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Karla, la dura batalla por la justicia

Sociedad Estado / Top News / 27/11/2014

Agustín Galo Samario / SomosMass99

Silao, Gto. / Miércoles 26 de noviembre de 2014

No ha pasado la tormenta. Tiene que ser protegida las 24 horas, día y noche, trabaje o duerma. Karla Janeth Silva Guerrero, corresponsal del Heraldo de León en esta ciudad y agredida el 4 de septiembre por su labor periodística, no ha recibido noticias de las investigaciones que realizan la Fiscalía Especializada en Atención a Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) de la Procuraduría General de la República ni de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), organismo que indaga el caso desde por lo menos el día 12 de ese mismo mes. La batalla por una justicia completa no acaba y la libra, por ahora, sola. Pero lo que sí sabe es que las agresiones contra los periodistas se dan de forma cotidiana en Guanajuato, y las más de las veces por parte de funcionarios públicos de todos los niveles de gobierno.

En contraste, la misma CNDH rechazó conocer otra queja de la periodista del 18 de septiembre, ésta por los malos tratos y comentarios ofensivos que recibió de una doctora de la clínica 54 del Instituto Mexicano del Seguro Social, con la que acudió para la correspondiente valoración por riesgo de trabajo luego de ser golpeada al interior de la corresponsalía del diario para el que labora. De hecho, en su respuesta del 30 de octubre –recibida apenas el 19 de noviembre-, la comisión nacional le pide remitirse al órgano de control interno del IMSS, a pesar de que se trata de una institución del gobierno federal.

Karla tiene vigilancia las 24 horas del día. Su vida ha dado un vuelco, dice.

Karla tiene vigilancia las 24 horas del día. Su vida ha dado un vuelco, dice.

No ha sido suficiente la solidaridad del gremio periodístico, que desde el mismo día del atentado se volcó en su apoyo. Tampoco la resolución de la Procuraduría de los Derechos Humanos de Guanajuato (PDHG), que el viernes anterior confirmó que la agresión que sufrió hace casi tres meses tuvo como propósito amedrentarla y fue cometida en represalia por su labor periodística en esta demarcación, con informaciones que “contenían algún elemento de crítica hacia la administración pública municipal silaoense”.

Entrevistada en las mismas instalaciones donde fue atacada, cuando se le pregunta su opinión respecto de las recomendaciones dirigidas al alcalde Enrique Benjamín Solís Arzola por parte de la PDHG, responde que se encuentra en la revisión del expediente para conocer los argumentos en que se basó la procuraduría de derechos humanos para emitir su resolución.

 

Una vida distinta

 

Desde que fue agredida su vida ha dado un vuelco. Explica que “todo se ha complicado, porque tengo que estar haciendo declaraciones y atender muchas situaciones. Es bueno para mí porque se atiende el caso. Pero personalmente ya no salgo, mi vida ha cambiado en un 85 por ciento. La PDHG desde el 5 de septiembre solicitó a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) medidas precautorias. No se había presentado una situación similar en este estado, pero hay protocolos. Me siento, digamos, un poco más relajada porque tengo la certeza de la seguridad, porque en el municipio sí hay un poco de inseguridad, que siempre lo he dicho en mi labor periodística. Aunque no puedo desempeñar mis actividades como antes lo hacía, están conmigo las 24 horas”, dice respecto de los elementos que le fueron asignados para protegerla por el secretario de Seguridad Pública del Estado, Álvar Cabeza de Vaca.

El haber sido atacada por ejercer su derecho a la libertad de expresión la ha hecho conocer el otro lado del periodismo, el de la fuente a la que acuden los reporteros. Y no es fácil, porque ahora se da cuenta de la responsabilidad que implica dar una declaración. “Te puedes meter en un problema jurídico o de opinión. Ha sido un poco difícil, sobre todo (porque) en esta parte he tenido que llevar las cosas sola. Tengo el apoyo de mi familia, pero no tiene el conocimiento o experiencia para este tipo de situaciones. A lo mejor el haber estudiado una licenciatura en comunicación me ayuda un poco”.

