SOMOSMASS99
Surinam Rodríguez Olvera*
Jueves 28 de junio de 2018
Recuerdo perfectamente cuando me enamoré de una mujer. Mis pensamientos me dictaban que estaba mal y mis allegados siempre me predicaron que no era lo normal, pero mi corazón latía cada vez más rápido cuando estaba con ella. Con tan sólo tomar de su mano o mirarnos a los ojos, era la fusión más impresionante de mi vida.
Muchos amigos me dejaron de hablar y los que no me conocían decían cosas aberrantes de mí. Y yo, simplemente no lo pude manejar. Pensé que era una etapa, que se pasaría como una enfermedad. Era chica y no tenía con quien hablar, me martirizaba cada noche, infinitos llantos, así como múltiples maldiciones…
Era una quinceañera, hace 13 años, con pavor de que los demás supieran que era lesbiana. Viví durante penumbra bastantes años y cortes no deseados, rechazos inesperados, y amistades diluidas por una preferencia sexual…
Hasta que por fin entendí que no era delito amar a alguien como tú, alguien que tenía tu mismo cuerpo. Sobre todo, alguien con quien compartieras amor y con eso bastaba.
Por eso cada Junio se celebra el mes del Orgullo. Bastantes personas se preguntan: ¿Por qué lo celebran? ¿Por qué se exhiben?
Sólo en 26 países del mundo se celebra el matrimonio igualitario, en 65 países la homosexualidad es ilegal, en 89 no es ilegal pero tiene restricciones (¿desde cuándo se tiene que esconder uno para amar?), en 10 países lastimosamente la homosexualidad es penalizada con la muerte, y México se ubica como uno de los países con más crímenes de odio. ¿Quieren más?
Dejen los estereotipos y prejuicios fuera. Hay que convivir entre nosotros, no ponernos el pie como humanidad.
* Nuestra autora: “Soy Surinam, psicóloga de profesión y escritora de corazón. La poseía es el amor de mi vida”.
Foto de portada: Ego City.
Comparte en Facebook
Twittéalo








