes, falleció Octavio Bernal, regiomontano avecindado en San Miguel de Allende con quien compartíamos profundas afinidades ideológicas.
Con Sergio, respecto a aquella partida de ajedrez que acordamos no hace mucho, ésta queda por lo pronto pendiente, pero no abandonada. Seguramente la habremos de jugar en aquel lugar donde tarde o temprano nos volveremos a encontrar.
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Foto de portada: Sur Side Story.
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