Quizá por eso trata de ser lo más precisa posible. Porque cuando se le hace ver que su caso es el primero que se comprueba como un atentado contra la libertad de expresión, aclara que en lo jurídico “no se ha comprobado. En eso está la investigación de la PJGE; estamos en una investigación complementaria para ver si se inicia un proceso penal en contra de los inculpados, (que) todavía no (son declarados) culpables”.

 

Cosa de todos los días

 

Aún así se muestra optimista, porque sabe que a partir de la situación que le ha tocado enfrentar “muchos de mis compañeros se levantaron no sólo en mi apoyo, sino por garantizar la seguridad de todos.

– Los hechos están ahí, literalmente expuestos ante el mundo. Todos nos dimos cuenta que se trató de un ataque contra tu libertad de expresión. ¿En Guanajuato esto no ocurría?

Creo que ocurría, pero nosotros como periodistas, comunicadores, lo aceptábamos y lo veíamos como el pan de cada día. Yo muchas veces lo llegué a hablar con mis compañeros, que se da principalmente con funcionarios públicos, no con la iniciativa privada o la sociedad. Es con el gobierno, en todos los niveles, que vas y ya te empujan, no usan groserías pero sí te agreden verbalmente, te niegan una entrevista. Hay funcionarios que para unos compañeros no están y para otros quizá sí. Considero que desde ese punto son las agresiones. Hago la comparación con la violencia contra las mujeres, que inicia con un empujoncito, un pellizquito, una mala palabra. Hasta el punto en que crece y entonces llegamos a decir por qué no hicimos algo para evitar pasar por esta situación.

– El gremio parecía no estar unido y ahora se unió entorno a ti. ¿Por qué consideras que no nos habíamos quejado antes?

A veces estamos tan desinteresados… no como medios de comunicación, porque yo siempre he aclarado que una cosa son los medios de comunicación y otra cosa los reporteros. Como que a veces nos falta ese interés por nosotros mismos, por preocuparnos por nuestra seguridad, por nuestro bienestar y mucho menos nos vamos a preocupar por otras personas, (por estar) cada quien dedicándose a hacer su labor. Creo que esta unión surge a raíz de que vemos el peligro en que todos podemos vernos inmiscuidos. Si realmente no hacemos algo por nosotros mismos, ¿quién lo va a hacer?

– ¿Crees que ahora los periodistas pueden hacer su trabajo de forma más libre?

Hay muchos factores, pero nada perdemos con intentarlo. Me gusta mucho hacer comparaciones, entre esta parte de que nos quejamos que hay basura en las calles y nosotros tiramos basura. Tal vez no se arregle el problema, pero ¿qué estoy haciendo yo? Realmente hay situaciones que no pueden cambiar de la noche a la mañana.

– Ha habido casos en que en los medios se decía que este o tal tema no se toca hasta nuevo aviso. Pero hasta que te ocurrió esto todo parecía transcurrir con normalidad, incluso que hay espacio para la crítica.

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Hace falta una cultura de la denuncia.

Creo que es un tanto complicado, porque denunciar no es solamente presentar nuestra queja sino todo lo que implica: tiempo, desgaste, presiones. Entonces muchas veces lo he visto así, yo en su momento no lo hice así. Hasta que te encuentras con una problemática mayor en que dices, o denuncio o es mi vida. Nos hace falta esa cultura, pero por todo lo que implica. Todavía por nuestra forma de aplicar la justicia en el país, no sé cómo llamarlo, un tanto lenta, un tanto compleja, a veces nos lleva mejor a…

 

La soledad

 

Si bien deja inconclusa la respuesta, Karla es muy clara. Por eso cree que los periodistas debemos empezar a hacer y pensar por nosotros mismos, porque considera “que de nada servirían tantas instancias a las que podemos acudir, las (organizaciones) defensoras de la libertad de expresión, si no acudimos, si no nos quejamos”.

– ¿Con quién has acudido? ¿Con quiénes te asesoras?

Solamente he estado trabajando con la PDHG y con la PGJE. Y bueno, con la PGR que tomó el caso el 6 de septiembre, si mal no recuerdo, pero hasta ahora no sé cuál sea el avance (de su investigación) y sólo estoy de momento en contacto con la Fiscalía Especializada en Atención de los Delitos contra la Libertad de Expresión.

– Me llama mucho la atención. Todo mundo se volcó en tu apoyo y finalmente lo has tenido que enfrentar tú sola.

(Silencio)

– Causa desazón, todos estuvimos aquí, marchamos juntos…

Bueno, he tenido el apoyo de la PDHG y de la PGJE. Pero no sé si ha sido que yo no lo he buscado, que no he tenido el tiempo, sí la disposición, pero se me ha complicado tanto mi tiempo, duermo muy poco.

– No tienes que echarte la culpa. Todos somos afectados. Esperemos que la solidaridad que mostramos se haga efectiva, ¿no?

(Silencio)

– Me regreso un poquito a lo que decías de las mujeres. ¿Crees que todo esto se deba a que eres mujer?

No lo sé. Desde el hecho que entran tres personas y ven que estamos Adriana y yo aquí, que se atreven a ponerle a una mujer la mano encima y no son unas cachetadas, sino realmente (golpes) con el afán de causarme una lesión que quedara muy visible. ¿Por qué no en un brazo, por qué no en la espalda? ¿Por qué tenía que ser en la cara? Yo no he sido muy superficial, es decir, que me duela tanto una lesión que quede tan evidente. Pero tomándolo desde ese punto de vista, lo que a las mujeres nos duele más es algo que quede muy notorio en el rostro. No sé si ese sería el afán, de que no se me olvidara.

– Cuando se te agredió de esa forma, pregunto, ¿fue un intento de intimidarte, de coartar tu libertad, de que te sientas insegura, de que no puedas hacer tu trabajo, de que no puedas dar un paso adelante todos los días? ¿Llegan a lograrlo?

En esta situación, no creo. Es evidente que sigo mi trabajo y me desempeño en las mismas actividades. Tal vez no de la misma manera, creo que por mi personalidad, eso ha influido. Soy una persona a la que difícilmente me bloquean, me ponen un freno. Pero sí, esa creo que era la intención, desde el momento en que me gritan lo que me gritan, desde que todavía a mi compañera le advierten que me diga que me tranquilice (con mis informaciones). Creo que no hay situación más evidente que esa, sí pretendían que me quedara callada o, como me decían, que le bajara de huevos a mis notas.

– ¿Sigues escribiendo con las mismas ganas?

Sí.

 

El silencio

 

Desde el viernes de la semana pasada la PDHG emitió siete recomendaciones al alcalde Enrique Benjamín Solís Arzola. En una de estas le pidió que se disculpara públicamente y, hasta este miércoles no lo había hecho. Pero es un personaje del que desde hace meses Karla no accede a responder preguntas.

– Pero, ¿puedes cubrir la presidencia municipal?

Se me hace una situación muy complicada, como el estar en una instancia de donde considero derivó todo esto.

– ¿Ahora qué cubres?

Denuncia ciudadana, cultura, policía…

– Pero no directamente la alcaldía

No, es muy difícil

– ¿Es una decisión propia o compartida con tus jefes?

Lo puedo calificar por cuestión de estabilidad emocional.

– La PDHG realizó un análisis de la información que publicabas y encontró que al menos un 46 por ciento eran notas críticas a la administración. ¿Sigues encontrando temas que señalan deficiencias del gobierno municipal?

Mucho más, problemas sobre todo en denuncias ciudadanas. Creo que sí. A raíz de lo que sucedió la gente acude mucho más y denuncia casos mucho más fuertes. Pero, claro, me dicen que tienen temor a que algo me pase si me dan cierta información, aunque al fin de cuentas es el deber que tenemos de darle voz a la gente.

Antes de terminar la entrevista envió un mensaje de agradecimiento a todos los periodistas que la apoyaron cuando sufrió el ataque. “Porque a muchos ni siquiera los conozco, la verdad. De repente llegan y me saludan, y yo… eso es muy padre. Me siento mucho más segura. También comentarles que ya pasé por esta situación y espero que nadie pase por algo similar, pero que no tiene que haber algo o alguien que limite nuestro trabajo. Simplemente, siempre lo he dicho, este (el periodismo) es un trabajo. Es como cocinar, como manejar un camión, como dar clases en una escuela. Es un  trabajo. Trabajar como periodistas no te hace menos ni te hace más, es un trabajo y una responsabilidad muy grande.

 

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